TRANSCRIPCIÓN DE LA EMISIÓN DEL 07 DE NOVIEMBRE DE 2020 – PREGUNTAS 9 Y 10

TRANSCRIPCIÓN DE LA EMISIÓN DEL 07 DE NOVIEMBRE DE 2020 – PREGUNTAS 9 Y 10

Publicado por anibalcaropreso

Colaboración de transcripción: Nidia Ferrero – Silvia Dobler – Pilar “Pipina” Tavarone –

Colaboración Videos: Gustavo Emeri

En esta emisión Número 23, padres con distinto tiempo cada uno en los grupos de trabajo, hacen preguntas que contesta Alicia Schneider Berti (iniciador junto a Gustavo Berti de RENACER)

En esta transmisión, hubo problemas técnicos de audio

GUSTAVO: Muchísimas gracias a todos. En estos tiempos que corren fue fundamental la creatividad y la iniciativa propia para llevar este mensaje de amor y de esperanza a tantos papás y mamás que lo necesitaban. Pregunta al respecto Paola Rotellini.

P9 – PAOLA ROTELLINI (RENACER Temperley): Hola, muy buenas tardes a todos los papás de Renacer. Alicia, es un placer estar acá, gracias por invitarme. Soy Paola la mamá de Daiana, Aixa y Quimey y la que partió hace 5 años es Aixa.

Mi pregunta está referida a tantas reuniones de ZOOM. Esta pandemia nos hizo reinventarnos….y tuvimos que buscar otras maneras de seguir con las reuniones…..cómo sabrás son todas o en su gran mayoría virtuales.

¿Qué le podrías decir a todos los papás, que sólo conocen las reuniones virtuales, Alicia?

ALICIA: Realmente la palabra que usaste “reinventarnos” es real,…a lo que estábamos acostumbrados, ahora de repente, gracias a todos ustedes que se las arreglaron, de alguna manera, rápidamente comenzó esto de conectarse virtualmente.

Pensemos que ésta va a ser la única manera, por algún tiempo y, como todo lo que pasa en nuestra vida, esto también pasará y volveremos a las reuniones presenciales sin duda, porque nada compensa el abrazo, nada, como dijeron al comienzo, nada reemplaza a la mirada de un papá a otro profundamente a los ojos, el tomarse de las manos, el saber que nos entendemos. Por eso las reuniones virtuales van a tener su rol en la medida en que sea necesario, porque gracias a todos ustedes papás, que continuaron con esta tarea virtualmente, así tantos papás no son abandonados, abandonados a su suerte, a volver como fue en los tiempos previos con Renacer. Que no se sabía qué hacer con la muerte de un hijo, todo se terminaba porque nada comenzaba, que es lo que nosotros decimos, no todo se termina con la muerte de un hijo. Tantas cosas podemos comienzan, porque ellos son los mensajeros. Y aunque sea virtual, este encuentro lo aprovechamos, lo vivamos plenamente. Nos miremos al lente de la cámara para decirnos los queremos y como ahora con la cámara la tengo en frente a Isabel, le digo “os quiero” “os quiero” los queremos (jajaja!!!)

Sigan con las reuniones virtuales, gracias a todos los que están involucrados en esto y qué alegría que se pueda hacer, porque si no estaríamos realmente abandonados. Gracias y continúen de esta manera porque es la única. Ya llegará el tiempo del abrazo. Ya llegará.

P10 – PAOLA: Gracias Alicia, la otra pregunta es: ¿Por qué no preguntamos la causa de la muerte, y por qué no fomentamos la catarsis?

ALICIA: ¡Y…. porque no!!! (Jaja!!!)

Imagínense, si nos detenemos en los procesos individuales, la forma en que parten los hijos y (¿cuál es la otra parte de la pregunta?) y si nos detenemos en la forma que parten nuestros hijos y comenzamos, porque cuando nosotros comenzamos con Renacer lo hicimos de la manera tradicional que se suponía, de acuerdo a los preceptos psicológicos de toda la sociedad, debíamos pasar por todas las etapas de catarsis, del shock, las emociones y luego todo se resuelve. Y ¡OH! ¡No es así!

