Mis primeras fiestas

MIÉRCOLES 11 DICIEMBRE

Para poder atravesar las primeras fiestas, hacía 6 meses que había partido mi hijo Cristian para ese entonces, me propuse enfocarme en los que consideraba los más desprotegidos de la familia ante tanto dolor que vivíamos, que eran los más pequeños, los niños, entre ellos el hijo que me quedaba Diego de 7 años, mis sobrinos Evelyn y Guille de 12 y 3 años respectivamente. Todas las fiestas las habían pasado juntos compartiendo todas las emociones  que para ellos significaba, esperando a Papá Noel con los regalos. Sabía que no serían fáciles pero con la ayuda de Renacer y de lo que escuchaba en las reuniones tenía en claro que debía hacerlas lo más significativas posibles, en homenaje a mi hijo Cristian y además no condenar a los demás niños y a mis seres queridos a no vivirlas en paz y con alegría a pesar de todo. Es por eso que con todo el dolor, pero a la vez con amor,  armamos el arbolito y preparamos la cena navideña  aun sabiendo que faltaría alguien tan importante en la mesa.  Era consciente de que mi deseo primero hubiese sido tomarme una “pastillita” y dormirme hasta el 2 de enero pero sabía que no enfrentar la realidad en 365 días el almanaque me iba a recordar que nuevamente llegaba la navidad y el fin de año. También había escuchado  de otros papás que ayudaba hacer algún acto de amor en nombre de ese hijo que había partido, es por eso que aproveché  en mi entorno más cercano  que era mi sala de jardín siendo en ese momento  maestra jardinera  y teniendo a cargo entre mi grupo de niños a  Nico un niñito que padecía parálisis cerebral y que diariamente veía como se esforzaba en mi salita por progresar, integrarse  y ser feliz, asi que me fui a la juguetería y dentro de mis posibilidades económicas compré un  regalito, recuerdo que fue un tractor que sabía que a Nico le gustaban mucho. Le pedí permiso a su mamá y se lo llevé el 24 en nombre de mi hijo del cielo.  Y así pasaron, por supuesto hubo momentos de tristeza y lágrimas pero a pesar de eso las atravesé con  paz en el corazón tratando de demostrarle a mi niño amado y a mis seres queridos que el Amor me mantenía de pie a pesar de todo.

 Hoy pasados estos años, después de tanto esfuerzo y camino recorrido espero estas fiestas con amor y entusiasmo ya que gracias a todo lo que aprendí en Renacer pude dar lugar a que en mi vida llegaran nuevos motivos para celebrar y dar amor, nuevos afectos , nuevas personas con quien compartirlas. En ese momento de esas primeras fiestas también estaba viviendo la separación de mi matrimonio  que ya venía dándose desde antes de la partida de Cristian, Hoy la celebro con la familia que supe construir, mi nueva pareja mi esposo Ariel , mi hijo Diego que ya tiene 22 años, Mi hijito Lautaro de 8 años, y mis sobrinos que les nombre Evelyn, mi sobrinita nieta Pilar, mi sobrino Guille, mi nueva sobrinita Guillermina,  mis seres queridos entre ellos mi mamá y su nueva pareja a quien aprendí tambien a querer, la nueva familia que supe construír, los papás de Ariel, mis cuñados y demás familiares . No me arrepiento del esfuerzo ya que mi papá hace unos años que también partió y ya no podemos compartirlas si no hubiera hecho ese esfuerzo no tendría los recuerdos de haberlas celebrado con él los últimos años que vivió.

Espero que mi testimonio sea útil para los papás que les toca atravesarlas por primera vez, es mi mayor deseo que así sea. Es difícil e implica esfuerzo pero el amor de nuestros hijos nos sostiene y nuestros hermanos de Renacer nos acompañan.  Hoy el recuerdo de mi Cristian, de su pureza y valentía me asisten permanentemente, Hoy este es el camino que me acerca a Él, sin pausas, sin urgencias

Un fuerte abrazo para todos, con todo mi amor ¡SI A LA VIDA!

ALICIA TONIATTO. RENACER SANTA FE

Sentirlos sin verlos

Cuando era pequeña y se acercaba una fiesta grande las mujeres de mi casa, mi madre y mi abuela, empezaban los preparativos limpiando a conciencia. Se abría la vitrina de la cristalería y no se volvía a cerrar hasta que todas las copas relucían y así con el resto de muebles, cristales, puertas, cortinas y armarios.

