PARA QUE LA VIDA NO PIERDA SENTIDO

PARA QUE LA VIDA NO PIERDA SENTIDO

De gruporenacer

miércoles 19 febrero 2025

Quien tiene un por qué vivir, siempre encuentra el cómo»
F. Nietzsche

Nos toca vivir tiempos difíciles, en un mundo donde los valores hacia los que nos orientamos son efímeros y encubiertos por el brillo característico de aquellas cosas que no por ser reales son auténticas; un mundo materialista donde importa más lo que tenemos, que lo que somos.

Nos sentimos y nos percibimos cada vez más separados uno del otro, inmersos en una sociedad de seres egocéntricos, que sólo cuidan de sí mismos, o de los más cercanos a ellos.
Vemos a muchos pasar a nuestro lado conectados a sus «auriculares» revelándonos,
abiertamente, el punto al que ha llegado la alienación de los unos y los otros: nos están
diciendo: «esto es lo mío, no te molesto, pero tampoco comparto, ni te doy oportunidad
de participar».

El ser humano se ha vuelto importante por lo que produce y lo que consume. En una sociedad así, donde los valores imperantes son el «tener» sobre «el ser», «lo que importa es visible a los ojos» y «estoy en la vida para tomar todo lo que puedo de ella», el hombre pierde su valor como tal, pierde su dignidad, pierde su «ser humano», nada más, ni nada menos, y con ello se le escapa el sentido de su vida, el por qué seguir viviendo.
En tiempos así, la desesperanza parece echar raíces más fácilmente entre nosotros… ¡amarga cosecha!

Dice Víctor Frankl que al hombre se le puede arrebatar todo en la vida menos la
última de las libertades individuales: la actitud con que enfrentará lo que le toca vivir.
De acuerdo con su pensamiento, el hombre es un ser abierto al mundo, orientado a la búsqueda de sentido a las preguntas que la vida le plantea.
De esta manera, nos dice que no somos víctimas del destino, de aquello que la vida nos presenta sin consultarnos, ya que nos da a todos igual oportunidad de responder y es, precisamente, a través de las diversas respuestas que damos a lo largo de nuestra vida, que vamos modelando nuestra identidad.

A su vez, al tomar conciencia de esto, también nos damos cuenta de la importancia de utilizar responsablemente nuestra libertad de elección.
Analizándolo desde este punto de vista tenemos tres situaciones: La realidad
preestablecida, es decir, el mundo en el que vivimos, como cada uno lo ve y es afectado
por él; las posibilidades, entre las que hemos de elegir nuestra respuesta a esta realidad;
y por último, una tercera situación que se desprende de las anteriores: la tarea de elegir entre las posibilidades dadas una y no otra, la tarea de hacer aquello que tenga sentido.
¿Y cuál es una elección plena de sentido?
Aquella que es buena para mí, buena para los que me rodean y buena para la vida.
Si nuestra elección cumple esa triple condicionalidad, sabremos que hemos
elegido correctamente.
Hay además una intuición que nos muestra el camino, la que nos dice que aún en los momentos difíciles, de sufrimiento inevitable -aquéllos donde creemos perder la fe y la esperanza-, existe la posibilidad de cambio, de transformación interior.
Encontramos, así, valores en la medida que los percibimos interiormente, valores
que dan testimonio de lo que debe ser realizado en este mundo.
Cada uno de nosotros puede marcar una diferencia de acuerdo a cómo viva su vida.

Según Víctor Frankl, el hombre es capaz de levantarse por encima de sus condicionamientos físicos, psicológicos, aún más allá de su experiencia previa, en las alas indómitas del espíritu, y responder en libertad y responsablemente con su manera única e irrepetible, como ser único e irrepetible que es.
Porque el hombre no es lo que recibe, sino lo que da a la vida.
Nadie puede quitarnos esto y es a través de:
1) Los valores afectivos, en el encuentro generoso con el otro.
2) Los valores de creación, en la tarea realizada con amor, sólo porque debe ser
realizada, sin pensar en recompensas.
3) Los valores de actitud, frente a lo que no puedo cambiar, aún puedo cambiar mi actitud, que el sentido de mi vida, difícil como pueda parecer, emerge fuerte y claro.
La toma de decisión frente a lo limitante es una postura espiritual, es el poder desafiante del espíritu como lo denomina Frankl, como lo es también la intuición de lo pleno de sentido que tiene sus raíces profundas en la conciencia, aquello que precede y preside todo lo personal y moral del ser humano, lo que nos hace ser realmente humanos.
Al asumir así la responsabilidad frente a lo que nos toca vivir, vamos modelando nuestra vida y vamos marcando la diferencia en el mundo.