Y nosotros lo comprobamos, con prueba y error, en nuestras propias reuniones, sin leer nada nos dábamos cuenta que cuando permitíamos que los papás, con todos los pormenores en que sus hijos habían partido, no lográbamos nada y ese papá no se tranquilizaba. Se apoderaba de la reunión, porque claro, cuando sufrimos nos creemos que somos los únicos que sufrimos y los demás nos deben escuchar. Y entonces se producía el efecto dominó, todos se ponían tristes, todos relataban cómo partieron sus hijos.

Entonces nos dimos cuenta muy pronto que esa no era la forma de trabajar y que los padres no conseguían, de ninguna manera, el sentirse mejor por haber descargado todo su dolor. Entonces empezamos a tomar las reuniones de otra manera y un papá dijo (había perdido dos hijos en Navidad) y este papá dijo en su primera reunión: “Yo no vengo acá para contarles cómo me siento porque yo sé que todos ustedes lo saben. Yo vengo para que me digan cómo hago para seguir viviendo” y en eso se resume todo.

La catarsis tiene el peligro de dar vueltas siempre sobre lo mismo, sobre la misma historia, en un círculo vicioso y doloroso del cual no se puede salir. Entonces lo que nosotros dijimos es que no le vamos a decir al papá: “no se puede hablar de tal cosa”, No! Porque en Renacer ni prohibimos ni imponemos, simplemente lo que hacemos es que el papá nuevo, se lo presenta y luego decimos: te vamos a pedir que escuches la reunión, cómo se desarrolla y luego tú verás si quieres participar.

Hemos conversado de los logros positivos de papás de diferentes tiempos y relatos positivos. No se habla de la causa, se habla de cómo se está viviendo la vida de la mejor manera y luego recién se le da la palabra al papá nuevo. Entonces se le dice: “De lo que has escuchado ¿Crees que algo de esto puede ser positivo para vos? O para ti?( En el caso de Isabel). Así lo sacamos, simplemente, de su propio dolor, lo sacamos de sí mismo para escuchar lo que dijo el otro papá. Ya se da cuenta que él no es el único que sufre, escuchó de otro papá que dijo que después de tres reuniones logró hacer algo que hasta ese momento no lo había logrado y estoy tan contento de haberlo hecho.

¡Y esa es la manera, chicos!

Por eso decimos que no debemos fomentar, lo que no quiere decir que ese papá empieza a hablar, y no lo vamos a respetar. Pero en algún momento que vemos que la cosa se está yendo a lo doloroso, debemos en un momento que el papá respira hay que cortarlo y guiar su testimonio hacia el amor de su hijo.

¿Se dan cuenta?

Una vez una mamá quiso contar cómo habían torturado a su hija, eso fue en los comienzos de Renacer, de ahí dijimos que no íbamos a escuchar cómo torturaban a su hija. Entonces dijimos: “María, nos has dicho que has venido acá porque ya has aprendido mucho después de la partida de tu hija, de su amor, su alegría, entonces ya no respondemos a eso que trae dolor, es el pasado, ya no está sufriendo esa manera de su partida. Pensemos en tu hija hoy, qué querría?, pensemos. Que hay de valioso en tu vida?”. Y así, supimos que no podíamos seguir con el tema de la catarsis.

¿Está claro?

De la fuente inagotable de Renacer

De la fuente inagotable de Renacer

                         ¿Por qué es poderoso el mensaje’’



      Hablamos de  una transformación interior que, a través del dolor, tenemos la oportunidad de transformarnos; ¿por qué me voy a transformar? ¿Por qué tengo la oportunidad de transformarme? ¿Por qué debo hacerlo?

       Cuando lo trágico nos acontece, despierta una conmoción existencial, que significa que toda nuestra existencia está siendo conmocionada de raíz.

       Nos miramos al espejo y no nos reconocemos, estamos en un mano a mano con la conciencia, sabemos lo que hicimos bien y lo que hicimos mal; ¿por qué? ¿Quién es el juez de qué es lo que está bien y qué es lo que está mal?

       Nosotros, sí, pero es a través del amor incondicional que sentimos por los hijos.

       Es como si estuviéramos de rodillas frente a la vida diciendo: “solo sé que no sé nada”, “yo creía que la vida era una cosa, pero resulta que la vida es otra cosa”.

