NOS PASÓ……..Y AHORA QUÉ???.

NOS PASÓ……..Y AHORA QUÉ,???.

De gruporenacer
viernes 30 mayo 2025

Nos pasó…y ahora que?

Si, a nosotros que hicimos todo conforme a lo que considerábamos que estaba bien, y no nos podía pasar nada, nos pasó. Y ahora que? Porque?

Lo merecemos? Somos quienes debemos juzgar esto que nos pasó? No, somos quienes creíamos que teníamos el control y… lo perdimos? No, si nunca teníamos ese control. Y ahora que?

Dar lo mejor, si, ese amor que ha quedado vacante… y dónde… al otro

Salgamos del laberinto. Es allá, ahí están en el futuro, no en el pasado ni la última foto.

Nos pasó… demos lo mejor, podemos, tienen dudas? No duden… tomen la mano de sus hijos… los que están del lado no visible de la vida y caminen junto a ellos al encuentro en el futuro, sin mirar atrás, pero rodeados del presente con el entorno mas positivo que puedan construir.

Y ahora que? Vivan…

Manuel Guerrero papá de Sergio

RENACER Avellaneda Centro

SUFRIREMOS SI, PERO LO HAREMOS DIGNAMENTE!!!!!

SUFRIREMOS SI, PERO LO HAREMOS DIGNAMENTE!!!!!

De gruporenacer miércoles 28 mayo 2025

El sufrimiento es una constante en la vida, es decir: que nosotros, seres humanos, somos seres humanos sufrientes, que tenemos instancias de menos sufrimiento, instancias de más sufrimiento, sufrimientos por causas más intensas unas que otras, pero en última instancia uno podría decir que el sufrimiento es la respuesta del hombre a su devenir en el tiempo.

Ya 3000 años atrás, Siddartha Gautama, dotado de un agudo entendimiento, no podía comprender, sin embargo, como todas las personas, ya fueran ricas o pobres, de alcurnia o plebeyos, sin excepción alguna, debían experimentar ciertos sufrimientos comunes a todos los seres humanos. Nadie podía escapar al dolor o a la frustración provenientes de la enfermedad, de la vejez o del temor a la muerte, hechos inevitables por la mera circunstancia de haber nacido. Entonces, por ello creó el budismo, intentando aliviar el sufrimiento humano.

El filósofo japonés Daisaku Ikeda, sostiene que se sufre por circunstancias fundamentales que describe detalladamente así: «El sufrimiento de nacer atado a las cadenas del karma, la soledad de la vejez, la angustia de la enfermedad , el miedo a la verdad ineludible de la muerte, el sufrimiento por desprenderse de los seres queridos, el descontento por sentirse incapaz de obtener lo que se desea en la vida y el sufrimiento por ser incapaz de lograr la armonía en los aspectos físico y espiritual de la propia vida, sintiéndose, en consecuencia pesado y depresivo», a lo cual Víctor Frank agrega: «…por no encontrarle sentido a la vida».

RENACER trabaja con aquello que es universal, lo que es común a todos nosotros y lo universal es el sufrimiento y no las emociones ni los sentimientos que de él derivan.

Como cada uno de nosotros somos seres únicos e irrepetibles. Nuestras emociones y nuestros sentimientos son muy disímiles, son muy distintos, son muy diferentes. Entonces, querer trabajar con aquello que es diferente en todos es muy difícil y no tiene sentido, hacer eso sería hacer una psicoterapia de grupo y, si así se hubiera hecho desde el principio, hoy no existiría RENACER.

Después de perder un hijo, nunca más somos las mismas personas, somos otra persona distinta y tenemos que elegir. ¿Qué clase de persona vamos a ser? No quedan más que dos caminos: o ser mejor persona o ser peor persona. Si alguien conoce otra posibilidad, que lo diga, no hay otras opciones. No puedo dejar que mi sufrimiento maneje mi vida, viviendo como un “zombie”, así sería si dejamos que el sufrimiento maneje muestra vida.

Los sentimientos son parte de nuestro ser reducido, de nuestra dimensión reducida de hombres, pero donde nosotros realmente habitamos es en el amor. Entonces, se nos plantea el problema de la propia responsabilidad: «¿Qué hago de mi vida de aquí en más?». De pronto, uno se da cuenta y se dice: «Tengo que sufrir, no puedo evitarlo, pero puedo elegir cómo sufrir».