Dice Krishnamurti que un ser humano que se transforme para bien, ayuda a elevar la humanidad un peldaño más en su evolución.
Y así, en el momento de la verdad, al hacer nuestro balance existencial sabremos, inequívocamente, si las respuestas que dimos fueron correctas.

Alicia Schneider Berti

¿QUÉ HICE CON EL TIEMPO?

¿QUÉ HICE CON EL TIEMPO?

De gruporenacer en lunes 17 febrero 2025

La media con la cual la humanidad determinó el paso del tiempo, lo fue dividiendo en año, meses, semanas, días, horas, minutos, segundos. Normal para nosotros en estos tiempos, no hay mucho para analizar en cuanto a porque 24 horas y no 20, o divisiones de 60 en minutos y segundos en vez de 100. Detalles que no vienen al caso.
Si viene al caso que se hace con el tiempo transcurrido desde que nuestros hijos pasaron al lado invisible de la vida. Si leyeron arriba la secuencia como describí la división del tiempo, al principio es segundo a segundo, luego minutos a minutos, horas, días, meses, años, etc…

Dicho todo esto el tiempo no cura nada si no se lo trabaja, frase que aprendí en RENACER.
Perder el tiempo en preguntas o cosas de las que uno no se dio cuenta o no las sabía y ahora sí, no devuelve el tiempo atrás.
No ser esclavo del tiempo, y poder dominar las emociones traicioneras que convierten las lágrimas de emociones dulces en lágrimas de horror y desesperación, es parte también de ese trabajo.

Lo que más rápido sana está herida, no es ni más ni menos que ver a un padre que ha entrado con poco tiempo y es capaz de salir de su dolor para decirle que es en RENACER donde sabrán cómo dominar el paso del tiempo y que hacer con ese tiempo.

Manuel Guerrero papá de Sergio

Renacer Avellaneda Centro

LA RESPUESTA DEL HOMBRE AL SUFRIMIENTO YACE EN LA TRASCENDENCIA

LA RESPUESTA DEL HOMBRE AL SUFRIMIENTO YACE EN LA TRASCENDENCIA

De gruporenacer

viernes 14 febrero 2025

Hemos mostrado los senderos, propuestos desde la Logoterapia, que conducen hacia el sentido inherente en las crisis existenciales, que llevan hacia los valores creativos, experienciales y de actitud. Así también hemos visto cómo estos tres senderos se funden en uno solo cuando el hombre doliente se encuentra, rostro a rostro con Otro como su par que en su tragedia lo reclama. En estas circunstancias el hombre intuitivamente conoce que “no vale la pena perder tiempo derribando vallas” (emociones que supuestamente lo condicionan) cuando se puede saltarlas para ayudar al hermano que sufre, y al saltarlas se da cuenta que se levanta por sobre sí mismo, que verdaderamente existe y en ese proceso trasciende su existencia inauténtica en su camino hacia el ser auténtico, y también trasciende su existencia fáctica (corporal y psíquica) dándole alas a su espíritu para este salto de libertad. Pero al mismo tiempo, y arrastrado por el sentido, que espera por él ser realizado, en ese mismo salto que paradójicamente lo conduce, no sólo al Otro, sino al ser, su propio ser, desaparece la angustia existencial, pues la nada se desvanece en la plenitud del sentido.

Hemos avanzado la hipótesis de que todos los grupos de ayuda mutua son, desde su inicio mismo, grupos de “transformación interior” lo que nos ha llevado a plantear la forma en que un grupo puede ayudar más adecuadamente a un integrante a llegar a ese estado de conciencia ampliada que llamamos espiritualidad, y nos hemos preguntado si esto se logra haciéndole reflexionar y analizar continuamente las emociones y sentimientos que se originan en este momento histórico de su persona, o abriéndole su horizonte de libertades (posibilidades) y ayudándole de esta manera a encontrar su nuevo momento histórico, su nuevo modo del ser, en ese, su viaje por un nuevo territorio, sólo que esta vez acompañado y ayudado por sus compañeros de destino.

