Recuerda

RECUERDA

Tu ya lo sabes, solo tienes que recordar, que la muerte como fin no existe, que al nacer nos esperan nuestros padres y al morir nuestros seres queridos, nuestros guías, nuestros maestros…

Tu ya lo sabes, solo tienes que recordar, que estamos aquí por un tiempo limitado, el que necesitamos para experimentar lo que sea que tengamos que experimentar, que entender, que comprender, que hacer, que sentir…

Tu ya lo sabes, solo tienes que recordar, que cuando uno de tus seres queridos se va es mejor que le des permiso para partir, que le dejes ir, aunque sientas un inmenso dolor y tristeza

Tu ya lo sabes, solo tienes que recordar, que volveréis a estar juntos, que seguramente ya habéis estado juntos muchas veces antes y lo volveréis a estar muchas veces después

Tu ya lo sabes, solo tienes que recordar, que su marcha ya estaba pactada, que forma parte de tu aprendizaje, y en tu interior conoces la mejor manera de afrontarla y actuar

Tu ya lo sabes, solo tienes que recordar, que el amor y el perdón son las mejores herramientas para sanar y avanzar

Tu ya lo sabes, solo tienes que recordar, que te mereces lo mejor y el Universo siempre, siempre, conspira a tu favor

Tu ya lo sabes, solo tienes que recordar, que con tu actitud puedes darle la vuelta a cualquier situación y vivirla con amor

Tu ya lo sabes, solo tienes que recordar, que dentro de ti esta la fuerza que necesitas para vivir

Mercè Castro Puig

No le des más vueltas

NO LE DES MÁS VUELTAS

A menudo, sin darnos cuenta, nos vamos al pasado y surge, en nuestro interior, esa voz empeñada en remarcar todo lo que le parece que hubiésemos podido hacer mejor.

Esa voz está hecha de juicios y perjuicios, de creencias limitantes, de carencias, de desasosiegos, en su mayor parte heredados, y nada tiene que ver con nuestra esencia.

No somos los que pensamos, la mente va a su aire y, a menudo, nos pone en lo peor. Mejor no hacerle caso, no le des más vueltas a lo que hubieses podido hacer y no hiciste.

En aquel entonces, cuando ocurrió lo que te atormenta, no pudiste hacer otra cosa más o mejor de la que hiciste. Créeme, el hombre o la mujer que eras entonces actuó como buenamente pudo.

Y si ahora lo ves distinto es porqué has cambiado. Tal vez es el momento de pedir perdón y perdonarte por tu ignorancia pasada, pero no te culpes de lo que, en aquel momento, no estaba en tus manos hacer de otra manera.

Tu alma, tu corazón, tu esencia lo saben, en ningún momento te reclaman nada. Estas aquí para experimentar y solo a través de la experiencia y el error se aprende. La perfección no es humana, tan solo una ilusión de la mente.

Si ahora, en el presente, hay algo que no te gusta de ti puedes cambiarlo, pon la intención en ello, pide a tu ego, a tu personalidad que se relaje, y aparecerán las personas que pueden ayudarte.

¿Qué te parece empezar por tratarte con cariño, por felicitarte por todo lo que has conseguido, por ese trozo del camino recorrido?

En el fondo todos sabemos que somos una chispita de amor en estado puro, aunque lo olvidamos a menudo porque, a medida que nos hacemos mayores, nos suele cubrir un manto de inseguridades.

Cuando mi voz interior me aterroriza, con mucha mano izquierda le recuerdo que en mi habita la fortaleza del universo.

Cuando me siento sola y asustada, me reconforta imaginarme en los brazos de la gran madre, esa que todos llevamos dentro, la que nos sostiene cuando desfallecemos.

MERCÈ CASTRO PUIG

Cruzar el abismo

CRUZAR EL ABISMO

Cierro los ojos y me veo ante el abismo de mis primeros tiempos de duelo, cuando el dolor y el desespero, como la niebla espesa, lo envolvían todo.

El horror de despertar por las mañanas y recordar que no, que no había sido una pesadilla que era verdad, que Ignasi había muerto… Estaba atrapada, como en “El día de la marmota” en el infierno. Entonces, ese abismo profundo que me separaba de la vida parecía insalvable.