¿Es lo mismo sufrir dignamente, que sufrir miserablemente?. Una cosa es lo que nos pasó y otra muy diferente es lo que hacemos con ésto que nos pasó.

Estamos en RENACER no solamente porque hayamos perdido un hijo, estamos en RENACER porque queremos aprender a vivir de una manera que incluya amorosamente a nuestros hijos, que recupere el recuerdo amoroso de nuestros hijos sin lágrimas, que podamos hablar de ellos sin lágrimas. Para que cuando nos toque partir, no nos haya quedado nada sin hacer, no nos haya quedado amor por dar.

Cada uno concurre a RENACER a dar algo de él mismo en recuerdo, en memoria de ese hijo que partió. No voy a dar tristeza, llanto, bronca o rabia pues si voy a dar algo en memoria de mi querido hijo, tengo que dar algo hermoso, y lo único que tengo para dar es amor. Todavía podemos sentir y dar amor en nombre de los hijos que no están.

La pérdida de un hijo, no genera en una persona odio, no genera rencor, no genera bronca. La pérdida de un hijo genera primaria y sustancialmente sufrimiento y el sufrimiento es generador de toda clase de emociones.

Al sufrimiento hay que resolverlo, al sufrimiento hay que dotarlo de sentido, al integrar RENACER vamos a dar algo en homenaje al hijo, a forjar la memoria colectiva de nuestros hijos de la manera más linda posible y al dotar al sufrimiento de sentido, somos seres con esperanza. Es, precisamente, a través de esa memoria colectiva, que podemos vivir, nuevamente, una vida plena y no tenemos que entrar a discurrir que es la felicidad, que es la alegría, que es esto o aquello, podemos decir, simplemente, que llevamos una vida plena de sentido. El sufrimiento se resuelve a través del servicio dando amor y cada uno elige como hacer el homenaje a su hijo y ese homenaje. Como no puede ser de otra manera, lo elige la propia conciencia.

Hubo un momento en que se rompió nuestra conexión con el mundo, se rompió la conexión con el otro, porque cuando parte un hijo, de repente, uno se encuentra aislado, solo con su dolor, solo consigo mismo, todo cambió, se rompió el puente que nos unía al mundo y a los demás. Entonces hay que volver a construir ese puente que me va a llevar otra vez a relacionarme con el mundo, con los demás.

No me voy a sentir bien por una varita mágica que me toque y me diga a partir de ahora ya todo va a estar bien. No, no es así, es el esfuerzo de ir construyendo, día a día, ese puente que me va a llevar, otra vez, a la vida plena, otra vez a considerar «al otro» en mi vida. Porque no todo termina cuando se va un hijo, más bien, muchas cosas comienzan cuando se va un hijo. Esa es la tarea, descubrir: qué es lo que comienza en la vida después que se va un hijo, qué es lo que comienza que tenga el mismo valor que ese hijo que se fue, ese es el desafío para todos nosotros.

Dar amor, un amor al que accedemos por una tragedia, pudiendo ver el amor de una manera distinta a la que lo ven quienes no han tenido tal tragedia en sus vidas.

Enrique Conde

EL CAMBIO DE ACTITUD,EMERGE DE LA DIMENSIÓN ESPIRITUAL

EL CAMBIO DE ACTITUD,
EMERGE DE LA DIMENSIÓN ESPIRITUAL

De anibalcaropreso viernes 23 mayo 2025

De la fuente inagotable de RENACER

Víctor Frankl sostiene que cada ser humano, siempre puede asumir una actitud positiva frente a aquello que no puede cambiar y agrega que no es necesario ocuparse de las causas que lo determinan, pues la causa intrínseca del sufrimiento humano, reside en la propia persona del sufriente, quien puede, libremente, asumir una actitud determinada frente a dichas condicionantes, sean éstas externas o internas.

 El hombre no puede evitar su destino, pero a él y únicamente a él le corresponde decidir con que actitud lo confrontará. 

 Solo suya será la decisión de dejarse arrastrar como una hoja en la tormenta de otoño, o levantarse fuerte como un árbol que se dobla pero no se rompe durante esa misma tormenta. 