Parece evidente que al hombre que tiene que hacer su viaje por la vida con un platillo de la balanza sobrecargado por las realidades que el destino, ya sea biológico, psicológico o circunstancial le ha deparado, la mejor forma de ayudarlo no es alivianar ese platillo (hecho de por sí imposible de llevar a cabo), sino cargando el platillo de lo que él ofrece a la vida mediante la realización de posibilidades cualitativamente mejores, en otras palabras, de la realización de las posibilidades de sentido, entendiendo por sentido aquella opción que cumple la triple condicionalidad de ser bueno para la persona, ser bueno para los demás y ser bueno para la vida misma.

Hemos observado que el primer paso en este largo y difícil camino que los grupos de ayuda mutua ofrecen ha sido aprender nuevas maneras de comunicación que partan desde lo mejor de cada uno hacia lo mejor del otro. Y lo mejor de cada uno es ese amor que aún tenemos por la vida, por Dios, por nuestros seres queridos o por uno mismo, puesto que si los corazones estuviesen resecos, sin amor alguno, nadie estaría en un grupo, y esta pasión es humilde y es desapegada y es autorrenuncia. Estos tres fenómenos humanos han estado larvados en la existencia en la mayoría de los integrantes de los grupos, y reflejan la autotrascendencia humana. Hemos llegado así a “descubrir”, a desocultar que la respuesta del hombre al sufrimiento yace en la trascendencia, y se hace evidente una conclusión más: el sufrimiento no puede ser curado, ni resuelto, ni elaborado, el sufrimiento sólo puede ser… trascendido.

Alicia y Gustavo Berti

A LOS TRES MESES DE LA PRIMERA REUNIÓN DE RENACER -LA HISTORIA!!!!

A LOS TRES MESES DE LA PRIMERA REUNIÓN DE RENACER –
LA HISTORIA!!!!

De anibalcaropreso

miércoles 12 febrero 2025

El aprendizaje continúa…

En la reunión del 6 de marzo de 1989, tan solo tres meses después de iniciado el grupo, se nos hicieron claros, como un rompecabezas que se arman, avances conceptuales importantes que seguirían siendo pilares de RENACER hasta la fecha.

Uno de ellos fue la decisión existencial de ser mejores personas en homenaje a nuestros hijos. Esa noche mencionamos que es imposible ser la misma persona luego de perder un hijo, que es como un camino que se trunca ante un precipicio y si no queremos retroceder, debemos elegir entre seguir por un lado o por el otro, entre ser mejores o peores personas, nunca los mismos.

Por peores personas entendíamos el volverse amargados, tristes, sombríos, vacíos para la vida. Meses después, cuando Aldo se incorporó al grupo él redondeó este concepto, afirmando que si nos volvíamos de esa manera, el mensaje que daríamos a la vida es que nuestros hijos terminaban siendo nuestros verdugos.

Otro progreso significativo, que llevaría en sí el germen de la Logoterapia —aún desconocida para nosotros— consistió darnos cuenta del significado que tuvo el cambiar la orientación de las preguntas que los padres se hacen, en especial “los porqués”, pregunta ésta que no concede respuesta alguna, por lo que dijimos que el planteo correcto consistía en preguntar ¿Para qué? ¿Para qué vino ese hijo a nuestra vida? ¿Para qué se fue tan pronto? y finalmente ¿Qué enseñanza, qué mensaje nos deja con su partida?

Estas preguntas que no solo admitían respuestas sino que, nos intimaban a responder con nuestra propia vida y la manera en que la viviríamos, estaban expresadas desde la primera reunión, sin que en ese momento tuviésemos plena conciencia de ello.

La orientación hacia los “para qué”, señalaba el comienzo del respeto hacia la libertad individual, de la no imposición de valores dado que cada padre/madre debía encontrar «su propio para qué».

Ya entonces nos manejábamos con valores neutros, como la responsabilidad y la libertad de elección.