Ahora me parece un sueño estar al otro lado. El otro día leí que el duelo es el tiempo que nos concede el Universo para aprender a amar sin apegos. Para darnos cuenta que el amor va más allá de lo que llamamos muerte, que siempre suma y está fuera del tiempo y del espacio.

¿Pero cómo dar el salto? Para eso he tenido que mirar en mi interior, en silencio y con la ayuda de buenos terapeutas para desprenderme de muchas corazas, de muchas capas de miedo. El miedo tiene mil formas y a veces aparece como una adicción al sufrimiento, a ver el lado malo de todo o de todos, de sumirse en la queja o la critica constante. Otras se disfraza de una exagerada preocupación por los demás, de un estar pendiente de las personas que queremos hasta casi dejarlas sin aire, sin espacio, sin libertad, de estar siempre dando hasta el agotamiento lo que creemos que los demás esperan de nosotros. El miedo tiene muchas caras y siempre encierra un dolor oculto.

El amor, en cambio, ese amor en mayúsculas del que hablo nunca duele, siempre tiene una palabra dulce, una mirada de ternura que nos reconforta. Brota de dentro a medida que vamos aligerando el peso de siglos de creencias y ataduras y es lo único que llena el vacío de las ausencias.

Hace 17 años que murió mi hijo y durante este tiempo he ido descubriendo miles de regalos que él me ha ido dejando. Por ejemplo, ahora sé que mi miedo es mío y no guarda relación con su muerte, ni con nada externo. Cuando aparece, aunque asustada, sé que puedo mirarle a la cara. Despacio me acerco y lo acaricio hasta que se desvanece.

MERCÈ CASTRO PUIG
comoafrontarlamuertedeunhijo.com

LIBROS: “Volver a vivir” y “Palabras que consuelan”

En nuestras acciones está vivo el recuerdo de nuestros hijos

EN NUESTRAS ACCIONES ESTÁ VIVO EL RECUERDO DE NUESTROS HIJOS

Publicado por aliciacristian

Por Paula Galassi – Mamá de Micaela

Cuando vamos a las reuniones de Renacer nos encontramos con una realidad: no somos los únicos que perdimos físicamente un hijo.

En cada silla hay un papá o una mamá que le pasó lo mismo que a mí. Nos vamos nutriendo de las experiencias de los que están más adelantados, nos llevamos muchas respuestas ante alguna pregunta o inquietud.

Cuando comencé Renacer lo primero que se me vino a la mente es: ¿se puede seguir viviendo sin sufrir? .

Sentí que tenía una esperanza de vida, que se podía salir adelante, SI OTRO PAPA PUDO , ¿PORQUE YO NO VOY A PODER?.

Aprendemos que se puede seguir viviendo de pie y dignamente después de la muerte de un hijo.

Renacer nos ACORTA ese camino de tanto sufrimiento y desorientación de los primeros tiempos y nos enseña una nueva manera de ver las cosas.

También nos enseña a encontrarle un sentido a nuestra existencia después de semejante tragedia.

Nuestra vida no será la misma que antes, ya no somos los mismos, esto nos marca un antes y un después, pero como queremos ser, eso dependerá sólo de nosotro.

¿Queremos arrastrarnos por la vida? ¿o queremos transitarla de pie viviendo lo que todavía nos queda por recorrer?.

Yo me quedo con la última opción y estoy segura que mi hija de esa manera estará orgullosa de mí y que el día que nos encontremos nuevamente, podamos abrazarnos sin culpas y disfrutar de la vida eterna.

¿Qué nos dejo ese hijo que partió? ¿sólo dolor? Yo no lo creo… entonces, una vez que entendemos este MENSAJE , todo lo que hagamos a partir de ahora será con amor, PORQUE EN NUESTRAS ACCIONES ESTARÁ VIVO EL RECUERDO DE NUESTROS HIJOS

Somos responsables de nuestra vida y si tenemos otro hijo o hija, pensemos también en eso, que no tengan una mamá a medias, sino una mamá entera. Ellos no tienen la culpa de nada, pero nosotros sí , tenemos la responsabilidad de todo lo que nos queda por vivir.

Se preguntarán si es difícil, ¡sí! requiere de un gran esfuerzo personal, pero ¿acaso no es más difícil vivir amargados, desilusionados, llenos de pena, angustia y desesperanza?

