PÁRRAFOS DEL LIBRO «RENACER Y SU RELACIÓN CON LA LOGOTERAPIA

PÁRRAFOS DEL LIBRO «RENACER Y SU RELACIÓN CON LA LOGOTERAPIA»

De anibalcaropreso

martes 28 enero 2025

Trascender el sufrimiento: Significa dejar de lado la propia situación de ser sufriente y usar su capacidad para auto distanciarse de sí mismo, comenzando a ayudar a otro ser sufriente. Requiere que nos relacionemos de manera diferente con el sufrimiento. En primera instancia, hemos de dejar de luchar contra él, ya que al aceptarlo inyectamos paz y serenidad en nuestro interior, por lo que nuestro nivel de sufrimiento desciende.

Cambiemos la forma en la que nos estamos relacionando con nosotros mismos, con los demás o con nuestras circunstancias. Comprender que a pesar del sufrimiento aún se tiene una misión que cumplir, nos hace necesarios, nos lleva a que comprendamos la razón de ser de nuestra existencia, para aprender más allá de uno mismo, hacia un sentido que se debe descubrir.

Reconocer la esperanza, es un recurso interno que nos protege de las situaciones difíciles, y así esperar algo bueno de esta experiencia.

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RENACER ofrece la posibilidad de hacer una transformación interior, un crecimiento interior, si tú así lo eliges, pues, depende de tu elección y es tu responsabilidad. Y es a través de esa transformación interior, cuando logramos encontrar el sentido, el propósito de nuestra vida.

Encontramos así otro enfoque para analizar y enfrentar las situaciones que la vida nos presenta.

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La transformación interior nos hace tener una mirada renovada, nos hace cambiar nuestro pensamiento, nuestro sentir de ”nosotros mismos”. Nos hace asumir la plena responsabilidad de nuestros sentimientos, pensamientos y acciones, y al alcanzar este grado de madurez y consciencia, vamos dejando de ser una consecuencia de lo que nos sucede, y vamos cultivando cada vez mejores resultados por dentro, que a su vez se traducen en mejores resultados por fuera.

Miramos hacia nuestro interior en busca de fortalezas ocultas, de intereses motivadores, para darle otro color y otro ritmo a la vida, y en función de esa nueva manera de mirar nuestro interior, cambiamos también nuestro vínculo con el mundo que nos rodea, porque en ese “nuevo yo» está implícito el reconocimiento de que «no puedo ser yo sin el otro».

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Para ver el Libro Completo, en este mismo sitio, ingresando en «BUSQUEDA» y luego en «Categorías» buscar «Material de Lectura», donde hay gran cantidad de libros documentados, se encuentra esta obra recopilada por Griselda Sisterna mamá de Tobías (RENACER San Juan Centro) y Pilar «Pipina» Tavarone mamá de Daniel y Nicolás (RENACER Córdoba Centro)

NO SOMOS UN GRUPO DE DUELO

NO SOMOS UN GRUPO DE DUELO

De gruporenacer

domingo 26 enero 2025

RENACER siempre se planteó como una alternativa al duelo. Incluso, casi no nos referimos al duelo en ninguna de nuestras charlas. Cuando nos referimos a emociones y sentimientos negativos, lo hicimos al pasar, para tratar de demostrar la insignificancia de demorarnos en su análisis.

Según Karl Jaspers (reproducido en la obra Los grandes filósofos), cuando analizamos la perspectiva del bien y del mal, de lo verdadero y lo falso, juzgamos no en términos racionales, sino metafísicos y existenciales. Desde nuestra óptica de seres sufrientes, es muy difícil determinar qué es lo falso, pero sí qué es lo verdadero: para quienes enfrentamos a un sufrimiento inevitable, lo verdadero es el propio sufrimiento. Siguiendo esta línea de pensamiento, el bien es lo que tiende a hacernos permanecer en la verdad, mientras que el mal es todo aquello que tiende a alejarnos de ella.

En palabras de Jaspers: “Lo vacuo y falto de autenticidad son reales, pero su entidad, aunque empíricamente efectiva, carece de existencia”. O sea que el sufrimiento no sólo arroja al hombre hacia lo verdadero, sino que al mismo tiempo le permite ver la carencia o falta de existencia de aquello que siendo real es vacuo e inauténtico.

Henos aquí frente a una situación paradójica, al menos para el “hombre técnico”, que nos dice que el bien es aquello que tiende a que aceptemos la verdad en nuestro propio sufrimiento, a lo que agregamos “pero de una manera adecuada y digna”, y el mal sería es lo que, por omisión o comisión, nos mantuviera en ese sufrimiento sin haber podido encontrarle previamente un sentido o padeciéndolo “de manera miserable”.

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Imagen del logotipo del sitio RENACER
No somos un grupo de duelo

De gruporenacer en domingo 26 enero 2025

RENACER siempre se planteó como una alternativa al duelo. Incluso, casi no nos referimos al duelo en ninguna de nuestras charlas. Cuando nos referimos a emociones y sentimientos negativos, lo hicimos al pasar, para tratar de demostrar la insignificancia de demorarnos en su análisis.

Según Karl Jaspers (reproducido en la obra Los grandes filósofos), cuando analizamos la perspectiva del bien y del mal, de lo verdadero y lo falso, juzgamos no en términos racionales, sino metafísicos y existenciales. Desde nuestra óptica de seres sufrientes, es muy difícil determinar qué es lo falso, pero sí qué es lo verdadero: para quienes enfrentamos a un sufrimiento inevitable, lo verdadero es el propio sufrimiento. Siguiendo esta línea de pensamiento, el bien es lo que tiende a hacernos permanecer en la verdad, mientras que el mal es todo aquello que tiende a alejarnos de ella.

En palabras de Jaspers: “Lo vacuo y falto de autenticidad son reales, pero su entidad, aunque empíricamente efectiva, carece de existencia”. O sea que el sufrimiento no sólo arroja al hombre hacia lo verdadero, sino que al mismo tiempo le permite ver la carencia o falta de existencia de aquello que siendo real es vacuo e inauténtico.

Henos aquí frente a una situación paradójica, al menos para el “hombre técnico”, que nos dice que el bien es aquello que tiende a que aceptemos la verdad en nuestro propio sufrimiento, a lo que agregamos “pero de una manera adecuada y digna”, y el mal sería es lo que, por omisión o comisión, nos mantuviera en ese sufrimiento sin haber podido encontrarle previamente un sentido o padeciéndolo “de manera miserable”.

Por el contrario, un análisis meramente psicológico diría: “Todo lo que me hace mal es malo y todo lo que me hace bien es bueno”. Aquí podemos ver que algo al que el yo psicológico debería escaparle, como es el sufrimiento, lleva inherente en sí la capacidad de dotar de plenitud a una vida previamente vacía, o aun de mejorar la calidad de una vida anteriormente plena.