 La muerte de un ser muy querido, es y será motivo de hondo pesar, pero la decisión de morirse con ese ser, es únicamente del mismo hombre, como lo será la decisión de caminar con la frente en alto desafiando la adversidad.  

 Hemos visto, que muchos integrantes de los grupos de Ayuda Mutua, no sólo encuentran sentido en la realización de valores auténticamente internos, sino que descubren, por el camino de la ayuda mutua, la necesidad existencial de mostrarlos a quienes vienen detrás de ellos. 

 Estamos incursionando en el terreno de una nueva cultura, en la que la necesidad de trascender hacia los compañeros, con el deseo de encontrar sentido a una tragedia, no puede explicarse y mucho menos transmitirse sin el sustento de la dimensión espiritual del ser humano, junto a las dimensiones biológicas, psíquicas o sociales, que también posee. 

Hemos visto que la mayoría de los padres dolientes que se acercan a RENACER lo hacen porque no les gusta la forma en que están viviendo sus vidas.

 Podemos decir que toda persona que ingresa a un grupo de Ayuda Mutua lo hace porque está atravesando una circunstancia de su vida muy difícil para ser trascendida individualmente, y si bien es verdad que los padres inicialmente identifican "trascendencia" con "dejar atrás el dolor", pronto se dan cuenta  que, fundamentalmente, significa elevarse por encima de sí mismos para dirigir su esfuerzo y amor  hacia otros.  

 Esto implica un deseo, consciente o no, de lograr una transformación interior, de ser, de alguna manera, diferentes y por sobre todo, mejores personas de lo que fueron alguna vez.  

 Desde ese momento, el grupo se vuelve una entidad capaz de facilitar su crecimiento interior;  en muchos grupos esto es descrito como un camino a la espiritualidad.

 Los padres en los grupos RENACER, son testimonio viviente de que hay una dimensión en el ser humano, que lo ayuda a trascenderse a sí mismo hacia metas más allá de sí, hacia un sentido que está más allá de sus necesidades personales, que es la dimensión espiritual. 

 Es la libertad individual lo que le da  propósito y sentido a la vida, y nosotros sabemos que esto es lo menos que les debemos a nuestros hijos y a nosotros mismos.   

 RENACER es un grupo de crecimiento interior y de transformación y como tal de potencial ilimitado, en cuanto confronta al hombre con una verdadera conmoción existencial, como es la pérdida de uno o más hijos y tarde o temprano, se enfrasca en un diálogo mano a mano con su conciencia; allí surge, sin cuestionamiento o racionalización alguna, todo aquello que debe ser cambiado. 

Pero, como todo cambio asusta y más un cambio existencial; allí es donde el grupo acompaña, a cada uno de sus integrantes, a dar ese gran salto, le apoya y fortalece, le da las herramientas para ese cambio que, después de todo, sólo puede hacerse en la más absoluta soledad existencial.

                                                                              Viernes 23 de mayo de 2025 

Eiségesis de lo expresado por sus iniciadores Alicia Schneider y Gustavo Berti, recopilado por Enrique y Ana Doris, con el aura de Ulises y el recuerdo más dulce que pueda existir para nuestra querida dulce Ana junto a Enrique y a Enriquito.

Hoy, me toca a mí Ana Doris, en homenaje a mi querido papá, continuar su obra ya escrita de antemano pensando que este momento llegaría algún día y dejándome como trasmisora de su labor de mensajero de RENACER, ya que siempre afirmaba, fervientemente, que el mensaje de RENACER debe trascender a las personas.

         De RENACER Congreso – Montevideo, Uruguay

                                 “Por la Esencia de RENACER”

TESTIMONIO DE AMOR

TESTIMONIO DE AMOR

De anibalcaropreso miércoles 21 mayo 2025

APORTE DE LECTORES:

Alejandrina, mamá de Alejandro, y actual esposo, Igor, oriundos de México, se iniciaron en RENACER aproximadamente hace 4 años y en reuniones virtuales. A continuación, relatan su corta historia y experiencia en RENACER, al momento que comienzan a viajar y a conocer «a sus pares» en forma presencial, como también el haber llegado a Argentina para participar del 36º Aniversario de RENACER llevado a cabo en Huerta Grande a fines de Noviembre de 2024.