Entre dos cosas difíciles podemos elegir aquella que sea mejor, todo depende de cada uno y de nadie más.

Ese es mi deseo para todas las mamás y papás que están transitando por el principio de este camino que no es fácil, ni corto, pero si posible recorrerlo con todo lo mejor de nosotros .

Esto dependerá de la decisión de cada uno. Nadie lo puede hacer por otro .

(Dedicado a mi hijo Luca que esta de este lado de la vida, otro de mis motores.)

Una nueva concepción del ser humano libre y responsable que enfrenta a los paradigmas vigentes

Publicado por gruporenacer 0 0 Calificar aquí

Del libro  ,”Páginas sin punto final para un libro sin punto final“, de Enrique Conde, Montevideo, 2010


“Planteada la ayuda mutua como un nuevo enfoque frente a los modelos imperantes e inoperantes, se hace necesario captar el significado de los paradigmas y del obstáculo que pueden representar para esta tarea, puesto que todo marco conceptual nuevo tiende a cuestionar estructuras de poder vigentes y sus paradigmas, con la consecuente reacción de las ya establecidas.

Entendemos por paradigma a la totalidad, a la constelación de valores, técnicas, modelos, etc., compartidos por los integrantes de una comunidad determinada, en otras palabras, como un conjunto de construcciones compartidas por una sociedad dada.

Dicho conjunto de construcciones, siempre se asienta sobre un substrato de creencias, imperativos y compromisos históricos no conscientes, en los que los integrantes de esa sociedad no son mayoritariamente conscientes de cómo esa cosmovisión afecta su manera de interpretar la realidad y entender con claridad los fenómenos imperantes.

Esto plantea la necesidad de ser conscientes, del modo en que un determinado paradigma compromete y condiciona la manera de pensar de los individuos, a tal punto, que las ideas originales y renovadoras, corren el peligro de ser rechazadas al colisionar con las actualmente vigentes.

Las cosmovisiones adquiridas, como tales desde la infancia, a través de diversos procesos educativos tutelares, no son fácilmente cuestionadas, pues su capacidad para regir nuestra interpretación de la realidad, va mucho más allá de lo pensado, pero, cuando acontece la vivencia de una situación límite, como indudablemente lo es la crisis que provoca la pérdida de un hijo, en la que la existencia se da vuelta como un guante de goma que se saca de la mano, en esa frontera entre lo cognoscible y aquello que está más allá del límite, en esa situación existencial, desaparece toda cosmovisión previa y se abre la posibilidad de la percepción de una nueva cosmovisión posible y con ella un cambio radical en el ser que puede representar “la” oportunidad de toda una vida.

En palabras de Heidegger, se hace presente la posibilidad de pensar lo no pensado, se vislumbra un nuevo mundo, generado a partir de esa revolución interior, a la vez que también se hacen visibles las grandes resistencias del paradigma vigente.

Toda actividad humana se estudia, evalúa, razona y valora a partir del paradigma propio de dicha cultura y, de esta manera, somos prisioneros de dichas estructuras, y son, precisamente, éstas las que se oponen a las renovaciones culturales, puesto que los cambios de paradigmas se suceden muy lentamente y no se aprecian hasta que se produce una verdadera colisión entre ellos.

La visión actual del hombre y del mundo, los modelos de hombre y mundo que forman parte del paradigma en el que estamos insertos, imperan los modelos atomistas que son aquellos que tratan de reducir todo a su más pequeña expresión, que es el átomo; los materialistas que sólo aceptan como real aquello formado por materia demostrable; los racionalistas que sólo es valido lo que se demuestra por vía de la razón, etc.

El reconocimiento de estas posibles colisiones es importante para los integrantes de los grupos de ayuda mutua, dado que, esencialmente, implica el rechazo a todo tipo de tutelaje preexistente, como es el hecho de no existir jerarquías o autoridades.