Desde luego, esa no era la parte que a mi más me entusiasmaba de las celebraciones, he tardado muchos años en descubrir lo agradable que puede ser poner orden, limpiar, sacarlo todo, tirar lo inservible y quedarnos solo con lo que necesitamos, lo que nos gusta, lo que nos hace sentir bien.

Poner paz en nuestro interior es parecido a voltear la casa. A mi me parece que, después de un golpe duro, de esos que nos dejan fuera del mundo, no es posible volver a celebrar la vida sin pasar por el trajín de curar nuestras heridas. Ir de habitación en habitación, sacar todos los cajones y limpiar con amor y perdón todo lo que nos pesa, nos duelo, nos incomoda.

Mirar en nuestro interior asusta, nos parece que si abrimos la caja de Pandora no podremos con tanto sufrimiento acumulado, escondido debajo de las alfombras. Pero he podido comprobar que no corremos riesgo, que lo importante es la intención, de lo demás se encarga el alma. Tenemos una parte sabia que marca el ritmo que necesitamos, ni más ni menos.

Cada vez que liberamos un conflicto aparcado, que trascendemos un miedo dejamos espacio para prestar más atención a la belleza, a la parte amable y dulce de la existencia. Cuando dejamos de pelearnos con nosotros mismos, con el mundo, con quién sea, surge de nuevo la alegría.

Duelen horrores las sillas vacías en Navidad, es cierto, he pasado muchos años bajando al infierno en diciembre, mes en el que murió mi hijo Ignasi, pero la buena noticia que puedo compartir es que cuanto más cerca del amor estamos más fácil resulta sentirlos con nosotros sin verlos. Ya no hay separación ni distancia, solo un inmenso cariño lo invade todo.


MERCÈ CASTRO PUIG

Un cambio en nuestra existencia que abre las puertas de acceso a la dimensión espiritual

MARTES 10 DICIEMBRE 2019GRUPORENACERDEJA UN COMENTARIO 2 0 CALIFICAR AQUÍ

Del libro  ,”Páginas sin Punto Final para un libro sin Punto Final“, de Enrique Conde, Montevideo, 2010


“Se nos ha dicho que cuando perdemos un hijo estamos tan llenos de dolor, que no tenemos nada para dar, salvo dolor y desesperanza. Y cómo podemos, entonces, ir a un grupo a dar algo?

Esto quizás ha sido cierto hasta que llegó Renacer a proponer un cambio existencial y decir que la pérdida de un Hijo es una condición permanente, pero el sufrimiento que ello produce, siempre puede ser trascendido o dotado de sentido y que, aún inmersos en la más profunda de las crisis, siempre nos queda la libertad para decidir la actitud con la que hemos de enfrentar nuestro destino.”

“La historia de Renacer es la historia de un cambio posible conseguido por miles de personas, de múltiples comunidades en dos continentes, cimentado en un nuevo y sólido fundamento filosófico-antropológico y una moral de la responsabilidad y de la libertad, sustentado en la dimensión espiritual, atributo específicamente humano.”

“Lo que motiva a las personas a ingresar a un grupo de ayuda mutua, es el deseo de que las cosas no sigan siendo como son, el deseo de cambio, pero no de un cambio material, sino de una transformación interior. Para ser más precisos, es un anhelo de crecimiento interior.” “La intuición nos muestra el camino, nos dice que aún en los momentos difíciles, de sufrimiento inevitable, aquéllos donde creemos perder la fe y la esperanza, existe la posibilidad de cambio, de transformación interior.”

“Cuando los padres comienzan a darse cuenta que una persona que ha perdido un Hijo, nunca volverá a ser la misma persona, que algo cambia para siempre, es aquí donde Renacer se abre al análisis existencial, entonces, el padre dolorido comienza a comprender, con el apoyo del grupo, que la pérdida de un hijo es la pregunta más importante que la vida le ha hecho y, por lo tanto, la respuesta debe ser de igual importancia.

Él todavía no sabe cuál es esta respuesta, pero su intuición le dice que debe estar basada en una transformación espiritual.”

“Renacer actúa como una escuela de vida, asistiendo a cada padre/madre en su propio análisis existencial, rescatando todas las experiencias positivas y cambiando todo lo que necesita ser cambiado.”