Estos razonamientos nos llevaron, por su propio peso, a la conclusión que si aceptábamos ser mejores personas y responder con nuestra manera de vivir de aquí en más, el próximo paso sería el de canalizar el amor que sentíamos por nuestros hijos hacia los demás. Y en esos momentos, “los demás” eran los padres y madres del grupo, los que estábamos y los que vendrían después. De esa manera y casi sin que nos diéramos cuenta, los padres/madres del grupo se habían transformado en “la tarea a cumplir” para muchos de ellos. Mientras en los otros grupos de autoayuda existentes, la consigna era “recibir para después dar”, equivalente a decir que la tarea consistía en la autorrealización.

En nuestro grupo, que ya por entonces se llamaba RENACER, la consigna era opuesta, “dar para recibir”, germen de la noción de «autotrascendencia».

En el ínterin, ya otros padres/madres se habían acercado al grupo el que, de esta manera, incluía padres/madres muy nuevos junto a otros más veteranos, hecho que probó ser de gran utilidad pues los nuevos podían ver en los rostros más calmos de los más antiguos, lo que podían esperar, a la vez que éstos podían ver en los nuevos el dolor que una vez ellos expresaron y así comprobar su propio avance.

Las reuniones continuaban e invitábamos a personas muy espirituales para que nos dieran charlas. Una de estas resultó particularmente productiva para varios padres: era el relato de una experiencia cercana a la muerte—cuando estas aún no eran tan conocidas— de un profesor de la Universidad Nacional de Río Cuarto al que Gustavo había atendido en esa circunstancia, que estando en un gabinete de Ciencias Agrarias, creyó tomar agua cuando en realidad era una hormona inhibidora del crecimiento elaborada en Israel. Entró prontamente en coma y en el sanatorio donde lo internaron en terapia intensiva, en un momento dado estando a punto de ser declarado muerto logra, con un gran esfuerzo, mover un dedo de una mano. Una enfermera alcanza a verlo y lo resucitan. En el grupo relata que en un momento dado se da cuenta que está fuera de su cuerpo al que ve desde arriba, alejándose rápidamente, ingresa en un túnel en cuyo fondo brilla una luz muy intensa y percibe una sensación de paz tan profunda como nunca antes había conocido. Todo esto asociado con una música muy hermosa y colores igualmente hermosos y desconocidos hasta entonces. Continúa relatando que esta experiencia le cambió la vida, perdió el miedo a la muerte y llevó a cabo un profundo proceso interior de reasignación de valores.

Este profesor, a finales de 1989, nos introduciría al pensamiento de Viktor Frankl, fundamental para el desarrollo de los grupos. Su relato contribuyó a alimentar las esperanzas de un reencuentro para varios padres y madres, haciendo así el sufrimiento más tolerable para ellos.

Estas invitaciones a personas que no habían perdido hijos, cesaron a partir de Enero de 1990 por considerarlas ya innecesarias.

Alicia Schneider, Gustavo Berti.

QUÉ CURA EL TIEMPO?…NADA!!!

QUÉ CURA EL TIEMPO?…NADA!!!

De anibalcaropreso domingo 9 febrero 2025

Qué cura el tiempo? … Nada !!!

El tiempo solo, no tiene el poder de transformarnos, no hay duda.

Es lo que hacemos con el tiempo. Cambiar de piel, elegir la vida, dejarse acompañar por el dolor, pero no aferrarse al sufrimiento.

No hay aprendizaje que el haber perdido todo.

Todos caminamos en este mundo minado, pero lo que nos diferencia es lo que hacemos cuando la mina explota bajo nuestros pies y nos toca recoger los pedazos.

Nos armamos, pero siempre falta una parte, aquella que se perdió en la explosión.

Por eso, vivamos incompletos, que saberse en falta nos permite transitar en el Amor.

Mis hijos no son mis verdugos, son mis maestros, y en honor a ellos solo me queda seguir amando.

Colaboración: Daniela Taixidor, mamá de Ramón y Leo, RENACER Jueves Virtual

EL CAMINO CORRECTO, NO EL MÁS FÁCIL

EL CAMINO CORRECTO, NO EL MÁS FÁCIL

De gruporenacer

sábado 8 febrero 2025

A lo largo de estos años hemos acercado una nueva propuesta para los grupos de ayuda mutua, un nuevo camino a recorrer por los seres sufrientes; camino que partiendo de la desesperanza de la soledad existencial y un sufrimiento sin sentido aparente, nos conduce a una existencia valiosa, auténtica, que se afirma a sí misma en una lucha laboriosa y honesta, no para no sufrir, no para olvidarnos, sino para reafirmar nuestra decisión de volver a empezar una y cuantas veces sea necesario, pero haciéndolo con la frente alta, mereciendo, como decía Dostoievski, ser dignos de nuestro sufrimiento pues igualmente digno y valioso es el origen de ese sufrir.