       Los hijos que no están, despiertan en nosotros ese amor incondicional, aquel que no tiene ni reclamos ni expectativas, que no necesita siquiera de la presencia física del ser querido para amar, para expandirse, pues pese a no tenerlo físicamente igual los seguimos amando.

       Y frente al amor incondicional, sabemos que esta vida es vista, por primera vez, con los ojos del espíritu despojado, los ojos al desnudo, mi yo frente a mi existencia, desnudo frente a mi existencia.

       Por eso tengo la posibilidad desde allí, desde esa posición de rodillas frente a la vida, levantarme porque elijo hacerlo y porque elijo, por sobre el dolor, elijo el amor.

       El amor por nuestros hijos debe ser el que, lentamente, vaya ganando terreno al dolor, por eso hablamos de que el dolor va cediendo, pero será en la medida en que, como siempre decimos, debemos ejercer la autorrenuncia, cuando entramos a un grupo como Renacer que nos muestra el camino.

       ¿Por qué la autorrenuncia?

       Significa un gran desafío, renunciar a muchas cosas, pero significa renunciar, por sobre todo, a mis emociones que son encontradas, violentas, opuestas, renuncio al dolor desesperado, pero para que haya un acto de renuncia, uno sólo puede renunciar a algo por algo más elevado, algo que de por sí, contenga un sentido a esa renuncia y esto es el amor por los hijos, por los hijos que no están, por los hijos que están que nos reclaman, por la vida y por nosotros mismos. 

       Tenemos que recuperar el sentido de la autovalía;  hay un momento en que pensamos que no servimos para nada, el dolor es tan grande que creemos que ya  no servimos para nada, no hemos podido llevar a buen puerto a nuestros hijos, nos parece que, de alguna manera, hemos fallado.

       En lugar de debatirnos en todas esas emociones y sentimientos que realmente son totalmente pasajeros y contingentes, renunciamos por algo más elevado: por el amor a los hijos.

       Salto a la Fe


       Cada uno de nosotros es un ser muy valioso; hay una anécdota que cuenta Elizabeth Lukas que es una discípula de Víctor Frankl, que hay que leerlos mucho porque cada uno de sus libros es una verdadera inspiración.

       En esa anécdota Elizabeth Lukas cuenta que en una casa hay un incendio y toda la familia logra ponerse a salvo, menos un niño muy pequeño que ha quedado atrapado en la casa envuelta en llamas y no hay forma de entrar en ella para rescatar al niño. El chiquito abre una ventana que está en el primer piso y grita: “papá, papá, mamá, mamá” pero ni el padre ni la madre pueden entrar, entonces le dicen “salta,  salta que podemos tomarte en brazos”,  entonces el niño grita “no puedo, no puedo... no te veo papá”. Estaban las llamas cerca y el humo no lo dejaba ver, entonces el padre le dice: “no importa, yo te veo”; el niño salta y el padre lo toma en sus brazos. La historia termina muy bien.

       ¿Cómo se aplica esto a nosotros?

       Cuando perdemos un hijo, estamos envueltos en el humo de las emociones que no nos permiten ver nada, totalmente ciegos, nos parece que todo terminó aquí, ya no podemos ver más allá de este humo denso que son nuestras emociones, la culpa, la bronca, la tristeza prolongada, la desesperación, pero algo más allá una voz nos dice: “salta”.

       En un acto de confianza anticipada, en un acto de fe, debemos en algún momento de nuestra vida dar ese salto de fe y lanzarnos.

       Lo podemos tomar desde dos puntos de vista, por un lado, cuando con Gustavo empezamos a recibir lo que pensábamos eran señales de la vida que nos decía “agrúpense con estos padres que la vida les va poniendo por delante”, nosotros elegimos dar, a pesar del humo de las emociones, a pesar de que no veíamos muy bien a donde íbamos, decidimos dar ese salto de fe y buscar a los  padres que habían perdido hijos.

       Nos lanzamos, nos lanzamos al sentido y resultó ser el sentido más valioso de nuestra existencia.

       El sentido yace latente en cada situación, en cada conmoción existencial el sentido de esa conmoción yace latente para ser descubierto y está en cada uno de nosotros con su elección día a día y como cada uno vive su vida día a día, se encuentre ese sentido que lo haga dar ese salto de fe.