“El análisis existencial entiende al hombre como un ser esencialmente responsable y agrega, que no es el hombre el que debe cuestionar a la vida, sino que es él quien está siendo interrogado; sólo que su respuesta debe siempre basarse en la acción. Es sólo a través de su accionar que las “preguntas vitales” pueden ser respondidas y va más allá aún, para decir que la responsabilidad es la base fundamental del ser humano en cuanto representa una dimensión espiritual y no meramente impulsiva.”

“En Renacer nos reunimos para hablar de lo que podemos hacer con aquello que nos pasa, esto significa dejar de prestar atención a aquellas cosas que hemos experimentado, para prestar atención a la experiencia que estamos viviendo, cambiando nuestra atención desde aquello que nos sucede hacia lo que podemos hacer con aquello que nos sucede.”

“La decisión existencial de la ayuda mutua, conceptualizada en la frase: “El padre sufriente a quién ayudar se vuelve la tarea a cumplir, a través de los valores de actitud”, lleva al hombre a un cambio existencial de un ser-para-sí-mismo a un ser-para-otro, permitiendo la reafirmación absoluta del “tú”, ayuda al ser sufriente, a desplegar casi sin darse cuenta, la autotrascendencia propia de su existencia y facilita el salto por sobre la barrera de sus emociones, arrastrado por la necesidad existencial de ayudar al hermano que sufre.”

“Nosotros consideramos a Renacer como un grupo de transformación y crecimiento interior y, como tal, de potencial ilimitado, no pudiendo ser de otra manera.

Confrontado el hombre con una verdadera conmoción existencial, como es la pérdida de uno o más Hijos, tarde o temprano se enfrasca en un diálogo mano a mano con su conciencia. Allí surge, sin cuestionamiento o racionalización alguna, todo lo bueno y lo malo que hemos hecho y, por sobre todo, surge aquello que debe ser cambiado.

Como todo cambio asusta, y más un cambio en la propia existencia, allí es donde el grupo acompaña a cada uno de sus integrantes a dar ese gran salto, lo apoya y fortalece. Le da las herramientas para ese cambio que, después de todo, sólo puede hacerse en la más absoluta soledad existencial.

Y siguiendo con esta misma línea de pensamiento, podemos decir que toda persona que ingresa a un grupo de ayuda mutua, lo hace porque está atravesando una circunstancia de vida muy difícil para ser trascendida individualmente y, si bien es verdad, que los padres inicialmente identifican “trascendencia” con “dejar atrás el dolor”, pronto se dan cuenta que, fundamentalmente, que “trascendencia” significa elevarse por encima de sí mismos para dirigir su esfuerzo y amor hacia otros.

Desde ese momento, el grupo se vuelve una entidad capaz de facilitar su crecimiento interior.

Hemos visto que la mayoría de los padres dolientes que se acercan a Renacer, lo hacen porque no les gusta la forma en que están viviendo sus vidas, esto implica un deseo, consciente o no, de lograr una transformación interior, de ser de alguna manera diferentes y, por sobre todo, de ser mejores de lo que fueron alguna vez.

En muchos grupos, esto es descripto como un camino a la espiritualidad, que podría ser definida como un estado de conciencia ampliado, expandido, en el que valores como la solidaridad, el bien, la compasión, la justicia y el amor incondicional predominan.”

“Renacer es el encuentro de padres y madres, hermanas y hermanos, abuelas y abuelos, que concurren a dar algo de sí mismos en homenaje a esos Hijos, hermanos o nietos, y ese algo, es el mismo amor que ha de perdurar, pues como dice El Cantar de los Cantares: “Fuerte como la muerte es el Amor”, entonces, habremos comenzado a recorrer el único camino que esta conmoción existencial nos permite, el camino final de humanización, el camino que ha de prepararnos para el encuentro con el gran misterio, con el gran reencuentro con nuestros amados Hijos

Para Fechas especiales

(Rescatado por Renacer Córdoba Centro)


💥🌹1er ESCRITO SOBRE FECHAS ESPECIALES.(diciembre 2016, aún vigente) Alicia Schneider, Gustavo Berti.