FAMILIA RENACER (ALEJANDRINA MANGAS, mamá de ALEJANDRO)

Cuando Ale partió, me sentí desafortunada, el ya no iluminaba mi vida, me quedé sin un sentido de vida …

Encontré RENACER en “su versión electrónica” y entre a ese grupo, donde me sentí arropada, cobijada de Amor incondicional. Esa escuela de vida llena de Locos de Amor por los hijos, en donde los padres enfrentamos la vida después de su muerte, que me ayudo a recuperar mi ser, a través de la energía amorosa que fluye “a través de la pantalla”.

Me enseñaron el camino para tener el valor de RE – CONSTRUIR mi vida. Llegó Alejandrito a anidarse en mi corazón, llegó mi compañero de vida Igor y llegó también el día de conocer a “mi familia de RENACER” este Noviembre 2024 en Argentina.

Volamos a recibir el abrazo fraterno en el amor de nuestros hijos. Estar junto al corazón de cada uno de “mis pares”, fue multiplicar la realidad de la pantalla …

Agradezco haberme abierto su corazón y la puerta de sus casas, su generoso accionar; ya sea acompañándonos en largas caminatas, compartiendo su mesa familiar o brindándonos donde dormir.

Me hicieron reflexionar acerca de la grandeza del mensaje de RENACER, este mensaje va más allá de un puñado de bellas teorías.

RENACER es una realidad para vivir cada día, donde la generosidad, la empatía y el servicio amoroso me reconectó para al sentimiento de pertenecer a una nueva familia en esta nueva etapa de nuestra vida.

UNA COMUNIDAD DE AMOR Y APOYO: MI EXPERIENCIA EN RENACER (IGOR MACOSSAY

La experiencia en RENACER, un grupo de Ayuda Mutua, para padres que enfrentan la muerte de hijos, es sin duda, un testimonio de la capacidad humana, para enfrentar la adversidad y encontrar sentido en la vida.

En este escrito compartiré mi experiencia en RENACER y comentaré la forma en que este grupo ha logrado crear una comunidad de apoyo y amor desde de la experiencia compartida de la pérdida.

Aunque yo no he perdido hijos y mi participación en RENACER, ha sido a partir de mi esposa a quién me ha tocado acompañar a partir de la pérdida del suyo, me ha sorprendido la fortaleza de las personas que han perdido hijos, que a pesar de su dolor, han encontrado una forma de continuar con la vida, es impresionante como se da el “apoyo mutuo”, como ellos dicen, entre pares, sin haber jerarquías y sin ser más importante uno que el otro. Comparten sus historias y experiencias, ofreciendo consuelo para quien lo requiera.

A medida que he escuchado distintos testimonios, me he dado cuenta, de que RENACER es más que un grupo de apoyo. Es una comunidad con un gran desarrollo filosófico, antropológico y psicológico, que permite interactuar entre sí, para compartir su experiencia, dar su amor, para con los elementos mencionados, seguir adelante, con valentía, sencillez y humildad. La hermandad generada entre los participantes es asombrosa, es una mezcla de varios elementos, como el amor, la compasión y el respeto, que resulta ser verdaderamente inspiradora.

La idea principal de RENACER se basa en la concepción. Que la experiencia de la pérdida es universal, todos la padecemos en algún momentos de nuestra existencia, sabemos de alguna manera como es ese dolor, claro que la de un hijo es la mayor y la más difícil desde la concepción occidental; que considera que es una inversión del orden natural de las cosas, partiendo, de que son los padres los que deben morir antes, a diferencia en el mundo oriental; donde la muerte de un hijo es vista, como una parte natural del ciclo de vida y se cree que la conexión es más estrecha cuando se van. En esta parte, es donde RENACER enfatiza que hay una vida espiritual, un enlace con los hijos, provocando que lo padres descubran una forma de comunicación, que le permita encontrar transformar el dolor en amor.

Por último, debo mencionar que mi experiencia en RENACER ha sido profundamente enriquecedora y conmovedora. Me ha enseñado que la vida es preciosa, que debemos aprovechar cada instante. He aprendido que tan infinita puede ser nuestra capacidad de amar y ser amados, siendo lo que nos define como humanos.

En el 36 aniversario de RENACER, deseo expresar mi más sincero agradecimiento a todos sus integrantes, su capacidad de hermandad, fraternidad y amor, son fundamentales para encontrar sentido a la vida.

LO QUE IMPORTA ES VIVIR !!!.