Modelos tales como el Modelo Antropológico, toma al hombre como ser biopsico-social y deja de lado una de las tres dimensiones del ser humano, y nada menos que la dimensión espiritual. En el Modelo Sociológico predomina la masificación por sobre el valor individual de la persona, así el hombre moderno ha quedado sin rumbo, entonces, hace lo mismo que todos los demás y cae en el conformismo, o hace lo que otros le dicen y cae presa del totalitarismo. En el Modelo Ideológico las ideas parecen no existir, se han transformado en ideas fosilizadas que son repetidas sin que nadie tenga clara conciencia de su contenido. En el Modelo Religioso, en el formalismo confesional, el hombre está cada vez más lejos de Dios, primero le dio forma humana, es decir, lo hizo a imagen y medida del hombre y luego le resultó fácil hacerlo a un lado y pasar a convertirse en amo del universo. En el Modelo Psicológico, el hombre es juguete de sus impulsos, con un aparato psíquico controlado por sus instintos, en el que predominan la voluntad de placer y la voluntad de poder, en el que el deseo juega un rol fundamental y se ignora la voluntad, específicamente humana, de encontrar sentido a los grandes interrogantes existenciales; se concibe y trabaja con un ser humano que prioriza sus emociones y que cree tener un derecho inalienable a la felicidad, considerando a ésta como una meta, es fiel exponente de un modelo de reduccionismo biologista. El Modelo Filosófico del Positivismo es un sistema que excluye de la consideración todo lo que no sean fenómenos naturales y sus propiedades cognoscibles y mesurables mediante los sentidos, en el que todo intento de valoración es visto como una mera expresión de sentimientos El Modelo de Mundo que toma a éste como un conjunto de materia inerte o viva, a disposición del hombre para su usufructo, con valor sólo utilitario, vemos como se depredan especies animales y recursos naturales sin consideración alguna.

Este conjunto de modelos que utilizamos en nuestra vida diaria, de manera consciente o no, nos ha llevado a un paradigma de vida sin sentido ni valores centrado en el hombre, y ha generado una civilización que prioriza un hombre individualista, despojado de toda orientación hacia algo que no sea sí mismo.

¿Qué podemos esperar pues de un hombre egocéntrico enfrentado a un mundo en el que no puede encontrar valores dignos de ser realizados y en el que el sentido parece ser tan esquivo que algunos ni siquiera insisten en vivir?”

“Fue necesario, entonces, encontrar un modelo que reconociera la libertad del hombre y junto con la libertad la responsabilidad que de ella emana; un modelo que reconociera en el hombre la libertad de elegir no sólo el para qué de su sufrimiento, sino al mismo sufrimiento como una condición esencial de la existencia y reconociera en ese hombre sufriente la capacidad necesaria para encontrar sentido en su tragedia.

Estas ideas de moralidad, ética, libertad y paridad entre sus integrantes y, finalmente, responsabilidad por la propia vida y la manera en que la vivimos formaron, desde el momento inicial, el núcleo fundamental de la tarea de Renacer y, con mayor firmeza e intensidad, a partir del momento en que comenzó a expandirse afuera de Río Cuarto.”

“A los modelos centrados en el hombre, debíamos oponer un modelo que no se satisficiera con iluminar el fenómeno psíquico, sino que incorporara el fenómeno espiritual en la existencia humana, mediante el cual, puertas que permanecían cerradas al substrato emocional, se abrieran a las potencialidades del espíritu humano, el modelo de hombre y de mundo que nos ofrecía Víctor Frankl desde la Logoterapia y el Análisis Existencial se enfrentaba al paradigma vigente.”

“Este modelo considera al hombre como un ser bio-psico-espiritual, sin dejar de ser una unidad dentro de esta multiplicidad de dimensiones, libre, responsable y siempre orientado a algo o alguien más allá de él mismo; integrado a una sociedad como persona única e irrepetible, aportando su unicidad para el desarrollo de esa comunidad en una tarea solidaria; comprometido existencialmente en la búsqueda de valores y sentidos que esperan ser realizados por él, con una fe teísta y una filosofía existencial que lo lleva a un optimismo trágico y lo reconoce libre y consciente, inserto en un mundo de responsabilidad, siendo suya la decisión sobre el ante qué o quién se hace responsable, ya sea su propia conciencia, la vida, la sociedad, Dios, o por último aquellos seres que lo han precedido en el viaje evolutivo que llamamos muerte.