Y poco a poco se va haciendo evidente que la propuesta de RENACER, aún como grupo de ayuda mutua, va mucho más allá de un mero confortar a los que sufren, va transformándose en un imperativo ético. En otras palabras, es el camino que lleva al hombre a alcanzar su humanidad. Es el camino final de humanización propuesto anteriormente. Y no puede ser otro que éste el camino que nuestros hijos —los que partieron y los que aún están—, la vida y nosotros mismos merecemos.

Se puede objetar que es un camino difícil y que quizás no todos puedan seguirlo, se nos propondrán alternativas más fáciles y más tentadoras y frente a eso sólo podremos escuchar a nuestra conciencia y la silenciosa voz de nuestros hijos que siempre han de morar en ella, que han de indicarnos el camino correcto, no el más fácil.

Por eso RENACER nos pide que asumamos el desafío, que tomemos el camino más valioso, aquel que nos lleva a renunciar a nosotros para pensar en el hermano que sufre. Pero ésta demanda que recae sobre nuestros hombros no queda sin recompensa, puesto que mientras más renunciamos a nosotros, mientras más nos olvidamos de nosotros y nuestras emociones, más cerca estamos de nuestra esencia, de aquello que verdaderamente somos: Seres Humanos, y hemos así recorrido el camino ético que RENACER pretende, el camino que nos lleva a nosotros, los hombres, a vivir moral y éticamente.

Porque, después de todo “No somos lo que recibimos de la vida sino lo que devolvemos a ella Y hemos decidido devolver una obra de amor porque en ella está el recuerdo y la memoria de nuestros hijos, los que partieron y los que aún están”

Alicia y Gustavo Berti

LA MUERTE DE UN HIJO ES UN LLAMADO A UNA NUEVA EXISTENCIA

LA MUERTE DE UN HIJO ES UN LLAMADO A UNA NUEVA EXISTENCIA

De gruporenacer

miércoles 5 febrero 2025

En nuestra cultura es conocido que la muerte cuando llega de visita a un hogar da un nombre a los deudos, así es de uso corriente que de un momento para otro alguien se transforme en una viuda, un viudo, un huérfano, y demás deudos quienes prontamente pasan a estar en duelo, pero hay un caso puntual en el que la muerte no ha sabido aún cómo nombrar a quienes permanecen de este lado de la vida, y ese es el caso cuando muere un hijo. Cuando esto sucede todos se estremecen y recuerdan entonces que la muerte de un hijo no tiene nombre… En la medida en que aún no existe palabra ni lenguaje que nombre a los padres que pierden hijos, todos los conceptos vertidos hasta ahora sobre el duelo por una muerte que al venir da un nombre a los deudos (viudez, orfandad), carecen de vigencia, carecen de ser cuando se los aplica a los padres que pierden hijos; son, en estos casos, sólo meras apariencias.

A partir de estos conceptos se torna claro el desafío: No existe un “duelo” convencional por la muerte de un hijo, es necesario buscar nuevos caminos, nuevos territorios, pensar lo aún no pensado, osar desafiar los límites, inclusive los del mismo lenguaje, los del propio Dios cuyo nombre, según Foucault, pone un límite intraspasable al lenguaje y con él al propio ser. Una vez más nos encontramos en la búsqueda del ser a partir de la nada (Muerte)

Entre el límite de lo que la palabra significa o puede nombrar y la búsqueda de un lenguaje que nos obliga a descubrir aquello que está más allá de todo límite, entre estas dimensiones transcurre el sufrimiento por la muerte de un hijo.