EN HONOR A ALEJANDRO DESDE HOLBOX EN SU CUMPLECIELO 29 DIC 2024

PARA DARLE ESPERANZA A OTRO TENGO QUE TENER ACTITUD.

PARA DARLE ESPERANZA A OTRO TENGO QUE TENER ACTITUD.

De gruporenacer
martes 20 mayo 2025

Lo que ustedes y nosotros necesitamos absolutamente para que haya un grupo, es que haya otro al frente mío, porque si estoy yo solo qué clase de grupo es. Es decir yo necesito más a la otra persona, al hermano que está sentado enfrente mío que a mí mismo.

¿Comprenden eso?. Porque si no hay grupo, entonces ¿Qué tengo que cuidar yo?: «al otro». Entonces, si yo tengo que cuidar «al otro»: ¿Voy a ir al grupo a darle «al otro» todo lo mal que me siento, todo lo difícil que me es todo, la tristeza, toda la pena, toda la angustia, todo lo negativo para que no venga más ?

¿Qué tengo que darle «al otro»?: Esperanza, y para darle esperanza al otro, ¿Qué tengo que tener?: actitud. Para darle esperanza a otro tengo que tener actitud, tengo que dejar atrás mi dolor para pensar en el dolor del otro.

¿Se dan cuenta?. Tengo que pensar en el dolor del otro, y eso es moral, eso entra en el campo de la moral. Si ustedes se sientan 20 personas a hacer un duelo, cada persona va a hacer su propio duelo, va a estar en su propio tiempo de duelo.

Entonces si una persona no ayuda a otra, no tiene ningún problema porque cada uno está en su propio duelo. Si sacamos el tema del duelo y pasamos al tema de la necesidad, el otro, y hay otra persona al frente mío y yo no lo ayudo porque estoy demasiado ensimismado en mi dolor, ese negarle la mano a otra persona que lo necesita, entra en el terreno de la moral.

Gustavo Berti

AMOR INCONDICIONAL, UN VERDADERO LEGADO DE NUESTROS HIJOS

AMOR INCONDICIONAL, UN VERDADERO LEGADO DE NUESTROS HIJOS

De anibalcaropreso lunes 19 mayo 2025

Un día, cualquiera, la muerte visita a nuestra casa sin siquiera golpear la puerta. Nos deja sin la presencia física de uno de lo más preciado tesoro que la vida nos ha regalado. Nuestra existencia se convierte en un calvario, el dolor nos estruja el corazón, la tristeza nos inunda. Las emociones y sentimientos negativos se hacen carne en nuestro ser.

Ante esta situación se nos presentan dos caminos. Sobrevivir, inmersos en una pena sin fin, con un dolor eterno o, por el contrario, asumir una actitud responsable ante la vida y, con valentía y coraje, transitar el camino que nos ofrece RENACER.

Desde ese momento, tomada esta decisión, es necesario apelar a la responsabilidad que tenemos como padres y madres, frente a nuestro hijo que ha trascendido, frente a los seres queridos que aún siguen con nosotros y frente a la vida misma para asumir un acto de supremo amor que permita levantarnos por encima del dolor, saltar las barreras de las emociones y elevar nuestra mirada para encontrar una luz que nos ayude a descubrir un nuevo sentido a la vida, entrelazado en el más profundo sentimiento de amor incondicional por nuestro hijo que ha transcendido, para volver a vivir una vida plena y digna, en su memoria y homenaje.

Ese amor incondicional no muere cuando muere un hijo. Ante el nacimiento de un hijo, conocemos una nueva forma de amor, diferente al amor que sentimos por nuestra pareja, por nuestros padres, por nuestras mascotas, etc. En el mismo sentido, frente a la muerte de un hijo, nos enfrentamos a un dolor nuevo, desconocido, que nos atraviesa y enceguece. Un dolor que nos produce un sufrimiento que no puede ser curado, ni resuelto, ni elaborado. Ese sufrimiento solo puede ser trascendido a través del amor, con amor y por amor; un amor incondicional que sentimos por nuestros hijos y que no necesita de la presencia ni del contacto físico para ser, para crecer y para permanecer. Ese amor incondicional es el verdadero legado de nuestros amados hijos y permite restituirnos a la vida y devolver una obra de amor a la vida.