Y este nuevo hombre se encuentra inserto en un mundo de valores y sentidos, que hace suyos sólo con no escapar a las preguntas que la vida misma va haciéndole según pasan los años; un mundo en el que ese hombre afirma su existir ya sea creando, amando y, cuando el tiempo llega, sufriendo si es necesario, pero asumiendo una actitud que lo haga digno de ser hombre.”

“Los grupos deben brindar primeramente aquello que la sociedad no puede ofrecer, ya sea por carecer de ello totalmente, por incapacidad para percibirlo o falta de voluntad para acercarlo a los necesitados.

Deben trabajar, no en los porqué, sino en los para qué y en los “a pesar de todo”, en busca del sentido en las posibilidades que esperan aún ser realizadas, ayudando a tomar conciencia de la responsabilidad, que llevará al máximo despliegue posible de la fuerza indómita del espíritu para asumir el sufrimiento, ya que, con la noción de su ubicación dentro del mundo, la conciencia vaga de responsabilidad se convierte en la conciencia específica de misión con una tarea personal muy concreta.”

“Si todo mi dolor ha servido para que una persona sufra menos, entonces, mi vida no habrá pasado en vano, eso es Renacer, es ir ahí a ayudar a una persona.”. . .

El sentido es aquello que es bueno para mí, bueno para los demàs y bueno para la vida

EL SENTIDO ES AQUELLO QUE ES BUENO PARA MÍ, BUENO PARA LOS DEMÁS Y BUENO PARA LA VIDA

Publicado por aliciacristian

Por Gustavo Berti

Yo recuerdo que una vez vino un papá y me dice: “Gustavo, ¡qué cosa difícil es perder un hijo! yo no lo entiendo”

¿Qué es lo que usted no entiende? le dije.

Yo no entiendo esto: ¿por qué un día una cosa que hago está bien y por qué, al otro día la misma cosa que yo hago está mal?

Y le digo, haber explíqueme.

Me dice, el otro día yo entro al living de mi casa y está mi hija llorando, entonces yo me acerco a ella y me pongo a llorar con ella, y dice: “los dos compartimos nuestro dolor”.

Y me pregunta ¿está bien eso?

Sí, está bien porque dos personas han compartido sus sentimientos, sus emociones.

¿Cuál es la emoción que ese hombre ha compartido con su hija? La de perder un hijo, el dolor que tiene por haber perdido un hijo.

Entonces, al día siguiente, yo entro, estaba muy triste porque había perdido mi hijo, veo que mi hija estaba saliendo con el novio, yo me pongo a llorar delante de ellos y se armó un lio bárbaro.

Pero, fíjense ustedes que cosa, ese hombre los dos días lloró por lo mismo y ¿por qué un día está bien y el otro día no está bien? si el sentimiento es el mismo, si la
emoción es la misma ¿por qué un día está bien y otro día está mal?

Porque los sentimientos solos no sirven, no los podemos manejar ni nos guían hacia el sentido.

El sentido es aquello que es bueno para mí, bueno para los demás y bueno para la vida.

En el primer día era necesario que ese papá llorara con su hija porque era bueno para él, bueno para su hija y era necesario para la vida, que los dos pudieran juntarse, pero el segundo día no.

Porque con ese llanto por su hijo, le arruinó la salida a su hija, entonces, este asunto de perder un hijo nos ha hecho replantear los viejos criterios de duelo y nos ha
hecho replantear dos hombres.

Ese papá, el segundo día, debió callarse la boca, debió no llorar, debió sacrificarse, auto renunciar a su propio dolor, porque toda esa renuncia y ese sacrificio
lo hubiera hecho por la hija que quedaba.

Entonces tenemos que cambiar, tenemos que decir que está bien todo aquello que yo haga, o deje de hacer, pero que siempre tienda a hacer algo por otra persona, algo de bien por otra persona.

El primer hombre es el hombre que responde a sus pasiones, a sus emociones y a sus sentimientos, el segundo hombre es un hombre que ha descubierto su dimensión espiritual y responde a su espíritu, responde al ser humano, al ser que sacrifica su dolor para que otra persona sufra menos.

¿Cuál de ellos quieren ser ustedes? El segundo, ¿No es cierto?
Entonces tenemos que saberlo, tenemos que saber que no podemos ser juguetes de nuestros sentimientos, que no podemos simplemente decir: bueno, yo voy a llorar
porque lo siento, porque estoy mal. ¡No! tenemos que decir: ¿a quién ayudo o a quien perjudico con esto que yo hago ahora?