En otras palabras, la oportunidad que existe en cada crisis nos permite acceder a la grandeza como consecuencia de la muerte de un hijo. Frente a esta extraordinaria posibilidad, ¿cómo conformarse con un mero transitar el duelo o con un análisis de la culpa, el odio y cuantas emociones y sentimientos negativos se pueda mencionar? En su libro Nietzsche, Heidegger se refiere al arte así: “Posee grandeza porque llevan a cabo una tarea decisiva dentro de la existencia histórica del hombre, es grande porque es una necesidad absoluta”. Desde los comienzos de RENACER, sostuvimos que es una necesidad absoluta de la vida que sólo esperaba que alguien le diera forma. Jaspers, hablando de la excepcionalidad en el sufrimiento nos dice:

La marginalidad en el sufrimiento que aplasta pero no llega a destruir la existencia ofrece posibilidades extraordinarias: la posibilidad de experimentar los límites, que permanecen ocultos al que vive amparado y, así, lograr la máxima conciencia de la realidad total de la existencia; la posibilidad de ver al hombre como hombre desnudo, despojado del ropaje que lo viste la sociedad integradora, más por eso mismo, a la vez, al hombre como hombre en su dignidad; alcanzar la máxima probidad conforme se rasgan todos los velos de las convenciones que la comunidad de intereses proclama inviolables; ver lo aparentemente imposible en su realidad y, así, osar desafiarlo a pesar de todo, llevando acaso el desafío hasta el extremo de lo desaforado, de lo absurdo. Se trata, pues de experiencias y posibilidades de conocimiento desde un lugar que en realidad no lo es, que se sustrae a toda posibilidad de ubicación porque le es negada.

Sin embargo es preciso, insiste el mismo autor, que ese ser insustituible nacido de la unidad de un todo universal incorporado a la realidad insustituible de una figura histórica “cobre carácter objetivo en el plano de la realización, la obra, la acción, la producción y trascendiéndolas, con su singularidad llegue a ser verdad para todos”. De esta manera está planteada la disyuntiva: elaborar el duelo o arriesgarse al espacio en que juega lo inefable.

RENACER nació para mostrar a quien estuviese dispuesto a transitar este camino de grandeza que era posible. Por eso su mensaje fue captado y aceptado por padres de muchos países de América y Europa. No por ser un grupo de duelo, sino por su inquebrantable voluntad de acceder a esta grandeza y mostrar algo radicalmente nuevo para la humanidad, tan nuevo que ha sido capaz de instaurar la primera memoria colectiva que trabaja a favor de la vida en lugar de hacerlo “en contra de”.

Alicia Schneider y Gustavo Berti «Donde la palabra calla»

RENACER, ES UNA NUEVA FILOSOFÍA DE VIDA

RENACER, ES UNA NUEVA FILOSOFÍA DE VIDA

De la fuente inagotable de RENACER

De anibalcaropreso

viernes 24 enero 2025

RENACER no necesita de permisos…, ni de tutelaje…, ni de dinero…, es sólo el amor que se vierte a manos llenas a la vida y a todo quien lo necesite, porque ya no solo es para otros padres/madres, sino también para todo el que sufre, cualquiera sea la causa.

     Según Víktor Frankl, el hombre no es lo que recibe de la vida, sino que es lo que da a la vida.

       Ser miembros de esta colectividad humana, trabajar junto con otros a favor de una cultura de un orden más elevado, contribuir a sus más sublimes valores, he aquí la dicha de quienes practican la virtud que los eleva por sobre sus preocupaciones y los lleva por sobre sus  desgracias individuales, para convertirse en “un movimiento...”

       Ser, cada uno de nosotros, miembros dignos de esa colectividad de mujeres y de hombres que están cambiando las cosas, que están haciendo una nueva cultura. 

       Si nos   aventuramos a  pensar  a  esto como “un movimiento”, este es el gran desafío del RENACER por venir.

      Son infinitas las maneras de sufrir, por las que se puede recurrir a la creación de nuevos grupos de Ayuda Mutua, pues, como lo establece Víktor Frankl: “El hombre que se levanta por encima de su propio dolor, para ayudar a un hermano que sufre, trasciende como ser humano.”

      Tiene que dar de su fe, tiene dar de su esperanza, tiene que dar de su coraje y tiene que dar de su compromiso incondicional con la vida, antes que esperar recibir.

Un modelo de igualdad que tiende a considerar a todos hermanos, todos iguales, cada uno una gota de una misma lluvia que va a caer al mismo mar.

       Vayan pensando en RENACER, como una comunidad de seres humanos que viven y crean en la plenitud de sus fuerzas, cuando los impulsa la fe, en sí mismos, en esa misma fuerza que los está inspirando y tienen fe en lo  que están haciendo. 

      Así nacen los nuevos movimientos, que no se contentan con vivir y lo que viven lo hacen de cara a una grandeza que vislumbra y encuentran satisfacción en lograrlo, en traer esos valores auténticos a la vida y esos valores son cada vez más altos, más elevados. 

     Víktor Frankl ha agregado el sustento filosófico necesario para lograr el consenso general, partiendo de seres humanaos capaces de “sentirse libres, responsables e incondicionados”.  

                                                            Viernes 24 de Enero  de 2025

Eiségesis de lo expresado por sus iniciadores Alicia Schneider y Gustavo Berti, recopilado por Enrique y Ana Doris, con el aura de Ulises y el recuerdo más dulce que pueda existir para nuestra querida dulce Ana junto a Enrique y a Enriquito.

Hoy, me toca a mí Ana Doris, en homenaje a mi querido papá, continuar su obra ya escrita de antemano pensando que este momento llegaría algún día y dejándome como trasmisora de su labor de mensajero de RENACER, ya que siempre afirmaba, fervientemente, que el mensaje de RENACER debe trascender a las personas.

                      De RENACER Congreso – Montevideo, Uruguay

                                          “Por la Esencia de RENACER”

A PESAR DE TODO, SÍ A LA VIDA

A PESAR DE TODO, SÍ A LA VIDA

De gruporenacer

martes 21 enero 2025

Dice Frankl: “Es difícil intentar una presentación metódica del tema, ya que la psicología exige un cierto distanciamiento científico. ¿Pero es que el hombre que hace sus observaciones mientras está prisionero puede mantener ese distanciamiento necesario?

Sólo los que son ajenos al caso pueden garantizarlo, pero es mucha su lejanía para que lo que puedan decir sea realmente válido. Únicamente el que ha estado adentro sabe lo que pasó, aunque sus juicios no sean del todo objetivos y sus estimaciones sean quizá desproporcionadas al faltarle ese distanciamiento”.

Este era, con total precisión, el momento en que nos hallábamos.

Estas palabras nos dieron el apoyo para aceptarnos definitivamente, sin cuestionamientos. Habíamos creado algo de la nada y no hallábamos referencias previas. Además, en ese primer año, recibimos muchos cuestionamientos por parte de los psicólogos de la ciudad. Estábamos en soledad absoluta, sin manera de cotejar nuestra experiencia. Pero a partir de Frankl, todo sería más fácil: su experiencia validaba la nuestra y traía detrás un modelo filosófico antropológico que la avalaba: la logoterapia y el análisis existencial.