       También los padres que pierden un hijo, y se encuentran frente a esta conmoción y a ese dolor tan grande y se dicen: “no veo nada” y comienzan a hablar de sus culpas y comienzan a hablar de su dolor y siguen en el humo y las llamas acá, el peligro está latente, el peligro que significa me consumen las llamas, me consumen la alegría de vivir, me consume mi capacidad de amar y sigo dando vueltas a mis emociones. ¡No!

       Debo tener esa confianza anticipada, confiar en que así como la vida me presenta esta situación tan dolorosa, la vida también tiene un sentido valioso y luminoso para que yo lo descubra y entonces me lance por encima de mis emociones hacia aquello más luminoso: el amor por nuestros hijos, los que no están  y los que están.

       El amor, el amor incondicional, porque la vida tiene un sentido incondicional que espera ser descubierto y realizado día a día.

       Entonces,  “el papá se lanza”  significa que nosotros como Renacer les decimos “salta que aunque no veas nada, aunque tus emociones en este momento te estén cegando, salta, porque nosotros vamos a poder mostrarte los valores que te llevarán al sentido”.

       Cada uno hace su elección pero podemos recibirlo en los brazos con ese abrazo con balanceo, amoroso y fraterno para mostrarle que hay caminos, pero debes primero saltar, dar de ti, porque no es recibir para dar, es dar para recibir, porque cuando yo me lanzo a los brazos de otros padres, simboliza que confío, que tengo fe en estos otros padres, estoy dando de mi omnipotencia, dando de ese sentimiento de que yo solo  puedo.

       Me entrego en ese salto de fe.

       Renunciar por algo más elevado.


       Renunciemos al dolor desesperado por algo mucho más elevado, por el amor incondicional, porque hoy aquí todos nosotros, cuando nos miramos a los ojos, nos encontramos, nos reencontramos y nos abrazamos, ¿qué sentimos sino amor?, el amor incondicional, aquel que los hijos nos enseñaron.

       Cuando nacieron nos enseñaron una forma de amar que no conocíamos porque lo que sentimos por los hijos nunca lo sentimos por nadie.

       Cuando parten, junto a ese nuevo dolor, nos dan otra oportunidad de amar también con una nueva forma con un nuevo amor...

       El decirle sí a la vida, a pesar de todo, implica muchas cosas, el renunciar implica dejo mis sentimientos y mis emociones de lado porque hoy voy a ayudar a otro y cuando yo me encuentro con el otro, mis emociones ya no importan tanto, porque en el abrazo con el otro está la verdad.

       Nuestro hijo es luz, es verdad, nuestros hijos nos esperan de pie, ahí, como nos dijo este hermanito.

       Papás, sí a la vida, a pesar de todo, desde el corazón con la posibilidad de transformarnos en mejores personas, en personas compasivas que significa sentir como el  otro, el otro me importa, el otro es otro ser como yo. 



                                                                       Viernes  19 de  Marzo de 2021

Eiségesis de lo expresado por sus iniciadores Alicia y Gustavo Berti, recopilado por Enrique y Ana Doris, con el aura de Ulises y el recuerdo más dulce que pueda existir para nuestra querida dulce Ana junto a Enrique y a Enriquito.

Hoy, me toca a mí Ana Doris, en homenaje a mi querido papá, continuar su obra ya escrita de antemano pensando que este momento llegaría algún día y dejándome como trasmisora de su labor de mensajero de Renacer, ya que siempre afirmaba, fervientemente, que el mensaje de Renacer debe trascender a las personas.

De Renacer Congreso – Montevideo, Uruguay

                                          “Por la Esencia de Renacer”

TRANSCRIPCIÓN DE LA EMISIÓN DEL 07 DE NOVIEMBRE DE 2020 – PREGUNTAS 3 Y 4

TRANSCRIPCIÓN DE LA EMISIÓN DEL 07 DE NOVIEMBRE DE 2020 – PREGUNTAS 3 Y 4

Publicado por anibalcaropreso

Colaboración de transcripción: Nidia Ferrero – Silvia Dobler – Pilar “Pipina” Tavarone –