PARIDAD: EN RENACER DOMOS TODOS IGUALES

PARIDAD: EN RENACER DOMOS TODOS IGUALES

De gruporenacer domingo 18 mayo 2025

Un aspecto muy importante que forma parte de la Esencia de RENACER, es la Paridad.

Estos son grupos de pares absolutamente horizontales. Todos compartimos la misma tragedia. Todos hemos perdido uno o más hijos y entramos al grupo no por voluntad nuestra, sino por un hijo que parte.

La paridad absoluta está dada por el hecho de que la presencia del otro es absolutamente necesaria.

¿Qué grupo puede haber si estoy yo solo?. Entonces necesito que haya otro enfrente de mí. Por lo tanto, esto es una cuestión de sentido común. Debo «yo cuidar» más al otro padre/madre para que siga viniendo, que a mí mismo. Entonces yo estoy más dedicado al otro que a mí mismo.

Y en esta dedicación, a la cual yo trasciendo y me pierdo en el otro, es necesario que haya una justicia que limite eso, que evite que yo me pierda absolutamente en el otro. Que continuemos siendo unidos, que continuemos estando en comunión, pero que yo no desaparezca. Debo darle un mensaje de esperanza, un mensaje de que se puede seguir viviendo, de que se puede encontrar sentido.

El tema de RENACER, se basa en que los grupos no deben imponer valores a los participantes, para eso es necesario que cada padre/madre haga su proceso, a la vez en comunión con el otro, en libertad para elegir el camino que él/ella va a tomar. Digamos: «en homenaje, en recuerdo a la memoria de su hijo», sin que influya ningún coordinador ni ninguna cosmovisión, porque los grupos son ecuménicos. Entonces es necesario que exista la Libertad y la Paridad.

Sin libertad no puede haber grupos.

Gustavo Berti

LA ACEPTACIÓN Y LA CULPA

LA ACEPTACIÓN Y LA CULPA

De gruporenacer
viernes 16 mayo 2025

La aceptación y la culpa. Ambos son parte del camino que estamos recorriendo, y es fundamental entender cómo se entrelazan.

La aceptación es una palabra poderosa, pero puede parecer un objetivo inalcanzable. Aceptar la realidad de que nuestros hijos se adelantaron en el camino de la vida , es una tarea monumental. A menudo, nos encontramos en un tira y afloja con esta idea. Queremos aceptar, pero el dolor y la tristeza pueden hacernos sentir que estamos traicionando su memoria.

Por otro lado, la culpa puede aparecer en este proceso como un eco persistente. Nos cuestionamos constantemente: ‘¿Podría haber hecho algo más?’ o ‘¿Hice lo suficiente?’¿Podría haber hecho algo diferente? o ¿Porque no vi las señales a tiempo? Esas preguntas pueden atormentarnos y hacernos sentir que tenemos responsabilidad por lo sucedido. A veces, ante la impotencia que sentimos por no poder cambiar lo que ha sucedido, buscamos encontrar una razón, algo en lo que podamos aferrarnos.

Sin embargo, es esencial entender que no somos responsables de lo que ocurrió.

Nuestros hijos eran seres únicos e irrepetibles, y su vida y su camino estaban más allá de nuestro control.

Permítanse sentir la culpa, pero también permítanse liberarse de ella.

Hablen sobre sus sentimientos en la reuniones, RENACER es el espacio. La culpa no define nuestra relación con ellos, lo que realmente importa es el amor incondicional que sentimos y los recuerdos hermosos que llevamos en nuestros corazones.

En este camino, es importante aprender a perdonarnos a nosotros mismos y a reconocer que hicimos lo mejor que pudimos con lo que sabíamos en ese momento.

Queremos invitarlos a reflexionar sobre algo importante: aceptar no significa olvidar ni dejar de amar a nuestros hijos.

La aceptación es un paso hacia el entendimiento de que, aunque su ausencia parezca devastadora, podemos encontrar formas de honrar su memoria viviendo una vida digna , convirtiendo a nuestro hijo en un ser de luz y sentir que ellos son quienes nos guían a nuestra transformación interior.

Es un camino lleno de altibajos, donde cada día puede traer nuevas emociones.

Al aceptar nuestra realidad y perdonarnos por lo que no pudimos controlar, comenzamos a abrirnos a nuevas formas de vivir dignamente.