La logoterapia es un modelo filosófico antropológico que entiende al hombre como un ser consciente, libre y responsable, que vive en la tensión entre el ser y el deber ser y es guiado por la permanente búsqueda de sentido en las preguntas que la vida le plantea.

Este sistema presenta la particularidad de ser aplicable tanto como modelo terapéutico (psicoterapia) como por el hombre no enfermo que busca respuestas a sus interrogantes existenciales (logoteoría). Es precisamente en este último sentido que nosotros hemos aplicado esta filosofía a nuestra tarea.

A medida que nos adentrábamos en el pensamiento de Frankl, de quien adquirimos sus obras completas, más aspectos en común con el grupo encontrábamos. Incorporamos el concepto de autotrascendencia del ser humano: trasciende quien se levanta por encima de su dolor para ayudar al hermano que sufre. “Ser humano” significa estar orientado hacia algo que no es uno mismo: alguien a quien amar, una tarea que llevar a cabo, una creación que dar a luz… Cuando nos enfrentamos a un destino que no podemos cambiar, igual somos capaces de elegir la actitud. Frente al sufrimiento inevitable, el sentido se encuentra en la manera en que sufrimos. El lema de Frankl pasó a ser también el del grupo: “A pesar de todo, sí a la vida”.

El sufrimiento tiene un significado ético, pero también metafísico, pues hace al hombre lúcido y al mundo, transparente. Un año antes, al comenzar con los grupos, sosteníamos que era necesario trabajar en el eje de lo mejor y lo peor antes que en el de la causalidad, es decir, el antes y el después. Era un indicio más de que la tarea emprendida se acomodaba en la dimensión de lo moral y obligaba a continuar la búsqueda en el ámbito de la filosofía.

Si nos hubiésemos detenido a trabajar en el eje de lo causal, no hubiésemos tenido mucho margen para crecer. Sólo hubiésemos estados detenidos en que todo antes fue mejor y todo después es una tragedia. Con el modelo elegido encontramos, desde el principio, que había mejores y peores maneras de sufrir, que podíamos ser mejores o peores personas y otras alternativas que nos colocaron en el terreno de lo moral, como es la ayuda al prójimo. Tempranamente, notamos que trabajar en el terreno de lo moral reafirmaba la decisión de alejarnos, del de la psicología y la elaboración del duelo como alternativa única.

Comenzó a existir una responsabilidad común a todos: capacitarse. “El ayudado de hoy será el ayudador de mañana”, decimos. No es una decisión impuesta, sino consecuencia de la comprensión de que toda libertad trae aparejada una responsabilidad. Lentamente, y casi sin darnos cuenta, nos adentramos en el territorio de la esencia de la ayuda mutua. Tratamos de completar lo que aprendemos de Frankl con ejemplos tomados de lo que estábamos viviendo en el grupo.

Para los padres estancados, diseñamos una especie de diálogo socrático:

—¿Cómo nos ven? —preguntábamos.

—¡Muy bien! —respondía la mayoría.

—¿Creen ustedes que nuestro hijo es responsable de nuestro bienestar?

—¡Por supuesto que no!

—Entonces, si no podemos responsabilizarlo por ese bienestar… ¿Por qué hemos de responsabilizarlo por nuestro malestar?

La logoterapia nos enseña que en cualquier circunstancia es posible apelar a la responsabilidad humana, a la fuerza indómita del espíritu. También es de gran utilidad conocer esta disciplina porque habla de la dimensión espiritual del hombre sin referirse a esta en sentido religioso. Frankl nos hace ver que lo verdaderamente importante no es lo que esperamos de la vida, sino lo que esta aún espera de nosotros. ¡Un giro radical al planteamiento de los padres! Ya no es posible colocarse en el papel de víctima.

El conocimiento de Frankl y la logoterapia fueron fundamentales en el momento en que RENACER se difundía por todo el país y se hacía necesario un modelo que permitiera su reproducción sin nuestra presencia.

Alicia y Gustavo Berti «Donde la palabra calla»

MANERAS EN QUE SE DA EL SUFRIMIENTO

MANERAS EN QUE SE DA EL SUFRIMIENTO

De gruporenacer

domingo 19 enero 2025

Cada uno de nosotros sufre y expresa su sufrimiento de manera única e irrepetible. Es imprescindible que cada cónyuge y cada hermano respeten la manera de sufrir de los demás. Por ejemplo, se da que uno no se siente bien yendo al cementerio mientras que otro quiere hacerlo con mucha frecuencia. Si no se hace un esfuerzo por ser tolerante con la manera de sufrir del otro se abre una puerta hacia la incomprensión y, lo que es peor, la incomunicación entre quienes sufren. La muerte de un hijo nos da derecho a sufrir pero no nos da derecho a actuar neciamente. La capacidad de reflexión, aun en medio del sufrimiento más intenso, no es un plus personal sino algo presente en cada uno de los seres sufrientes, una apelación a la fuerza indómita del espíritu humano, un llamado al conocimiento de que el hombre no es lo que recibe de la vida, sino lo que le devuelve.

Desde un enfoque fenomenológico existencial, se considera a la persona como una unidad, un ser libre y responsable capaz de elegir su propia manera de sufrir. En la medida en que las manifestaciones del sufrimiento de los padres se evalúan desde esta perspectiva, se observa que todo parece desierto, como visto a través de un velo, los ojos fijos en el vacío. La voz, apagada. Los oídos no oyen: se apagan el mundo y sus sonidos.

El cuerpo se mueve de manera lenta y pesada. Todas estas son expresiones de una anorexia existencial (anorexia viene del griego y significa “sin deseo”). Se produce una transformación profunda y duradera de la existencia que reemplaza a las emociones generadas por el duelo. La persona, despidiendo a quien ha partido, despide al mismo tiempo a su propia manera previa de existir. Si no somos la misma persona que antes, tampoco seremos el mismo cónyuge, por lo que el matrimonio será distinto. Frente al sufrimiento inevitable, aparece la alternativa de sufrir con dignidad o hacerlo lastimeramente.

Todo esto señala, cada vez con mayor intensidad, que después de la muerte de un hijo no se puede volver a ser la persona que se era. La vida se transforma radicalmente. Es como un guante de cirugía que se saca y da la vuelta sobre la mano: lo que estaba adentro queda afuera y viceversa. Si no se comprende ni se asume esta realidad, lo que viene después será más complejo y hasta imposible de superar.

Alicia y Gustavo Berti

DEBEMOS REEMPLAZSR EL SENTIMIENTO DE DOLOR POR UN SENTIMIENTO DE AMOR

DEBEMOS REEMPLAZSR EL SENTIMIENTO DE DOLOR POR UN SENTIMIENTO DE AMOR

De gruporenacer

martes 14 enero 2025

En junio de 1997 escribíamos en la revista de RENACER que, desde el momento de la creación del grupo hemos trabajado, y debemos seguir haciéndolo, con aquello que es universal a nosotros, lo que es esencial a todos los padres que pierden hijos y esto es el sufrimiento que esa pérdida nos ocasiona y no las emociones o sentimientos que ese sufrimiento produce.