Colaboración Videos: Gustavo Emeri

En esta emisión Número 23, padres con distinto tiempo cada uno en los grupos de trabajo, hacen preguntas que contesta Alicia Schneider Berti (iniciador junto a Gustavo Berti de RENACER)

En esta transmisión, hubo problemas técnicos de audio

P3 – CARLOS ARGAÑARAZ (RENACER Tucumán): Hola a todos los papás y mamás, también a los que están siguiendo la transmisión y por supuesto un especial saludo para los papás de acá de RENACER que ellos son una ayuda, una de muchas herramientas que da RENACER para poder seguir, para encontrar un nuevo sentido a la vida, que es vivir dignamente. Porque tanto nosotros como otros papás que perdieron a su único hijo, tenemos esta duda para que Alicia la pueda contestar.

Entonces la pregunta es: ¿Usted piensa que los papás que perdimos a nuestro único hijo, tenemos una desventaja ante los otros papás?

ALICIA: Me tenés que tutear. (Risas)

Seguramente que a esa pregunta ya la has hecho en tu grupo, y seguramente que ya se te ha respondido. Pero de todas maneras está muy buena, porque, de alguna manera, estamos respondiendo, como decimos, a muchos otros papás que van a estar en este momento en esa situación.

Pero nosotros decimos que RENACER tiene esa maravilla que es: “que nos abarca a todos, y no importa cuántos hijos tengamos, o hayamos perdido”. Perdido lo decimos entre comillas, porque nunca los perdemos. No importa la causa, no importa la edad, no tenemos que trabajar con aquello que nos diferencia, queridos papás, tenemos que trabajar con aquello que tenemos en común, que es el amor por esos hijos. Porque el amor sigue, latente, vivo. En nosotros está, es, nunca dejó de ser.

Hubo un momento en que el dolor pareció tapar todo, pero nunca, ni por una vez dejó de existir por ese hijo. Entonces no nos detengamos en eso: “Es mi único hijo, es mi única hija”, porque ya parto con una desventaja.

Es horrible ¡No! Somos todos papás. Tenemos todos un común denominador que es: aprender a vivir sin esos hijos que no están físicamente. Pero que están, que siempre van a estar con nosotros en nuestro corazón, en nuestra vida, son parte de nosotros.

Por lo tanto trabajemos y pongamos toda la energía, y todo el amor, en comprometernos en el grupo, en ayudar al otro, a los demás, en ser buenas personas. En ayudar no sólo a otros padres que han perdido hijos, ayudar a personas que pueden estar necesitadas de tiempo, de afecto, de una palabra de consuelo, para reconfortar a personas que pueden estar pasándola mal, hay muchas cosas que se pueden hacer. Y uno lo hace por ellos.

Porque la vida también merece seres compasivos, como todos nosotros aprendimos a ser. Quizá lo fuimos antes también, pero la dimensión del sufrimiento no la conocíamos como ahora. Este sufrimiento no lo conocíamos, despierta otros sentimientos, eran ignotos, no estaban, no sabíamos que existían, y ahí están, están para brindarse.

Entonces no nos detengamos, si tenemos una ventaja, si tenemos una desventaja. Demos, en homenaje a ese maravilloso hijo o… ¿el nombre de la hija?

CARLOS: Nacho.

ALICIA: Nacho, del hijo… Nacho. Nacho, corazón mío. Por él. ¿Qué merece Nacho? Merece vernos vivir una vida digna.

Por él, y por ustedes, y cada día que se despierten digan este día lo voy a vivir lo mejor posible, es como darle un beso y un abrazo a ese hijo. Yo me entusiasmo mucho cuando hablo. (Risas) ¿Se dan cuenta? Trabajemos con lo que tenemos en común, no con lo que nos diferencia. ¿Les respondo la pregunta?

CARLOS: Si. Totalmente, muy muy clara

ALICIA: Me alegro.

P4 – CARLOS: Bueno, voy a hacerle ahora la otra pregunta. Ahora sí, tuteándote. (Risas). Desde tu experiencia personal, cuál sería tu análisis y enseñanza a la vez, para continuar juntos en el matrimonio, porque sabemos que en muchos casos se disuelven los matrimonios. Entonces más o menos queremos tener un panorama de cómo sería tu análisis y también tu enseñanza.

ALICIA. Primero, ¿Cómo es el nombre tuyo y de tu esposa?