Y aquí estamos, de nuevo con el duelo. Entonces bien vale detenernos en algunas consideraciones sobre el mismo. Éste es un sentimiento ante pérdidas significativas (el psicoanálisis habla de la pérdida de un objeto libidinal, lo que sea que esto signifique) y entonces estamos frente a un problema: la pérdida de un abuelo genera un duelo, la de un padre otro duelo, la de un hijo otro distinto y ahora vale la pena detenernos nuevamente: ¿qué significa un duelo distinto? Porque es necesario ser honesto y reconocer que una separación genera un duelo, así como lo hace un exilio y para una persona anciana solitaria la muerte de una mascota puede generar un profundo duelo, así como lo hacen la pérdida de una casa en la que hemos vivido muchos años y donde nuestros hijos se han criado.

Sin embargo la muerte de un hijo genera algo enteramente distinto a la muerte de un padre o un abuelo. ¿Estamos hablando entonces de una diferencia cualitativa o cuantitativa? ¿Hablamos de duelos leves, moderados o severos o hablamos de cualidades de respuestas enteramente distintas?

¿La muerte de un hijo debe generar un duelo más intenso o peor o debe generar una respuesta de una cualidad enteramente distinta? ¿Acaso RENACER no fue una respuesta distinta, otra que un duelo, a la muerte de un hijo? ¿O piensan ustedes que RENACER fue creado para ser un grupo de duelo conducido por personas legas, es decir no profesionales? En otras palabras, lo que estamos tratando de decir es que la muerte de un hijo no puede terminar en un mero atravesar un duelo o terminar en un duelo permanente.

Todos los padres decimos que después de la partida de nuestros hijos, la vida cambia para siempre, pero, ¿cuál es este cambio? La creencia generalizada es que ese cambio es para peor, esperándonos una vida de tristeza.

RENACER en sus orígenes se afanó siempre en mostrar que la muerte de un hijo es un llamado a una nueva existencia, y vamos más allá, no solo a una mejor existencia, sino a una radicalmente nueva, una que permita transformar una realidad no solo personal sino universal, una realidad que permita transformar una desgracia personal en un triunfo de la humanidad entera, en otras palabras, un acto de grandeza existencial.

Alicia y Gustavo Berti.

LA ESENCIA DE LA AYUDA MUTUA

LA ESENCIA DE LA AYUDA MUTUA

De gruporenacer

lunes 3 febrero 2025

La ayuda mutua es una expresión o experiencia existencial. Es una manifestación, quizás una de las más nobles de la autotrascendencia del ser humano. Un encuentro existencial de seres sufrientes que confluyen en un objetivo común: trascender el sufrimiento.

La esencia de la ayuda mutua, independientemente de la razón que la origina, se manifiesta en una frase que define la “órbita” existencial que inicia y completa la tarea: “El ser sufriente a quien ayudar se convierte en la tarea a cumplir, a través de los valores de actitud”. Esta frase nos dice, como ya especificamos, tres cosas. Primero, que hay una persona a quien amar; segundo, que existe una tarea que cumplir y tercero, que para cumplirla debemos adoptar una cierta actitud sin la cual el resultado no sería el deseado.

Esencia de RENACER

MÁS PARRAFOS DE RENACER Y SU RELACIÓN CON LA LOGOTERAPIA

MÁS PARRAFOS DE RENACER Y SU RELACIÓN CON LA LOGOTERAPIA

De anibalcaropreso

sábado 1 febrero 2025

Vida digna: El grupo acompaña a dar ese gran salto, le apoya y fortalece, le da las herramientas para ese cambio que, después de todo, sólo puede hacerse en la más absoluta soledad existencial, demostrando al mundo que se puede vivir dignamente en homenaje a un/a Hijo/a que ha partido prematuramente.

Vivir dignamente no sólo por nosotros mismos, para nuestras familias, vivir dignamente también para la sociedad, dignidad para el entorno, porque la sociedad nos mira.

Tener la valentía de emprender este camino, que si bien no nos dijeron que iba a ser fácil, sí es posible.

=============================================

Cada uno de nosotros es el resultado de los aprendizajes en las situaciones complicadas. Las situaciones adversas son el escenario que nos hace salir de nuestra zona de confort a otras situaciones mucho más enriquecedoras.

La zona que está al otro lado de nuestra comodidad, es una zona que nos permite expandirnos, nos descubre rasgos y recursos propios, desconocidos por nosotros hasta ese momento, y nos permite convertir muros en peldaños.