Hemos puesto tanto énfasis en trabajar con aquello que es común a todos porque es precisamente la esencia, lo universal, lo que hay de común en las particularidades, lo que representa la unidad de la especie. Si trasladamos ahora esto a RENACER vemos que lo universal en las particularidades que somos cada uno de nosotros, con emociones y sentimientos tan personales y por ende disímiles, es el sufrimiento y vemos así que este universal representa, a su vez, la unidad de los grupos.

Este universal es imperecedero, el sufrimiento siempre será sufrimiento y lo que cada uno decida hacer con él, mientras que las emociones y sentimientos son siempre perecederas y cambiantes y aquí vemos, implícito, un aspecto de fundamental importancia en el mensaje de RENACER: por amor a nuestros hijos, los que partieron y los que aún quedan, debemos reemplazar el sentimiento de dolor por un sentimiento de amor, y porqué, como seres humanos que somos, podemos hacerlo, se transforma entonces y en nombre de ese mismo amor en un imperativo ético, como veremos más adelante.

El trabajar a partir del sufrimiento y no desde las emociones presenta la particularidad de que permite trabajar con una verdad irrefutable y obtener, a partir de ella, otras verdades de la existencia. También es necesario decir que si bien hablamos de sufrimiento como siendo universal, esencial, reconocemos que lo existencial yace en la respuesta que cada uno de nosotros le da a ese sufrimiento.

Alicia y Gustavo Berti

EL HOMBRE EN BUSCA DE SENTIDO

EL HOMBRE EN BUSCA DE SENTIDO

De anibalcaropreso

lunes 6 enero 2025

Texto de la conferencia pronunciada en Santiago de Chile por Viktor Frankl, el 23/5/1991, invitado por la Universidad Gabriela Mistral, y publicado en el diario El Mercurio el 2/6/1991

V FRANKL: De un psiquiatra proveniente de Viena, obviamente se espera que comience mencionando o al menos diciendo algunas palabras sobre Sigmund Freud y Alfred Adler, los grandes clásicos, los maestros y pioneros, por no decir los padres fundadores de la psicoterapia. A mi edad -87 años- ciertamente me encuentro entre las escasas personas que tuvieron la gran suerte de conocer en forma personal a esos dos grandes genios y de haber contribuido durante algunos años a su trabajo científico.
Para explicar en forma muy simplificada la diferencia esencial entre las dos enseñanzas, me referiré a la motivación de sus teorías. El concepto freudiano del «principio del placer», frente al concepto adleriano de una «lucha por la superioridad», pueden definirse muy sucintamente como un deseo de placer y un deseo de poder.
De acuerdo con lo dicho por el mismo Freud, placer significa ausencia de perturbaciones internas, de tensiones; es decir, un equilibrio interno u «homeostasis», como se denomina en biología. Asimismo, la lucha por el poder, según las enseñanzas adlerianas, puede considerarse como el intento de superar un sentimiento básico, original y primario de inferioridad. Si el principio del placer constituye una lucha por una condición interna libre de tensiones que el individuo debe mantener en aras de su tranquilidad psicológica, y si la lucha por la superioridad consiste simplemente en un esfuerzo de toda la vida, por superar el sentimiento original de inferioridad, tendríamos que decir entonces que se trata en ambos casos de meras condiciones intrapsíquicas. Sin embargo, en cuanto a mi anciana persona se refiere, no estoy dispuesto a vivir, a luchar, a hacer algo o amar a alguien o padecer únicamente en aras de mi tranquilidad interna o mi deseo de superar un complejo de inferioridad. Eso no bastaría para satisfacer lo que llamo: «mi deseo de encontrar un sentido», ya que intrínsecamente todo ser humano siempre se está proyectando hacia algo mas allá de sí mismo, algo en el mundo exterior o alguien en ese mundo exterior: una persona, un ser amado a quien entregarle su amor.

Eso es lo que un ser humano busca intrínseca, básicamente en el mundo exterior. En la medida en que un ser humano, en vez de contemplarse a sí mismo y reflexionar sobre sí mismo, desea ponerse al servicio de una causa superior a él o amar a otra persona, se encuentra con la «autotrascendencia» -a mi juicio, una cualidad esencial de la existencia humana-. Todo esto tiene también una dimensión biológica. Por ejemplo, nuestros ojos son, en cierto modo, autotrascendentes. ¿Cuándo funciona normalmente el ojo? Cumpliendo su propia misión, consistente en percibir visualmente lo que ocurre en el mundo. Irónicamente, sólo puede cumplir su función en la medida que no se vea a sí mismo. ¿En qué momento un ojo percibe parte de sí mismo? Sólo cuando está enfermo. Si tengo cataratas, estoy percibiendo algo en mi propia vista; o si hay una gran tensión en cierta parte del ojo, síntoma de un glaucoma, veo los colores del arco iris en torno a las luces. El ojo normal no advierte nada de sí mismo.
Otro tanto acontece con el ser humano. La autotrascendencia es un rasgo esencial de la existencia humana. La autorrealización es buena, pero sólo puede obtenerse como efecto secundario o subproducto; no puede procurarse directamente. Debe llegar a nosotros no porque la hayamos buscado. Mientras mayor sea nuestra posibilidad de percibir el sentido de nuestra vida, mayor será nuestra autorrealización, como efecto secundario o subproducto, sin que exista una preocupación por ella. Abraham Maslow fue el primero en dar este concepto de autorrealización, señalando que no es posible ir en persecución de la misma.
La mejor manera de conseguir la realización personal consiste en dedicarse a metas desinteresadas. En la declaración inicial de la fundación de los Estados Unidos se habla de la búsqueda de la felicidad. Todo el mundo tiene derecho a buscar la felicidad. Permítanme decirles que para mí, la búsqueda de la felicidad constituye una contradicción en sí misma, puesto que es algo que no puede perseguirse, ya que sencillamente la felicidad ha de ser consecuencia de una buena acción o de una relación amorosa satisfactoria.
Si uno ejerce su profesión, hace su trabajo o se ocupa de su familia, se está realizando sin preocuparse por la autorrealización. En otras palabras, no se pueden tener como metas el placer, la felicidad o la autorrealización. Paradójicamente, en la medida en que se establecen como fines, ellas se alejan.
Desde el punto de vista psiquiátrico, como ejemplo veamos la frigidez, la imposibilidad de la mujer de experimentar el orgasmo. Una señora se quejaba de no haber experimentado un orgasmo total durante todos sus años de matrimonio. Le dije que volviera al cabo de dos meses para empezar un tratamiento que sin duda sería exitoso. No regresó a los dos meses, sino pasados dos días, o, digamos, dos noches. Había experimentado su primer orgasmo total, porque yo le había dicho: «En estos dos meses distráigase, preocúpese de cualquier cosa menos de su condición anorgásmica, la que trataremos después». Al distraer su atención de su problema de frigidez, espontáneamente se orientó más hacia su pareja. Como resultado, sanó sin necesidad de tratamiento. Esto no significa que cualquier paciente va a restablecerse en dos días, pero es muy importante y didáctico saber esas cosas.
Originalmente, el hombre no lucha por el placer o el poder, sino por un sentido. Y al realizar ese sentido -la dedicación amorosa a otro ser humano- se produce el placer como efecto. Sin embargo, hay personas que no pueden encontrar un sentido en su interior, y por eso no pueden llegar al placer. Esas personas buscan el placer directamente, porque están frustradas en su deseo de encontrar un sentido. Ahora bien, el camino directo es contraproducente y resulta ser un callejón sin salida. Ciertamente, éste es un fenómeno observable e importante. Es la verdadera raíz de muchos casos de neurosis.