CARLOS: Carlos y Norma.

ALICIA: Norma, quiero ver una sonrisa en tu rostro…¡Ahí está! …¡Esa sonrisa me gusta, me encanta, porque es la que le gusta a Nacho!, Él no quiere verte con ese rostro triste.

En cuanto a tu pregunta, Carlos. Mira, si nosotros con Gustavo sobrevivimos todo este tiempo juntos, ¡cualquiera puede! (Risas) Te aseguro. Porque esto, digamos que esto pone a prueba la fortaleza de una pareja, la fortaleza de los sentimientos, de ser éstos verdaderos y profundos. Porque si simplemente hubo unión y uno siguió por costumbre, bueno, ésta es la excusa perfecta para separarse. O, a veces, ocurre que los padres creen que separándose, formando otra pareja, el dolor va a disminuir. Y no se dan cuenta de que, con la única persona que puede compartir esta experiencia de vida que los va a marcar, y eso lo deciden ustedes, pero puede ser para bien que los marque, sólo la pueden compartir con la mamá de ese hijo. Hemos visto muchos padres y muchas madres que buscan una nueva pareja creyendo que van a sentirse mejor, porque se alejan de aquello que los hace recordar al hijo o a la hija, y no se dan cuenta de que la otra persona no puede acompañarlos en todo este proceso de regreso a la vida que es al cual debemos abocarnos.

Ustedes hoy están en el mismo camino, que es RENACER. Y sobre todo, cuando aquí…cuando la mamá se sonríe…cuando la mamá se sonríe…está realmente acompañando en este trabajo de RENACER.

No es fácil chicos, nada es fácil, pero podemos, no hay duda de que podemos continuar, con la pareja. Es más, la pareja renace, así como renacemos todos. Fuimos antes una persona, hoy somos otra. Rescatamos del pasado lo mejor. Nos enfrentamos a esta nueva vida con lo mejor de cada uno de nosotros. No se olviden que ustedes juntos hicieron a Nacho.

CARLOS: Muy clara, y la verdad que entendimos muy bien tu mensaje, muchísimas gracias.

ALICIA: ¡Me encantaría abrazarlos!

CARLOS: Sí, a mí también.

ALICIA: ¡Abrazo, abrazo!

TRANSCRIPCIÓN DE LA EMISIÓN DEL 07 DE NOVIEMBRE DE 2020 – PREGUNTAS 5 Y 6

TRANSCRIPCIÓN DE LA EMISIÓN DEL 07 DE NOVIEMBRE DE 2020 – PREGUNTAS 5 Y 6

Publicado por anibalcaropreso

Colaboración de transcripción: Nidia Ferrero – Silvia Dobler – Pilar “Pipina” Tavarone –

Colaboración Videos: Gustavo Emeri

En esta emisión Número 23, padres con distinto tiempo cada uno en los grupos de trabajo, hacen preguntas que contesta Alicia Schneider Berti (iniciador junto a Gustavo Berti de RENACER)

En esta transmisión, hubo problemas técnicos de audio
GUSTAVO: La partida de un hijo nos deja a los padres con un montón de cuestionamientos. Qué linda oportunidad tener aquí a Alicia para que nos brinde su experiencia y su claridad conceptual, como acaba de demostrarlo. Las siguientes preguntas serán hechas por Susana Marinsalda. Adelante Susana con tus preguntas.

P5 – SUSANA MARINSALDA (RENACER Oncativo): Hola, buenas tardes a todos. Un placer estar aquí, encontrarme con todos ustedes y compartir esta charla-entrevista con una maestra inigualable como es Alicia. Soy de RENACER Oncativo y es un placer participar con este grupo que me ha contenido y me ha sabido encaminar en esto de RENACER. Alicia, es inevitable ante la pérdida de un hijo sentir a veces culpa en la de: “Porqué no hicimos tal o cual cosa para evitarlo”. Pero, cómo podemos ayudar a estos papás que perdieron a sus hijos por suicidio, y ahora no dejan de pensar que podrían haberlo previsto, que podrían haber tomado alguna acción, haberse dado cuenta de esta situación para poder evitarlo?.