QUERIDOS PAPÁS, Por algunos comentarios que estoy leyendo de papás con mucha tristeza, quizá en sus primeros tiempos, desearíamos agregar:

LEAN LO ESCRITO CON DETENIMIENTO…la esperanza y una vida plena de sentido, ES POSIBLE, pero no llega por magia pura, es determinación, perseverancia y mucho más amor que el que se necesita si nuestra opción es dejarse vencer…

FRENTE A LO QUE NO PODEMOS CAMBIAR, SIEMPRE TENEMOS LA LIBERTAD DE ELEGIR CÓMO VAMOS A ENFRENTARNOS A ESTO QUE NOS PASÓ, QUÉ ACTITUD ADOPTAREMOS FRENTE A ESTO. Este será el homenaje que hagamos a los amados hijos.
Las fiestas…esas fechas especiales que, principalmente a los papás nuevos los encuentra vulnerables, preguntándose qué harán, cómo lo pasarán…quizá deseando no tener que pasarlas en absoluto…
Hemos escuchado esta inquietud de tantos padres, muchísimas veces, en distintos lugares, ciudades y países donde nos ha tocado y fuimos invitados,a compartir la experiencia de Renacer..
No en vano por el hecho que la primera navidad, nos iba a encontrar a solo seis meses de la partida de Nicolás, fue que adelantamos las dos primeras reuniones de Renacer, 5 y 19 de diciembre de 1988, porque nos dábamos cuenta que solo llevando adelante este proyecto de vida en su homenaje, por la hija que aún estaba “de este lado de la vida”, nuestra amorosa Luciana, y por tantos familiares y amigos que nos miraban con cariño y tristeza, decidimos ponernos de pie y hacer frente a esta “primera vez” sin Nicolás…físicamente. Nos propusimos con firmeza y muchísimo amor, convertir lo que a todas vistas era una tragedia, en un triunfo del espíritu humano.
Y lo hicimos, y nuestras primeras fiestas fueron nostálgicas pero tan plenas de amor y sentido, que valió la pena el esfuerzo de haberlas enfrentado y vivido.
La respuesta a todos nuestros interrogantes, está en el amor que se da sin esperar nada, quizá solo la tímida sonrisa en un papá recién llegado, en un obsequio hecho con nuestras propias manos destinado a quien poco tiene y necesita…en comprobar así, que el sentido yace latente para que cada uno de nosotros lo encuentre y lo haga parte inseparable de su vida.
Entonces, la partida de nuestros amados hijos no habrá sido estéril, dio y dará abundantes frutos.
El siguiente es un mensaje que escribió nuestra hija y leyó para nosotros en el día de mi (Alicia) cumpleaños, solo el mes pasado. Es hermoso, me encantó y quiero compartirlo con ustedes queridos papás:
(en el lugar del nombre Nicolás, ustedes coloquen el de cada uno de sus hijos y verán cuánto sentido tiene):
“NICOLÁS, UN APASIONADO DEL CIELO Y LAS ESTRELLAS, DEDICÓ SU VIDA A RECORRELAS Y ESTUDIARLAS PARA PODER TRAER NUEVOS CONOCIMIENTOS A NUESTRA CIVILIZACIÓN.
UNO DE LOS MENSAJEs QUE TRAERÍA NICOLÁS SERÍA LA NECESIDAD DE CREAR UNA OBRA DE BIEN, PLENA DE SENTIDO Y AYUDA HACIA LOS DEMÁS SERES QUE SUFRÍAN.”
NUESTROS HIJOS: “LOS EXPLORADORES DE ESTRELLAS…”. TODO EL AMOR PAPÁS.🌹💥

Hace 31años se realizó la prinera reunión de Renacer

diciembre 5, 2019renacerUncategorizedLeave a commentFacebookTwitterPinterestWhatsAppGmailMás…

BERTI, ALICIA Y GUSTAVO

El día 5 de diciembre de 1988 se realizó la primera reunión de Renacer en la ciudad de Río Cuarto, luego de 31 años el grupo se sigue expandiendo.

El recuerdo de la primera reunión, contada por sus iniciadores, Alicia Schneider y Gustavo Berti.

LA PRIMERA REUNIÓN :

Luego de un tiempo para conocernos y lograr un cierto grado de tranquilidad, pasado ya el nerviosismo y el temor por lo desconocido, aunque algunos matrimonios se conocían de antes, pudimos finalmente sentarnos para dar comienzo a la reunión.

Aún resuenan en nuestras mentes las palabras con las que iniciamos la reunión: “Buenas noches. Estamos todos aquí porque ha entrado en nuestras casas un huésped no invitado que nos ha dejado una habitación vacía y un lugar vacío en nuestras mesas y ha de estar con nosotros por el resto de nuestras vidas y si hemos de convivir con él, con la muerte, creemos que es necesario conocerlo, aprender todo lo que nos sea posible de él para poder hacerlo en armonía”

Una vez sentado el objetivo inicial procedimos a presentarnos todos: nombre de cada padre/madre, nombre y edad del hijo y causa de la muerte si deseaban compartirlo. Sentados en ronda fuimos dándole la palabra a cada uno de los presentes pidiéndoles que nos contaran lo que desearan, sin apremios ni obligaciones.