Entonces quiere decir que una vez más nosotros estamos siempre abiertos al mundo, somos trascendentes nos debemos a los demás, NOS DEBEMOS A LOS DEMÁS!!!.
El pensar en nosotros nos hace dar vueltas sobre nosotros mismos y no vemos el mundo que nos rodea.

Una cosa es una emoción, una pasión, algo inherente, la otra cosa es lo que se abre al amor, lo que florece, es el espíritu y es la lucha nuestra, la lucha de los padres
que perdemos hijos, pero es la lucha de todo hombre, la lucha del hombre con el destino y la lucha del hombre si es capaz o no es capaz de pararse y enfrentar y desafiar a su destino.

La posibilidad de auto-trascender

LA POSIBILIDAD DE AUTO-TRASCENDER

Publicado por Grupo Rrenacer

Luego de trabajar los primeros tiempos con la idea que los padres debían pasar por una etapa de catarsis porque seguramente ésta les traería más tranquilidad y estabilidad para considerar lo que el grupo proponía, pronto nos dimos cuenta que no era así.

El revivir el relato doloroso o el estado emocional del momento, les impedía ver el nuevo enfoque que el grupo les presentaba y que, como luego descubrimos al cambiar la metodología, podían ver aún en su primera reunión.

Y comenzamos a trabajar de otra manera obteniendo mejores resultados, por parte e los padres que recién ingresaban como por parte de todos los demás cuando las reuniones no decaían en relatos dolorosos; al mismo tiempo dándoles a todos los padres la posibilidad de auto trascender frente a un padre nuevo, y éste a su vez elevar su mirada por encima de su realidad de oruga.

Schneider A., Berti G., “Las alas de la mariposa” en “El poder de transformación del ser humano”, Río Cuarto, 1996

Un Ser espiritual

UN SER ESPIRITUAL

Por Enrique Conde

        Según Víctor Frankl, el hombre pese a sus condicionamientos físicos y psicológicos, es antes que nada, un ser espiritual, capaz de levantarse por encima de sus condicionamientos físicos, en las alas indómitas del espíritu.

        Se puede definir la condición de espiritual del ser humano, como un estado de conciencia ampliado, es un fenómeno que tiene origen en el hombre y forma parte de un ámbito específicamente humano.

        En el fondo de los anhelos y propósitos de todos los grupos de ayuda mutua, yace, con mayor o menor claridad, el de acceder a la espiritualidad.


        Al tratar de definirla se entra en terrenos complejos en los que a la intuición le faltan las palabras, pues las lenguas occidentales poseen términos muy deficientes para describir los estados ampliados de conciencia, por esa razón podemos acudir a Dalai Lama, quien da una definición de espiritualidad adecuada para todas las creencias, sean o no religiosas:

                      “La espiritualidad -me parece algo relacionado con las cualidades del espíritu humano, como son el amor, la compasión, la paciencia, la tolerancia, el perdón, la contención, el sentido de la responsabilidad, el sentido de la armonía, etc., que aportan la felicidad tanto a uno mismo como a los demás.

                          Así como el ritual y la oración, junto con las cuestiones del nirvana y la salvación, están directamente relacionadas con la fe religiosa, estas cualidades internas (las espirituales) no tienen por qué estarlo. Por lo tanto, no existe razón alguna por la cual no deba el individuo desarrollarlas, incluso hasta su grado máximo, sin recurrir a ningún sistema de creencias religiosas o metafísicas. Por eso digo que la religión es algo sin lo cual nosotros podríamos pasar, en cambio, de ninguna manera podemos prescindir de esas cualidades espirituales básicas.”   

        Por su parte,  Foucault llama espiritualidad  a la búsqueda, la práctica o la experiencia mediante las cuales el sujeto efectúa en sí mismo las transformaciones necesarias para tener acceso a la verdad, por lo cual él considera espiritualidad al conjunto de esa búsqueda, prácticas y experiencias que pueden ser el ascetismo, la meditación profunda  las renuncias, las modificaciones  de la existencia, que constituyen para el ser mismo, el precio a pagar por tener acceso a la verdad.