=============================================

«Material de Lectura»

==> RENACER Y SU RELACIÓN CON LA LOGOTERAPIA

LA ESPIRITUALIDAD EN LA AYUDA MUTUA

LA ESPIRITUALIDAD EN LA AYUDA MUTUA

De gruporenacer

jueves 30 enero 2025

Hemos visto el papel fundamental que juega la espiritualidad en los grupos de Ayuda Mutua, entendiéndola como un estado de conciencia ampliado y como un existencial. Un fenómeno que tiene origen en, y a la vez muestra, lo específicamente humano del hombre. En el fondo de los anhelos y propósitos de todos los grupos de Ayuda Mutua y también en los de Autoayuda, yace, con mayor o menor claridad, acceder a la espiritualidad. Cuando tratamos de definirla, entramos en terrenos complejos en los que a la intuición le faltan palabras.

Las lenguas occidentales poseen términos muy deficientes para describir los estados ampliados de conciencia. Por eso, acudimos a conceptos del Dalai Lama, volcados en El arte de vivir en el nuevo milenio, adecuados para todas las creencias, sean o no religiosas: La espiritualidad, en cambio, me parece algo relacionado con las cualidades del espíritu humano, como son el amor y la compasión, la paciencia, la tolerancia, el perdón, la contención, el sentido de la responsabilidad, el sentido de la armonía, etc., que aportan la felicidad tanto a uno mismo como a los demás. Así como el ritual y la oración, junto con las cuestiones del nirvana y la salvación están directamente relacionadas con la fe religiosa, estas cualidades internas (las espirituales) no tienen por qué estarlo. Por lo tanto, no existe razón alguna por la cual no deba el individuo desarrollarlas, incluso hasta su grado máximo, sin recurrir a ningún sistema de creencias religiosas o metafísicas. Por eso digo algunas veces que la religión es algo sin lo cual nos podríamos pasar. En cambio, de ninguna manera podemos prescindir de esas cualidades espirituales básicas. Quienes practican una religión sin duda tienen razón cuando afirman que esas cualidades o virtudes son el fruto de un empeño genuinamente religioso y que la religión por tanto tiene muchísimo que ver con su desarrollo y con lo que podríamos llamar ‘la práctica espiritual’. De todos modos, más vale que seamos claros sobre este punto. La fe religiosa exige la práctica espiritual.

Michel Foucault, en Hermenéutica del sujeto, llama “espiritualidad” al conjunto de búsquedas, prácticas y experiencias que pueden ser las purificaciones, las ascesis, las renuncias, las conversiones de la mirada, las modificaciones de la existencia, que constituyen para el ser mismo del sujeto, el precio a pagar por tener acceso a la verdad. Dice en palabras claras lo que muchos de nosotros hemos experimentado: que las modificaciones de la existencia son puertas de acceso a la espiritualidad y por ende a la verdad y la libertad. Nos explica que aquellos a quienes se les cambia la existencia radicalmente se les otorga, como contrapartida, la posibilidad de acceder a la verdad.

Foucault postula que para que se dé la espiritualidad en una persona, es preciso que el sujeto se modifique, se transforme, se convierta en alguien distinto de sí mismo como medio de acceder a la verdad, que esta sólo es dada al sujeto a un precio que pone en juego el ser mismo de este, o sea que no puede haber verdad sin una transformación del sujeto. Continúa Foucault, citando lo que él llama efecto “de contragolpe” de la verdad sobre el sujeto (y aquí tenemos algo sumamente importante para los que permanecemos en grupos de Ayuda Mutua) e insiste con que, para la espiritualidad, la verdad no es simplemente lo que se da al sujeto para recompensarlo por el acto de conocimiento. La verdad es lo que ilumina al sujeto, lo que le da bienaventuranza, lo que le da tranquilidad y paz interior.

Si no somos capaces de ver a RENACER, u otro grupo de Ayuda Mutua, con estos ojos jamás podremos comprender la razón por la que muchos integrantes permanecen por años en un grupo. Lo hacen, precisamente, porque han accedido a, y se mantienen en, la verdad y con ella a la liberación, la iluminación y la paz interior. Estar en la verdad equivale a estar lúcido, consciente, despierto, alerta ante un mundo que se ha vuelto transparente, sin velos que lo distorsionen. Por el contrario, si evaluamos a un grupo desde una perspectiva psicológica, sólo podríamos decir que algunos integrantes continúan participando durante mucho tiempo porque se han hecho adictos al grupo o dependientes de los ayudadores.