No había norma alguna para conducir la reunión, deberíamos hacer camino al andar, aprender no solo de nuestra experiencia, escasa en aquellos tiempos, sino de los propios padres, como sucedería con el correr de los años.

La reunión fue muy tranquila, los padres hablaron de sus hijos, de la causa de muerte y cómo estaban sobrellevando su sufrimiento; se habló sobre las premoniciones que habían experimentado tanto los padres respecto de la muerte de sus hijos como de las notas que nuestros hijos dejaban antes de partir, pequeños mensajes que indicaban despedidas, regalos de sus objetos preciados a los amigos que indicaban una intuición, en niveles no conscientes, de los jóvenes que habrían de partir, tal como lo había dicho Kübler-Ross. Estas premoniciones de los jóvenes fueron objeto de interés por parte de los padres durante el primer año pues ellas señalaban una aceptación, en dichos niveles de conciencia, de lo que estaba por venir y si ellos lo aceptaban ¿porqué no habríamos de hacerlo nosotros?

Por primera vez aparecía en el grupo un razonamiento basado en experiencias médicas descritas con anterioridad y que proporcionaba un cierto alivio a los padres.

No hubo explosiones de dolor esa noche, los hechos fueron comentados para que nos conociéramos mejor y no como expresión de un lamento; aun cuando el llanto irrumpía lo hacía de manera tranquila y calma, casi como pidiendo permiso para expresarse. Daba la impresión que nadie quería molestar al resto de los presentes. Cuando aparecían expresiones de dolor, las que, aunque mudas se reflejaban en los rostros, tratábamos de intervenir con algún comentario cálido, contenedor y así fue que cuando “sentimos” y vimos la primera sonrisa en el rostro de un padre antes marcado duramente por el dolor, supimos que estábamos en el camino correcto.

En los momento en que afloraba el llanto también vimos, por primera vez, la mano de un padre posarse sobre el hombro de otro con un gesto de consuelo ¡Primera señal objetiva del valor del grupo!

Quedamos en volver a encontrarnos el lunes designado a la misma hora para continuar aprendiendo sobre la muerte y las enseñanzas de Elisabeth Kübler-Ross. También estuvimos de acuerdo en invitar, cuando fuera factible, algunas personas muy espirituales y con experiencia en diferentes disciplinas, no médicas o psicológicas, para que nos hablaran de sus experiencias respecto del sentido de la muerte en distintas culturas y religiones.

Cuando, estando ya de regreso en casa, comentábamos sobre la reunión nos percatamos que no habíamos llorado, ni nuestra voz se había quebrado en momento alguno por la emoción, ni en esa primera reunión ni nunca en veinticinco que llevamos trabajando con los grupos. Ese día experimentamos que al preocuparnos por el dolor del otro desaparecía el nuestro, que la respuesta al sufrimiento se daba en el servicio a los que sufren; que para ayudar a otros es necesaria una actitud serena y firme a la vez, una actitud que indique aceptación del dolor y capacidad de caminar por la vida con la frente erguida.

Dentro nuestro comenzaba a crecer y echar raíces, un gozo interior quizá solo conocido en el momento en que contemplamos por primera vez el rostro de nuestros hijos. Era como darlos a luz nuevamente, a través del dolor de su partida, dejándolos volar libres en su nueva vida en un acto supremo de amor y renuncia.

Descubrir una nueva forma de amar, como cuando los vimos nacer, excepto que esta vez el amor crecía y se expandía sin límites más allá aún de su forma física,

más allá de la vida y de la muerte, más allá del tiempo y del espacio. El amor incondicional, para siempre. Un amor que se refleja, pleno y profundo, hacia el otro que sufre, hacia la vida misma, hacia la autotrascendencia humana, que no puede dejar de darse y verterse sin retaceos hacia una puesta de sol, un amanecer, un pájaro que canta muy cerca de nuestra ventana

Vivir despacio

VIVIR DESPACIO

En general vivimos con muchas prisas, pero a la que se acercan las fiestas navideñas todo adquiere un ritmo de vértigo, ¿verdad?
Si dejamos de lado el impulso de las compras y nos centramos, con lentitud, en las pequeñas cosas, intentando saborear el quehacer cotidiano, entrará posiblemente la calma y la paciencia en nuestra vida. La paciencia nos habla de aceptación y la aceptación siempre va unida al amor.
De la mano del amor lo sencillo resulta sanador. Los detalles simples, como detenerse a contemplar la belleza de las hojas amarillas que alfombran las calles, tener una velita encendida y flores en casa, otorgarnos tiempo para leer, para llamar a una amiga del alma o para cocinar con mimo algo para alguien que amamos, reconfortan. Al fin y al cabo nuestro tiempo aquí es limitado y no nos llevamos más de lo que hemos sido capaces de regalar y regalarnos.