        Dice Foucault en palabras claras lo que muchos de nosotros hemos experimentado: las modificaciones de la existencia son puertas de acceso a la espiritualidad y por ende a la verdad y a la libertad.

        A aquellos a quienes se les cambia la existencia radicalmente, tras una conmoción existencial, se les otorga como posible compensación, el de acceder a la verdad.

         Los cambios de existencia, es lo que nos atañe a nosotros porque nuestra existencia cambió en el mismo momento que murió un hijo.

       Foucault dice que los cambios de existencia son la puerta de acceso a la espiritualidad; en otras palabras, que a través de un cambio existencial el hombre, si lo desea, si es corajudo, si continúa en este viaje, puede tener acceso a la dimensión espiritual, cuyo resultado es estar en la verdad.

        Es decir que las transformaciones existenciales en situaciones límites son una puerta de acceso a la espiritualidad y a la  verdad.

       Preguntémonos entonces, si no es correcto que en medio de una conmoción existencial no podemos seguir siendo los mismos, como Renacer ha sostenido desde la primera reunión el 5 de diciembre de 1988.

       Esta manera de acceder a la verdad como tarea de un grupo de ayuda mutua, nos coloca en el pensamiento filosófico y no en el psicológico, que es otra de las razones por las que es incorrecto fundamentar la tarea del grupo en el análisis psicológico de las emociones y sentimientos.

       Foucault postula que para que se dé la espiritualidad en una persona es preciso que el sujeto se modifique, se transforme, se convierta, en cierta medida, en distinto de sí mismo como medio de acceder a la verdad, ésta sólo es dada al sujeto a un preci que pone en juego el ser mismo de éste, o sea que no puede haber verdad sin una transformación del sujeto.

        Continúa Foucault, citando lo que él llama efecto “de contragolpe” de la verdad sobre el sujeto, aquí tenemos algo sumamente importante para nosotros los que permanecemos en grupos de ayuda mutua, insistiendo en que, para la espiritualidad, la verdad es lo que ilumina al sujeto, lo que le da bienaventuranza, lo que le da tranquilidad y paz interior.

        Si no somos capaces de ver a Renacer, con estos ojos jamás seremos capaces de comprender la razón por la que muchos integrantes permanecen por años en un grupo, precisamente porque han accedido a la verdad y con ella a la liberación, la iluminación y la paz interior.

        Estar en la verdad equivale a estar lúcido, consciente, despierto, alerta ante un mundo que se ha vuelto transparente, sin velos que lo distorsionen.

        Por el contrario, si evaluáramos a un determinado grupo desde una perspectiva psicológica solo podríamos decir que algunos integrantes continúan participando durante mucho tiempo, porque se han hecho adictos al grupo o dependientes de sus ayudadores.

        En esencia, la muerte de un hijo produce una situación límite, produce un cambio de existencia, es una puerta de acceso a la espiritualidad y como resultado de eso llegar a la verdad y la verdad tiene una contrapartida que es la paz interior, el cese de todas las tormentas de las emociones.

Viernes 19 de junio de 2020

       Eiségesis del mensaje de Renacer por Enrique, Ana Doris  y Ulises con el recuerdo más dulce que pueda existir para nuestra querida dulce Ana.

De Renacer Congreso – Montevideo, Uruguay

 “Por la Esencia de Renacer”

En un día del Padre

EN UN DÍA DEL PADRE

Por Gustavo Berti – Papá de Lucas

¿Qué les parece si cambiamos la fotografia y ponemos la de nuestra mejor versión en homenaje a nuestro hijo?.

¿Qué les parece si en este día ponemos lo mejor de nosotros mismos? la foto de estar bien, la de la esperanza de un futuro mejor, porque lo que nos sucedió no lo podemos cambiar, pero sí podemos elegir cambiar como vamos a estar a partir de la muerte de nuestro hijo.

Es nuestra responsabilidad, porque aún seguimos siendo padres de esos hijos que no estan fisicamente con nosotros y es nuestro deber seguir mostrándole los valores que siempre les inculcamos, entre ellos el de la dignidad.

Entonces, ¡ vivamos una vida digna!

¿Y si esta vez eligo ser yo quien le haga un homenaje a mi hijo? ¿Elijo hacerle el regalo de mostrarle que estoy de pie?