Claudia Mamá de Franco

RENACER Avellaneda centro.

PORQUE AYUDA MUTUA Y NO AUTOAYUDA

PORQUE AYUDA MUTUA Y NO AUTOAYUDA

De gruporenacer
jueves 8 mayo 2025

Si bien RENACER nació como grupo de autoayuda, cambiado éste término por el de ayuda mutua. En la elección del término ayuda mutua por sobre autoayuda hemos respetado el concepto frankleano de la felicidad como resultado y no como meta, y consideramos que la ayuda a uno mismo es el resultado de una tarea adecuadamente cumplida que consiste en la ayuda a un hermano que sufre y en ese proceso de ayudar a otro me ayudo a mi mismo en una tarea de ayuda mutua. Esta vuelta de tuerca existencial que va de «recibir para después dar» (tan frecuente en los «preámbulos» de grupos de autoayuda) hacia el «dar para recibir» de RENACER, es consistente con el postulado cristiano y reafirma la autotrascendencia del ser humano que se reconoce en la siguiente frase de Frankl: » El hombre que se levanta por sobre su dolor para ayudar a un hermano que sufre trasciende como ser humano», uno de los lemas de RENACER.

Se nos ha dicho que cuando perdemos un hijo estamos tan llenos de dolor que no tenemos nada para dar salvo dolor y desesperanza y que como podemos, entonces, ir a un grupo a dar algo de nosotros, y esto quizás ha sido cierto hasta que llegó RENACER a proponer un cambio existencial, a decir que la pérdida de un hijo es una condición permanente, pero el sufrimiento que ello produce no debe ser permanente y que, aun inmersos en las más profundas crisis, siempre nos queda la libertad para decidir la actitud con la que hemos de enfrentar nuestro destino. Siempre que perdemos un hijo estamos dando algo al mundo: ¿qué damos? Nada menos que una señal, un mensaje que toda la sociedad percibe, un mensaje que damos con nuestra actitud y que por lo tanto perdura y con el que sólo podemos decir dos cosas: que la muerte todo lo puede, que el amor es incapaz de derrotarla, que todo está perdido, que después de todo los hijos que partieron fueron artífices de nuestra destrucción, o podemos decir que fuerte como la muerte es el amor, que hemos decidido vivir después de todo, con la frente alta y como homenaje a nuestros seres queridos que nos han precedido
en ese viaje evolutivo que llamamos muerte, y que siempre nos acompañan y esperan de nosotros sólo lo mejor.

Como vemos, aún sin saberlo estamos dando desde el primer momento, y es aquí, entonces, que RENACER nos pide, nos mueve a que demos lo mejor de nosotros, a que demos el mensaje que es nuestro lema » A Pesar de Todo Sí a la vida», pero a una vida de amor y plena de sentido, pues fuerte como la muerte es el amor.

Hemos aprendido que la felicidad no es una meta, sino que nos es otorgada como resultado de una tarea cumplida adecuadamente, y que mejor tarea para hacernos felices, que aquella que llevamos a cabo en nombre de nuestros amados hijos, y esto es precisamente lo que hacemos al ayudar a otros padres que han perdido hijos. Si conseguimos que esto se transforme en una misión para nosotros, con todo el significado que esa palabra tiene, habremos encontrado una verdadera y valiosa razón para seguir viviendo, aparte de los hijos y familiares que quedan, es decir algo para que vivir por nosotros mismos, y nos trae a la memoria esa frase de Nietzsche, tan citada por Frankl :» Quien tiene un por qué vivir, siempre encuentra el cómo «

A lo largo de estas líneas nos hemos acercado a una nueva propuesta para los grupos de ayuda mutua, a un nuevo camino a recorrer por los seres sufrientes; camino que partiendo de la desesperanza de la soledad existencial y un sufrimiento sin sentido aparente, nos conduce a una existencia valiosa, auténtica, que se afirma a sí misma en una lucha laboriosa y honesta, no para no sufrir, no para olvidarnos, sino para reafirmar nuestra firme decisión de volver a empezar una y cuantas veces sea necesario, pero haciéndolo con la frente alta, mereciendo, como decía Dostoievsky, ser dignos de nuestro sufrimiento pues igualmente digno y valioso es el origen de ese sufrir.