Algo semejante ocurre con el poder. Así como el placer es un efecto secundario del encontrar un sentido, el poder es un medio para alcanzar un fin. Cuando la gente carece de sentido se queda en los medios -es decir, en el poder-; desarrolla una voluntad de poder. En otras palabras, tanto la voluntad de poder -señalada por Adler-, como el deseo de placer —de acuerdo con el principio freudiano del placer-, son resultado de una frustración inicial del deseo original de encontrar un sentido.
Vamos ahora un poco más allá y pasemos a otro fenómeno humano intrínseco, que va unido a la autotrascendencia y que yo llamo el autodistanciamiento. El ser humano busca en el mundo otros seres humanos y significados; pero tiene al mismo tiempo la capacidad, a diferencia del mundo animal, de poner distancia entre él y un objeto.
El humor es una forma. Puedo reír frente a mis ansiedades o fobias. Esta posibilidad se utiliza en la Logoterapia como base para el desarrollo de la llamada técnica de la intención paradójica. Por ejemplo, en el caso de pacientes con «agorafobia», temerosos de encontrarse en lugares abiertos sin compañía. Se invita a esos pacientes a realizar un cambio. Si en este momento estoy ansioso y temeroso de salir de mi casa, el cambio consistiría en desear en este momento deliberadamente tener un ataque en la calle: «Ayer tuve ataques y morí dos veces, anteayer tres veces, y hoy deseo morir de infarto cuatro veces. Voy a intentarlo y saldré a la calle con la intención precisa de morir para un cambio». El paciente sonríe cuando uno habla así y luego aprende a reír también frente a toda su «agorafobia». Esta técnica se aplica con mucho éxito y se publican los resultados a nivel mundial. La gente no tiene vergüenza, puesto que el objetivo principal consiste, después de todo, en ayudar a los pacientes.
La técnica de la «intención paradójica» es realmente muy eficaz. Recuerdo que un día de 1942: de madrugada sonó el teléfono. Mi madre me dijo que llamaban de la Gestapo. Me pedían presentarme en la oficina principal. Pregunté si podía llevar conmigo algunas cosas, como una escobilla de dientes. Me dijeron que sí, con lo cual entendí que me llevarían a un campo de concentración. A la mañana siguiente, en la oficina principal de la Gestapo, me preguntaron si era psiquiatra y cuántos quedaban en Viena. Me preguntaron también si sabía lo que era una neurosis y si había psiquiatras capaces de tratar la «agorafobia»: «Tengo un amigo con agorafobia. ¿Cómo lo trataría usted?», me preguntó el funcionario. Yo le dije: «La próxima vez que su amigo tenga miedo y sienta angustia, deliberadamente y en forma humorística debería hablarse a sí mismo y decir ‘Ahora me muero…’ ». Le mostré en forma teatral la «intención paradójica» en casos de «agorafobia».
Este caso demuestra cómo la Logoterapia no se basa únicamente en el encuentro personal, sino, por el contrario, puramente en la técnica. En ese caso concreto, no había una relación yo «-tú-» de acuerdo a Martin Buber, sino una relación «yo-él». Habría sido inconcebible una relación «yo-tú» entre la Gestapo y yo. En todo caso, tiene que haber sido muy eficaz mi recomendación. De otro modo no entendería cómo fue posible que mis viejos padres y yo permaneciéramos un año más en Viena. Sólo después de cerrarse el hospital, donde yo era jefe del Departamento de Neurología, nos enviaron al primer campo de concentración. Fue, pues, una extraña forma de pagarle sus honorarios a un doctor.
En cuanto a la «intención paradójica», los dos casos siguientes son ilustrativos. En la escuela secundaria se iba a representar una comedia al terminar el año. Uno de los personajes era tartamudo. Como en la clase había uno, le asignaron el papel. Sin embargo, en escena, al tratar deliberadamente de tartamudear, le fue absolutamente imposible. En Boston, un estudiante australiano fue llamado a hacer su servicio militar. No quería hacerlo y, como era muy tartamudo, pensó: «No es problema voy a la sesión de la comisión y les muestro que soy tartamudo». Sin embargo, cuando lo intentó, le fue imposible demostrar su tartamudez. Por primera vez en su vida estaba hablando en forma normal, por el solo hecho de tratar intencionalmente de producir una tartamudez.
Se trata, pues, de un fenómeno básico en la psicología humana.
Avancemos otro paso. En los años 30, Oswald Spengler predijo el derrumbe europeo. Señaló que antes de terminar este siglo, las personas de alto nivel intelectual dejarían de entusiasmarse e impresionarse con la tecnología y la investigación científica y estarían preocupadas por el sentido de la vida. A comienzos de este siglo, cuando yo tenía sólo tres años de edad -es decir, treinta años antes de la publicación del libro de Spengler-, ya me preocupaba el sentido. Un día le pregunté a mi madre: «¿Qué sentido tiene el ombligo?». Ella me replicó, «¡Qué pregunta tan tonta!». «Sí» -dije- «el ombligo tiene que tener un sentido». Yo no tenía idea de embriología, y proseguí: «Mamá, ya sé qué sentido tiene el ombligo. Hay un gran espacio sin nada en el vientre; entonces, la función del ombligo es de adorno, porque si no, queda mucho lugar vacío».
En el mismo año que Spengler hizo su predicción, yo publiqué un artículo en el American Journal of Psychotherapy, señalando el hecho de que, de acuerdo a una investigación estadística, en la mayoría de los casos la preocupación principal entre los jóvenes se relacionaba con los problemas sexuales. En los años 70, cuatro décadas más tarde, un joven profesor me mostró una estadística hecha por él a partir de las respuestas de sus estudiantes sobre su principal problema. Ya no era el sexo, sino el suicidio. ¿Qué otra cosa es el suicidio sino un «no» al sentido de la vida?

Tengo experiencia en suicidio. Durante diez años formé parte del personal del primer centro mundial de prevención del suicidio, en Viena. El suicidio provocado por la depresión constituye uno de los tres aspectos de lo que me parece ser la neurosis colectiva en la actualidad. Normalmente me refiero a este síndrome neurótico masivo como el síndrome del «taxi». En una ocasión me invitaron a una universidad en Atlanta, Georgia, para dar una conferencia titulada «¿Está loca la nueva generación?».