Merce Castro Puig

XV Encuentro de Grupos Renacer España

MIÉRCOLES 4 DICIEMBRE 2019ANIBALCAROPRESODEJA UN COMENTARIO 5 1 CALIFICAR AQUÍ

Los días 8, 9 y 10 de Noviembre se llevó a cabo en Valencia el XV Encuentro de grupos RENACER de España.

Asistieron mamás y papás de prácticamente todos los grupos que se encuentran en las distintas provincias y ciudades de España, como también contaron con la presencia de mamás que viven en Tenerife (Islas Canarias) y una mamá de El Paso (EEUU), en ambos casos, asisten a las reuniones vía Skype con el grupo de Barcelona.

Este encuentro tuvo muchas particularidades, entre ellas: padres del grupo de Córdoba- España, quienes concurrieron en oportunidad del 30 Aniversario de RENACER en Huerta Grande, Argentina, que durante el primer día de la jornada realizaron una pormenorizada exposición de lo vivido y aprendido en aquella oportunidad, recomendando tomar un modelo similar de trabajo conceptual y práctico a lo igualmente experimentado en su visita y participación en dicho evento, así como también, lo vivido en reuniones de grupos RENACER de Argentina a los que fueron invitados a participar durante su estadía.

Al mismo tiempo, el día sábado 9, fue un intenso día dedicado con exclusividad a recorrer y profundizar juntos los conceptos de la Esencia y Fundamentos de Renacer, donde sin quererlo, por lo vivido entre charlas y talleres realizados en este sentido, se denominó “XI Jornada de Consolidación”, siendo para España su primera experiencia y puntapié inicial de compromiso en este sentido.

El encuentro estuvo enriquecido por la plantación de un árbol, llamado árbol de Fuego, como el descubrimiento de una placa conmemorativa sobre una roca, en el maravilloso Jardín de Turia (Antiguo Cause de dicho río) frente al Palacio de las Ciencias y las Artes, y presencia de un grupo de percusión conformado entre ellos, por algunos hijos de padres de RENACER dando al momento, un marco muy emotivo.

Por otra parte, y en forma espontánea, surgió la presentación de Hermanos, que fue llevada a cabo por Lara y acompañada por Patricia, ambas residentes en Valencia, a quienes ya se les sumaron otros hermanos de distintos grupos para compartir material de trabajo, experiencias y vivencias.

También, durante el desarrollo de la Jornada, gracias a la presencia de los “Horchateros de Valencia”, se pudo degustar de su famosa bebida y masa típica que gentilmente ofrecieron a todo RENACER. Finalizó el día, con un encendido de velas acompañados por la presencia de jóvenes músicos de la Escuela Berklee de Valencia, haciendo un momento amorosamente único.

En el cierre del día Domingo, que se llevó a cabo en la Sala de Eventos y Conferencias del imponente Oceanográfic de Valencia, fue proyectado un video que especialmente elaboró Enrique Conde de RENACER Uruguay para esta oportunidad, donde a continuación se realizó un resumen de todo lo vivido y compartido.

Cabe destacar, los hermosos suvenires que, por iniciativa propia de algunos padres participantes se repartieron, el laborioso e impecable trabajo de organización que fue llevado a cabo por los padres anfitriones en este caso de RENACER Valencia, numeroso Grupo de trabajo que no alcanza aún los 3 años de vida, quienes estuvieron en el detalle de todo lo necesario para que las tres jornadas fueran realizadas y disfrutadas al máximo, en un ambiente de mucha energía positiva y amor por nuestros hijos.

El encuentro tuvo el apoyo y reconocimiento de la Asociación Viktor Frankl, quienes facilitan gentilmente las instalaciones para las reuniones de grupo que lleva a cabo RENACER Valencia, como así también el reconocimiento de la Alcaldía de Valencia por el aporte socio cultural que realiza RENACER en la comunidad, entre otros reconocimientos que también recibieron