Y poco a poco se va haciendo evidente que la propuesta de RENACER, aún como grupo de ayuda mutua, va mucho más allá de un mero confortar a los que sufren, va transformándose en un imperativo ético. Heidegger define la ética como el pensar (y actuar) que afirma la morada del hombre en el ser. En otras palabras, es el camino que lleva al hombre a su ser, el camino que lo lleva a alcanzar su humanidad. Es el camino final de humanización propuesto anteriormente. Y no puede ser otro que éste el camino que nuestros hijos —los que partieron y los que aún están—, la vida y nosotros mismos merecemos y que, al mismo tiempo, ha de proteger a RENACER de todos los peligros y dificultades que tendrá que enfrentar a lo largo de su historia.

También se nos podrá objetar que es un camino difícil y que quizás no todos puedan seguirlo, se nos propondrán alternativas más fáciles y más tentadoras y frente a eso sólo podremos escuchar a nuestra conciencia y la silenciosa voz de nuestros hijos que siempre ha de estar en ella ,que han de indicarnos el camino más valioso, no el más fácil. Por eso RENACER nos pide que tomemos el camino más valioso, aquel que nos lleva a renunciar a nosotros para pensar en el hermano que sufre. Pero ésta demanda que recae sobre nuestros hombros no queda sin recompensa, puesto que mientras más renunciamos a nosotros, mientras más nos olvidamos de nosotros y nuestras emociones, más cerca estamos de nuestra esencia, de aquello que verdaderamente somos: Seres humanos, y hemos así recorrido el camino ético que RENACER pretende, el camino que nos lleva a nosotros, los hombres, a vivir en el ser.

Porque después de todo: “No somos lo que recibimos de la vida sino lo que devolvemos a ella y hemos decidido devolver una obra de amor porque en ella está el recuerdo y la memoria de nuestros hijos, los que partieron y los que aún están”

Alicia y Gustavo Berti

RENACER, COMO OPCIÓN, COMO MÉTODO, COMO FILOSOFÍA DE VIDA

RENACER, COMO OPCIÓN, COMO MÉTODO, COMO FILOSOFÍA DE VIDA

De gruporenacer
jueves 1 mayo 2025

Comenzar a construir desde‬ el dolor, el vacío, desde la angustia, desde la tristeza, sin olvidar cuál era el objetivo inicial. En la‬ relación con nuestros hijos se tejen los más fuertes lazos, aquellos que son‬ inconmensurables o infinitos, se ponen en juego los más profundos desafíos y se transita‬ un punto de no retorno en el que no se puede dejar de amar a un hijo. Acaso el objetivo no‬ era amarlos para siempre. Pero cuando el poder del destino nos quita lo tangible perdemos‬ toda noción de tiempo y espacio, aturdidos y perplejos no sabemos qué hacer con nosotros‬.

Nos duele respirar y seguir viendo que todo continua, incluyéndonos a nosotros‬ mismos. Sabemos que ha sido demasiado, que a partir de ahora somos seres en un‬ sistema incompleto, irremediable e irreversible. Sentimos como una marea nos lleva mar‬ adentro y nos cuesta reaccionar pero por mas que nos opongamos: estamos vivos y‬ tenemos que elegir entre creer que la vida sigue o que se ha terminado, entre pelear y‬ tener miedo, entre la lucha o la desidia entre abandonar o renacer.

La práctica del Amor‬ no ha terminado, seguimos amando a nuestros hijos estén donde estén, pero es complejo.‬ Aceptar es la premisa, sin preguntas, sin las lógicas ansiedades, ha sucedido y no hay‬ vuelta atrás. Hay un antes y un después. Al llegar a RENACER se comienza un‬ camino que nos ofrece herramientas para luchar contra el dolor que nos produce la perdida de nuestro hijo, que aunque parece‬ utópico vale la pena intentarlo, contemplar compañeros que están logrando llevar adelante‬ una nueva vida digna, nos empuja a escuchar y a ser escuchados en esto que llamamos ayuda‬ mutua. Nos reunimos para ayudar y ser ayudados para abrazar y ser abrazados con la‬ misma ternura y la misma pasión con la que criamos a nuestros hijos y con la vocación de‬ cumplir con la misma pelea por encontrar la alegría que ellos nos desearon.

Jose papá de Julián Lisandro,

RENACER Avellaneda Centro