Allí tomé un taxi para ir a la universidad, y el conductor me preguntó a qué iba a ese plantel. «Acabo de llegar de Viena y tengo que dar una conferencia». «¿Sobre qué tema es su conferencia?». «¿Está loca la nueva generación?» -le dije-. Él rió y yo le propuse, «Yo me hago cargo del taxi y usted de la conferencia». Él dijo: «Sí, podría hacerlo». Le pregunté: «Dígame una cosa: ¿está loca la nueva generación?». «Por supuesto». «»¿Por qué?». «Porque se suicidan, se matan unos a otros y, en tercer lugar, consumen drogas». En una sola frase había sintetizado la neurosis colectiva del momento: la depresión, la agresión y la adicción a las drogas. Descubrí que el verdadero origen de todo eso es una sensación de carencia de sentido. La gente recurre a las drogas, se suicida y comete crímenes. No pretendo decir que todos los casos de suicidio o intentos de quitarse la vida se deban a una carencia de sentido; pero sé efectivamente que si alguien tiene que enfrentar dificultades, conflictos familiares, desempleo o cualquier crisis en la vida, corre riesgo de suicidarse si no tiene un argumento para seguir adelante. Al considerar el suicidio, la persona se dice en último término «¿Por qué no? Nada lo impide». Sin embargo, si hay un sentido y se siente responsable, preferirá seguir adelante.
Personalmente, estuve en una situación donde, de acuerdo a las estadísticas, sólo una de cada veintinueve personas sobrevivió.
Pero al llegar a la estación ferroviaria llamada Auschwitz, no recurrí a la forma habitual de suicidarse que se utilizaba, consistente en irse contra el alambrado eléctrico que rodeaba el campo. En vez de suicidarme, adopté el siguiente principio: En la medida que nadie pueda garantizarme en un ciento por ciento que voy a morir, prometo firmemente que me sentiré responsable, mientras tenga una probabilidad mínima de sobrevivir, de seguir adelante y hacer todo lo posible por vivir. Después de todo, alguien podría estar esperándome al final de la guerra. Nadie estaba, de hecho, esperándome en Viena. Pero Bruno Pittermann -un viejo amigo mío que fue Vicecanciller de Austria algunos años después-, no me dejó solo. Me obligó a estar completamente ocupado -pensando que, como mi mujer y mis padres habían muerto, en cualquier momento yo podía quitarme la vida-. En realidad, sufrí una depresión después de ver que nadie me esperaba. Pero me di cuenta de que podía haber alguna misión que cumplir todavía.
Me dediqué a escribir y a enseñar, y durante algunos meses eso me ocupó completamente. Sólo el hecho de ver un sentido por delante, permite seguir luchando en vez de recurrir al suicidio.
También tuve el honor, el placer y la experiencia de conocer diversos casos de criminalidad en San Quintín. Allí nadie quería escuchar a un psicólogo o a un psicoanalista. «Todos los meses viene alguien de Los Ángeles o San Francisco» -me dijeron- «pero no nos interesa escucharlo. Siempre vienen con la misma historia, diciéndonos que somos víctimas de la educación, de nuestros padres y nuestros genes, que realmente no somos responsables de nuestro destino». «No!!!» -les dije- «Ustedes son seres humanos, como yo, y como tales son libres y han tenido libertad para cometer un crimen. Son libres como cualquier ser humano; pero también responsables, como todo ser humano. Tienen que asumir esto: es decir, de aquí en adelante tienen la responsabilidad de cambiar para mejorar, y eso también es posible. No crean que yo estoy hablando desde una torre de marfil».
Otro ejemplo: un hombre que había sido agente secreto durante la época de Hitler y estaba a cargo de la eutanasia de los psicóticos, de la «matanza por compasión» como se llamaba. Al regresar a Viena después de la guerra, pregunté por él. El ejército ruso lo había aislado, pero escapó. Había posibilidades de escapar a Latinoamérica en esa época. Muchos años después me tocó hacerle un examen neurológico a un diplomático austríaco que estuvo preso en Moscú algunos años. Me contó que había conocido a ese hombre en la cárcel de Moscú. Le pregunté que le había parecido esa persona. Me dijo que era un ángel, que compartía su fe y hacía todo en la mejor forma posible. Era el mejor compañero en la prisión y levantaba el ánimo, ayudándolos en todo lo posible. Ese hombre había cambiado para mejor. Si semejante persona puede cambiar tanto, es porque el ser humano tiene posibilidades enormes. Este es un incentivo para que nos esforcemos al máximo por cambiar.
En cuanto al último aspecto -el problema de las drogas-, es básicamente un asunto de prevención y de educación. La educación para la responsabilidad, para resistir y no ceder frente a la tentación y el mal ejemplo, la capacidad para decir «No!!!». Existe la curiosidad; puede ser entretenido eso que hacen otros. Es necesario educar en la responsabilidad frente a la libertad. Ya en 1931 mi jefe en la Clínica Psiquiátrica Universitaria, me sugirió probar una nueva droga, una «anfetamina», que da mucha energía. Estuve muy tentado y apenas pude resistir el deseo de probar. No lo hice, porque sabía que ya tenía cierta adicción, no al alcohol, que detesto, pero sí a dos tazas diarias de café, que son muy importantes para mí. En sentido clínico estricto, es una adicción, pero lo necesito y lo disfruto.