Para dar más énfasis a la necesidad de verdad y libertad, analizamos el comienzo de la escritura del Nuevo Testamento desde la visión de Levinas, en donde la Palabra, el Verbo, que es acción, aparece, por vez primera, en el suelo árido del desierto, donde nada se fija, donde todo es libre. Esta metáfora es muy útil para el mensaje de cualquier grupo: allí, en el desierto de la desesperanza, donde nada se fija, por lo que todo es libre, es necesario elegir entre esa libertad con la subsiguiente responsabilidad y angustia propia de cada elección, o la aparente “tranquilidad” de no hacer ningún esfuerzo, declararse víctima del destino y morir donde nada puede crecer.

Frente a esta manera de acceder a la verdad por experiencia, mediante una transformación interior, de manera impensada y arrojado a ella por una situación límite (en la que, como dice Nietzsche se tensa tanto la cuerda del arco que ahora nos es posible tomar como blanco las metas más lejanas) se opone el sistema de pensamiento que sostiene que se puede acceder a la verdad sólo a través del conocimiento. A partir de ese momento y sin que sea necesaria alteración alguna en su ser, el sujeto puede acceder a la verdad.

Por supuesto con condiciones de dos órdenes, ninguna espiritual. Por un lado, las reglas, condiciones de forma, de método, objetivas. Por otro, las culturales, como haber estudiado, tener una formación, ser aceptado por cierta comunidad científica… A partir de esta concepción del acceso a la verdad, comienza el origen de estructuras de poder, de tutelaje del sujeto en el mundo occidental. Para acceder, es necesario el permiso de la autoridad correspondiente. Esta figura del intermediario todopoderoso en relación con el sufrimiento continúa con plena vigencia en la figura del clérigo y el analista de la psiquis humana: para acceder a la verdad interior la persona necesita de alguien que la guía, le indica, la autoriza y, eventualmente, puede llegar a dominarla, merced a la imposición de valores.

Pero todo crimen tiene su castigo. La condena para los sistemas de pensamiento que sostuvieron que se puede acceder a la verdad mediante el conocimiento se plasmó en el hecho de que ya la verdad no fue capaz de salvar al sujeto ni trajo la iluminación y la paz interior. Esto es clave en el caso del sufrimiento, cuando experimentamos que sólo se puede llegar a la verdad a través de un cambio existencial.

Foucault agrega que la noción de conversión, de espiritualidad, se borra al estructurarse un movimiento. Bauman, desde otra visión, aporta que la ética puede borrar la moralidad, que una construcción social, una estructura social (la ética) puede enmascarar aquello que es privativo del hombre como individuo. De esta manera nos encontramos, una vez más, frente a una estructura con poder de sujeción de la persona. Se puede pasar de la pertenencia a un grupo por el acceso que permite a la espiritualidad, a la pertenencia por adhesión a la estructura, hecho que nos sitúa, nuevamente, en medio de la lucha entre las dos concepciones de acceso a la verdad.

La paridad en un grupo remite a la ausencia de autoridades y al eterno tema de la filosofía, como es el de la verdad, la libertad y la relación entre ambas. Toda institucionalización genera poder, el poder genera control, el control genera sujeción, la sujeción implica dominación, que anulan la libertad de ambas partes. La relación entre el que tiene poder y el dominado no es una entre pares, sino de condescendencia. No es Ayuda Mutua. El poder siempre ata el poderoso al dependiente. La libertad es la esencia de la verdad y el acceso a la verdad nos hace libres.

Ahora, indagaremos sobre qué papel juega la iluminación en Occidente, qué significa para los integrantes de un grupo y, a su vez, qué significado tiene para la sociedad la emergencia de individuos que han alcanzado dicha condición. Para Kant, “iluminación” es la liberación del hombre del tutelaje en el que ha incurrido él mismo. A su vez, define “tutelaje” como la incapacidad del hombre para hacer uso de la razón sin la dirección de otro. Insiste Kant en que es muy difícil para un individuo aisladamente liberarse de una vida de tutelaje, agregando que si se da la libertad la iluminación es una consecuencia natural.

Alicia y Gustavo Berti «Donde la palabra calla»