La vida espera aún mucho de nosotros, espera seres compasivos, solidarios, receptivos del dolor ajeno.

Sí, hoy mi corazon late con el de mi hijo y sonrío porque él está bien, muy bien y yo también y el amor, ese amor incondicional que no necesita de su presencia fisica , crece, se eleva, se expande a la vida y lo doy, lo comparto con quien lo necesite, con otro papá.

Es el amor y el camino que nos dejaron nuestros hijos.

Porque el amor todo lo puede, porque el amor vence a la muerte. Y nunca es demasiado temprano para ponerse de pie y decirle ¡sí a la vida a pesar de todo!

Los abrazo con el alma y deseo que tengan un día con mucha paz en su corazón.

Sobre el lago, el duelo y la resiliencia

SOBRE EL LAGO, EL DUELO Y LA RESILIENCIA

Por Gustavo Berti

1- El lago

Seguro que este título da para pensar que quien lo escribe puede no estar muy bien de la cabeza, en fin, ustedes han de juzgar.

Cuando Renacer recién nacía era un bebé que había que cuidar, alimentar, protegerlo de caídas y tropezones y como sucede con todo niño hoy, había que evitar que lo raptaran y se lo apropiaran quienes no debían. Era necesario protegerlo de injerencias nocivas que pretendían llevar al joven por caminos peligrosos.

Con el tiempo quienes lo rodeaban fueron protegiéndolo de malas influencias pero llegó un momento en que el ahora adolescente, se independizó y se hizo de muchos grupos de amigos en distintos lugares y países puesto que era muy solidario, lo que hizo que también fuese algo ingenuo y abriera las puertas de su corazón a todos, incluyendo a seres que se acercaron con intereses otros que compartir su solidaridad.

Para ese entonces el adolescente, ya adulto, era conocido en muchos lugares y su nombre había alcanzado cierta notoriedad y su imagen y su nombre eran usados por muchos amigos verdaderos para continuar su labor de manera siempre gratuita.

Un día, algunos integrantes comprendieron que no todos cinchaban para el mismo lado y se dieron cuenta que el adulto, de muchos cuerpos, era como un lago en que muchas personas iban, con gran esfuerzo y dedicación a sembrar alevinos para que siempre hubiera peces, para alegría de estas y de las próximas generaciones. pero también había otros que solo iban a pescar, tiraban el anzuelo y subrepticiamente trataban de lucrar con el esfuerzo de tantos otros.

Este cuento no tiene final pues esta situación ha de perpetuarse por mucho tiempo hasta que la mayoría de quienes cultivan laboriosamente para todos se den cuenta que no se debe dejar entrar a los pescadores oportunistas en ese lago.

2- El duelo y la resiliencia

El lago que les he descripto resultó ser tan agradable, tan apetecible, que muchos que se acercaron fueron tirando carnadas que variaron con el tiempo y los cambios en las cañas de pescar.

Primero quisieron seducir a los peces que iban quedando, tratando de enseñarles, inicialmente muy cerca del lago mismo, casi mojándose en sus aguas cristalinas, a elaborar la tristeza y el dolor, el duelo en fin, que sentían los padres de los mismos pececillos que habían desparecido, pero con el tiempo la mayoría de quienes permanecían en el lago se dieron cuenta que eso no solucionaba su dolor y decidieron unirse a otros lagos en los que quienes sufrían se ayudaban unos a otros a encontrar sentido en sus pérdidas.

Pasado un tiempo otros pescadores se acercaron y les dijeron a los peces que ellos les enseñarían a darse cuenta que eran fuertes como el metal, cuyo color plateado compartían, y que jamás se quebrarían, que no serían corroídos por las aguas del lago y que eso sería suficiente para que dejaran de sufrir.

En todos los casos los pescadores en algún momento dijeron que muchos peces necesitaban algo de ayuda adicional ya sea para elaborar su duelo o para salir verdaderamente fuertes como el metal, y que para ello debían mudarse temporalmente a otros lagos (de los pescadores), donde su problema sería resuelto mejor y en un agua más confortable, todo por un pequeño e insignificante precio que se justificaría por esa mejor atención.

Y así seguirá la historia hasta que todos los seres que habitan los lagos decidan que esos lagos merecen ser protegidos de pescadores oportunistas.