En cuanto a la carencia de sentido, ¿Cómo podemos darle sentido a otro? Eso no es posible; uno sólo puede ayudar a una persona a encontrar sentido y darle un ejemplo. En una novela de Franz Werfel hay una frase que dice: «La sed es la mejor prueba de la existencia del agua». Si no existiera el agua, ningún animal y ningún ser humano experimentarían la sed. Otro tanto puede decirse con respecto al sentido; es posible que en el fondo de nuestro espíritu exista un deseo de encontrar un sentido en la vida y luchar por concretarlo, como algo personal y propio de cada individuo. Si hemos encontrado el sentido, procuramos, por supuesto, sentirnos responsables por realizarlo. Esto constituye un factor básico de motivación existencial. Sin embargo, a veces nos perdemos, sencillamente porque es difícil encontrar ese sentido peculiar propio de cada individualidad. A un joven que dice no poder encontrar su sentido, se le puede indicar que la tarea que le espera consiste precisamente en eso, en luchar pacientemente hasta que se desarrolle en su consciencia un sentido. En la actualidad resulta difícil encontrar sentido, sobre todo para la gente joven, porque existe un tabú.
En una ocasión, leí en una novela americana, que ahora ya no existe, el tabú de la época de Freud: «el tabú sexual». En cambio, hay un tabú para hablar de la vida como algo dotado del más mínimo sentido. Esto es cinismo y el cinismo es una enfermedad infecciosa. En lugar de inmunizar contra esta enfermedad, contra el nihilismo, el personal docente adoctrina a la juventud en términos de cinismo, biologismo y psicologismo, dentro del fatalismo de los genes y la educación. En vez de buscar disculpas en el padre, la madre y todo ese tipo de cosas, habría que recordarle a cada joven, como yo lo hice exitosamente con los presos y criminales de San Quintín, su condición de ser humano libre y responsable. La libertad es sólo un aspecto del fenómeno total, y el otro aspecto es la responsabilidad. Por eso, en mis giras dando conferencias en los Estados Unidos, siempre recomiendo complementar la Estatua de la Libertad de la costa oriental con una contraparte en la costa occidental, que sería la «Estatua de la Responsabilidad». Hasta ahora no existe una «estatua de la responsabilidad» en la costa occidental. Sin embargo, un millonario norteamericano mandó a hacer dos mil monedas, de oro, plata y cobre, en las cuales en un lado aparece la estatua de la libertad y en el otro una estatua de la responsabilidad.
Ahora bien, a nadie se le puede decir cuál es su sentido, porque es diferente en cada persona y en cada momento. Con todo, es posible que existan avenidas conducentes a la realización del sentido, de carácter general. En primer lugar, se puede encontrar un sentido en el trabajo profesional o de otro tipo. En segundo lugar, a través del amor o la experiencia, de algo hermoso; la belleza, la verdad, el arte, la cultura; o la experiencia de otra persona en su carácter único, es decir, el amor. Ciertamente esto ha sido oscurecido mediante el adoctrinamiento basado en teorías de tipo freudiano sobre la libido. Si analizamos las ideas sexuales de Freud, tal vez no sean incorrectas, pero sí totalmente incompletas. Según Freud, el impulso sexual tiene una meta y un objeto. El objetivo del impulso sexual consiste en liberarse de la tensión producida por la sexualidad. Y el objeto es la pareja. Sin embargo, en realidad, este objetivo también podría conseguirse mediante «la relajación total», como se llama en algunas instituciones. También así, el objetivo puede lograrse mediante la masturbación o la prostitución.
Pero en un nivel superior, la pareja no es un objeto, sino un sujeto; es decir, se visualiza como ser humano, en el sentido del concepto de Emmanuel Kant, quien dice: «Un ser humano nunca debe ser utilizado como un medio para un fin». Además, existe un nivel aún más alto, el mayor que puede alcanzarse, donde no sólo reconocemos un ser humano en el otro, sino también una persona, con un carácter único, distinta a todos los demás seres humanos. Y este reconocimiento del carácter único de una persona, es el amor.
Fui invitado en una ocasión a un congreso internacional sobre la familia, en Caracas, para hablar sobre estos problemas. Y mencioné esta jerarquía de niveles de desarrollo que llegan hasta la madurez de un individuo en el amor, que después de todo garantiza dos cosas: la duración de una relación monógama y su exclusividad, debida al carácter único. En semejante relación, el garante es el verdadero amor y no será fácil que haya un divorcio.
Además de encontrar un sentido en el trabajo y en el amor, hay otra forma, que otorga un profundo sentido al ser humano. Es el auténtico sufrimiento. Cuando hay un sufrimiento inevitable, lo importante es «la actitud». Se puede actualizar aquí el máximo potencial humano: el convertir una tragedia personal en un triunfo. Un obispo alemán me contó una vez la historia de una señora que usaba una pulsera con dientecitos. Alguien le preguntó por ellos. Ella dijo que eran los dientes de sus nueve hijos, que habían muerto en una cámara de gas durante la época de Hitler. Luego contó que estaba en Israel a cargo de un orfanato.
En Linz, Austria, en una encuesta, le preguntaron a la gente en la calle qué era, en su opinión, lo máximo alcanzable para un ser humano. La mayoría de las respuestas era: «Superar un destino terrible» o «Ayudar a otros a superar su destino».

Conozco a alguien que combinó ambas cosas. Es Jerry Long, quien, víctima de un accidente, quedó paralizado del cuello para abajo a los diecisiete años. Una vez me escribió una carta desde Texas, diciéndome que había leído mi libro El hombre en busca de sentido. Me contó que, si bien se había quebrado el cuello, no se había quebrado él. El sufrimiento le sirvió para desarrollar la capacidad de ayudar a otros que también tienen que sufrir. Por eso quiso estudiar psicología. Actualmente es profesor de ese ramo en una universidad tejana. Y en San Francisco, en el 8° Congreso Mundial de Logoterapia, el profesor Jerry Long, ese hombre paralizado, dio una charla sobre cómo se las arregló y superó su destino para ayudar a otros a hacer lo mismo

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EL PORQUÉ «NO» A LOS GRUPOS POR AFINIDADES

EL PORQUÉ «NO» A LOS GRUPOS POR AFINIDADES

De anibalcaropreso

domingo 5 enero 2025

En el ENCUENTRO DE RENACER EN SAN JUAN – ARGENTINA, el Sábado 3 de Agosto de 2013, Gustavo Berti y Alicia Schneider expresaban lo siguiente:

Gustavo: Respecto a trabajar independientemente de la edad y la causa de la partida, no quiere decir que estos temas no se traten, pero se deben tratar por separado.

Generalmente, después de la reunión o en otro lugar en que los padres que comparten algo en especial, pueden juntarse, pero el grupo no da cabida a esas diferencias.

El grupo no da cabida a esas diferencias, porque cuando se juntan los padres por afinidades, los padres terminan transformándose en “víctimas” y la característica de la “víctima” es que transfieren su responsabilidad por su vida al victimario.

El mensaje que nosotros estamos dando, es que cada uno de nosotros somos responsables por su vida y como la vive, entonces, si al mismo tiempo tenemos grupos de afinidades, estaríamos dando un mensaje en un lugar y un mensaje distinto en otra parte del mismo grupo, y se perdería la coherencia.

¿Está claro esto para ustedes?

Esto no quiere decir que uno, dos o tres de ustedes no se puedan reunir a tomar un café y compartir vivencias que son muy propias, simplemente, lo que sucede, es que esto no funciona bien dentro del grupo donde estamos todos juntos.

Alicia: Es importantísimo este punto.!!!

Nota de la Edición: Este pensamiento y declaración de los iniciadores de RENACER, aplica en todo sentido a que los grupos no se separen o dividan por circunstancias o particularidad alguna.

Sabemos que a los grupos concurren también familiares, novios/as, amigos/as, personas con diferentes tipos de pérdida, donde encuentran en RENACER las herramientas y el mensaje de vida para sus particulares circunstancias y rápidamente encuentran su camino, permaneciendo poco tiempo en las reuniones de grupo.

Por esta razón, Alicia recalca en esta nota, como en diferentes charlas brindadas, la importancia que los grupos no se dividan por afinidad alguna, para que no sean grupos cerrados a la comunidad, por el contrario, los grupos deben ser abiertos a la comunidad pudiendo ayudar a todo aquél que lo necesite.

ELLOS VIVEN RN NUESTRO CORAZÓN. DONDE EL AMOR NO CALLA !!!.

ELLOS VIVEN RN NUESTRO CORAZÓN. DONDE EL AMOR NO CALLA !!!.

De gruporenacer

viernes 3 enero 2025

Cuando la palabra calla, aún así hay mensajes por descifrar.

En estas fechas de tantas luces, podemos encenderlas como resistencia a quedarnos en las tinieblas y la oscuridad de aquel día que parecía el último en nuestras vidas.

Un nuevo manifiesto para recuperar la alegría, las carcajadas sin tanto argumento, los ojos con paz interior.

Nuestro calendario no se paralizó en aquel duro día. Los árboles siguieron de pie.
Los soles y las lunas marcaron el ritmo de nuestras rutinas.

Nada se detuvo, solo cambió dónde ver a nuestro hijo/a.
Ahora se trata de sentirlo, y eso ocurre en nuestro corazón.

Un nuevo calendario nos señala cómo homenajear sus vidas.
Cómo hacer que no sean olvido, sino memoria colectiva.

Que el 2025 resuene su nombre y el de cada uno, que sentados juntos frente a nosotros, saben de nuestro esfuerzo y de nuestro amor, que crece cada día más.

Por un 2025 lleno de sentido y menos dolor.

Dori, mamá de Effy
RENACER Almagro

RESCATEMOS EL RECUERDO DE NUESTROS HIJOS CON AMOR

RESCATEMOS EL RECUERDO DE NUESTROS HIJOS CON AMOR

De anibalcaropreso

viernes 20 diciembre 2024

De la fuente inagotable de Renacer

    Quizá no haya mejor momento, que al acercarse las un festividades del Fin del Año para rescatar el recuerdo de nuestros Hijos con Amor.

    Mirando hacia atrás, no podemos creer que hoy, después de más de tantos años, seamos tantos los que hemos elegido la vida y nos hayamos reconciliado con la muerte, algunos quizás todavía no, pero va llegar el momento que sí y muchos van a ir entendiendo cuando dijimos, en un momento, que el dolor se convierte en una dulce nostalgia; nostalgia en el sentido de extrañarlos sí, pero con inmensa dulzura.

    ¡Qué hermoso poder recordar a nuestros hijos con amor y no con dolor! 

    RENACER es una tarea y un aprendizaje de por vida, no nos quedemos cortos, ¡Qué hermoso es que todos queramos seguir aprendiendo!       

    Llega un momento cuando uno ha encontrado el camino de regreso a la vida, que para nosotros en "RENACER", es el servicio, la solidaridad, el altruismo y nos demos cuenta que la vida tiene sentido, que la vida tiene un sentido incondicional y el dolor comienza a suavizarse.

    Con cada papá/mamá al que le extendemos la mano, se la tomamos, le vemos el rostro y entre las lágrimas logra sonreír, podemos decir: "Mi hijo está cada vez más vivo en mí; ¡Qué lindo es!".

    Cada persona que sonríe o que sufre un poquito menos porque nosotros nos acercamos y le extendimos la mano y le regalamos una sonrisa y ellos nos regalan una sonrisa a nosotros, eso es sentir a nuestros hijos vivos.

    Y ¡Qué alegría! porque, entonces, sabemos que estamos haciendo algo perdurable por ellos.

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Rescatemos el recuerdo de nuestros Hijos con Amor !!!

De anibalcaropreso en viernes 20 diciembre 2024

De la fuente inagotable de Renacer

    Quizá no haya mejor momento, que al acercarse las festividades del Fin del Año para rescatar el recuerdo de nuestros Hijos con Amor.

    Mirando hacia atrás, no podemos creer que hoy, después de más de tantos años, seamos tantos los que hemos elegido la vida y nos hayamos reconciliado con la muerte, algunos quizás todavía no, pero va llegar el momento que sí y muchos van a ir entendiendo cuando dijimos, en un momento, que el dolor se convierte en una dulce nostalgia; nostalgia en el sentido de extrañarlos sí, pero con inmensa dulzura.

    ¡Qué hermoso poder recordar a nuestros hijos con amor y no con dolor! 

    RENACER es una tarea y un aprendizaje de por vida, no nos quedemos cortos, ¡Qué hermoso es que todos queramos seguir aprendiendo!       

    Llega un momento cuando uno ha encontrado el camino de regreso a la vida, que para nosotros en "RENACER", es el servicio, la solidaridad, el altruismo y nos demos cuenta que la vida tiene sentido, que la vida tiene un sentido incondicional y el dolor comienza a suavizarse.

    Con cada papá/mamá al que le extendemos la mano, se la tomamos, le vemos el rostro y entre las lágrimas logra sonreír, podemos decir: "Mi hijo está cada vez más vivo en mí; ¡Qué lindo es!".

    Cada persona que sonríe o que sufre un poquito menos porque nosotros nos acercamos y le extendimos la mano y le regalamos una sonrisa y ellos nos regalan una sonrisa a nosotros, eso es sentir a nuestros hijos vivos.

    Y ¡Qué alegría! porque, entonces, sabemos que estamos haciendo algo perdurable por ellos.

    Muchos papás/mamás, van a ir entendiendo que el dolor se convierte en una dulce nostalgia, nostalgia en el sentido que los extrañamos, pero con inmensa dulzura, así es que podemos rescatar el recuerdo de nuestros hijos con amor y no con dolor.

    A veces, solemos decir cosas que, por el momento, por ahí no se entienden, pues son muy fuertes para los papás/mamás con el dolor muy reciente, o para los papás/mamás que están muy rebeldes y no comprenden algunos conceptos que se vierten, pero siempre les decimos que provienen de otros papas/mamás; nosotros también perdimos a nuestro hijo, perdimos a nuestro Nicolás, y  lloramos, lloramos desconsoladamente y también nos preguntamos ¿Qué sentido había detrás de todo este dolor?, es por eso que podemos decirles cosas que, por el momento, les pueda chocar, pero que les aseguramos, las van a comprender.

    Les podemos decir, a los papás/mamás que piensan que el dolor es para siempre, que no es así, y lo hemos dicho muchas veces y lo volvemos a sostener, EL DOLOR NO ES PARA SIEMPRE.

    El dolor comienza a suavizarse y aunque esa herida deje de sangrar, aunque ese dolor se vaya suavizando, aunque aprendemos a vivir con ella, aunque nos reintegremos a una vida plena, esa herida va estar allí y nos recuerda siempre que es un esfuerzo de todos los días.

    Si lo que nosotros elegimos para la vida es una actitud y esa actitud es una actitud de amor, les podemos asegurar que nunca nos vamos a equivocar; el amor es lo que salva, el amor es lo que nos acerca a la verdad, a la luz.

Nuestro deseo es que en estas festividades vuestros corazones se inunden de esa dulce nostalgia.

                                                                Viernes 20 de Diciembre de 2024

Eiségesis de lo expresado por sus iniciadores Alicia Schneider y Gustavo Berti, recopilado por Enrique y Ana Doris, con el aura de Ulises y el recuerdo más dulce que pueda existir para nuestra querida dulce Ana junto a Enrique y a Enriquito.

Hoy, me toca a mí Ana Doris, en homenaje a mi querido papá, continuar su obra ya escrita de antemano pensando que este momento llegaría algún día y dejándome como trasmisora de su labor de mensajero de RENACER, ya que siempre afirmaba, fervientemente, que el mensaje de RENACER debe trascender a las personas.

         De RENACER Congreso – Montevideo, Uruguay

                                 “Por la Esencia de RENACER”