ALICIA: Bien, esto no te atañe a vos personalmente, verdad, sino que te preocupa pensando en los otros papás…

SUSANA: Sí, Alicia.

ALICIA: Bien, pensar cómo puedo ayudar a los otros, así que muy generoso de tu parte.

Esta pregunta siempre nos la han hecho, y el suicidio es el gran misterio y la gran pregunta existencial que no tiene respuesta.

Nosotros hemos indagado, hemos leído, hemos hablado con diferentes personas en diferentes oportunidades y disciplinas, como también con muchísimos padres cuyos hijos tomaron la decisión de quitarse la vida. No tenemos una respuesta ante eso, porque como decimos nuevamente es un misterio, y lo seguirá siendo. No sé si alguna vez tendrá respuesta de este lado de la vida, suponiendo que hubiera otro lado.

Pero lo que sí podemos decir, y eso está escrito en nuestro libro, en nuestro libro está prácticamente todo de lo que estamos hablando, y todo lo que está en el libro está también en el blog de RENACER, de libre acceso en internet. Lo que nosotros sí podemos decir a esos padres, es que para nosotros no son diferentes a ningún otro padre y que la causa de la partida de su hijo no se diferencia de ninguna otra. Siempre podemos mirar a nuestro alrededor y vamos a encontrarnos con que las causas pueden ser diversas unas de otras y todas muy trágicas. O la mayoría de ellas sumamente trágicas, y cada papá se puede hacer la misma pregunta: ¿Cómo no hice, cómo no lo pensé, cómo no me di cuenta?…, miles de razones.

Lo que sí tenemos que aprender a aceptar, es que nosotros no somos dueños de la vida de nadie. No sabemos lo que hay en el corazón de nuestros hijos, en la mente de nuestros hijos, las 24 hs. del día. Cada persona es un mundo, es un universo en sí misma. No podemos conocerlo al detalle, son seres separados de nosotros. Pudieron nacer de nosotros, pero son seres separados de nosotros.

Uno hace todo lo que puede de acuerdo con la información y la experiencia que se tiene en ese momento, y siempre hemos querido lo mejor para nuestros hijos, ¿O no?

SUSANA: seguro que sí.

ALICIA: Sólo nos queda respetar la decisión que esos hijos han tomado. No nos gusta, no la compartimos, no la deseamos, realmente quisiéramos que jamás hubiera ocurrido, pero pasó, no lo podemos cambiar. Lo que podemos cambiar es la manera en que nosotros lo pensamos y lo miramos y lo enfocamos desde nuestra experiencia hoy con un hijo.

Si hay algo que yo puedo haber hecho y no lo hice, perdón, soy humana. No sabía, porque somos humanos, porque no controlamos nada. Lo único que controlamos es la actitud frente a lo que ocurre.

Entonces hijo: “Has tomado una decisión que no nos gusta, que no compartimos, pero te aseguro que la respetamos porque así te respetamos a vos porque te amamos, y te damos permiso para que partas y seas feliz si esa posibilidad está. Vuela, despliega tus alas en libertad. Te damos nuestro permiso y nuestra bendición”.

P6 – SUSANA: Una dulce total Alicia!!!, Mi segunda pregunta es ¿Crees que nos familiarizamos con nuestra propia muerte a partir de la muerte de nuestro hijo?

ALICIA: ¿Qué te parece?

SUSANA: Sí, yo creo que sí. Pero bueno, quiero saber si es mi sentimiento nada más o el de todos los papás.

ALICIA: Bueno, quizá siempre alguien se ha muerto en nuestra familia, o nuestros amigos, y quizá hasta gente joven. Pero cuando parte un hijo, la muerte se nos presenta de una manera desconocida. De repente la muerte camina a nuestro lado, y no se va.

Entonces, debemos aprender a conocerla y aceptar que es parte de la vida. Es la otra cara de la existencia. Nacimos todos para morir, unos antes y otros después. Y la famosa anécdota ésa de: “Cuando sea viejito y entonces me muera”, no es así. No mueren sólo lo viejos, también mueren los jóvenes, mueren los niños, no sabemos por qué. Hay misterios que no tienen respuesta, por lo menos todavía no la tienen. Los que son religiosos la encuentran a través de su fe, quizá, y los que no lo son, es simplemente decir “esto es lo que ocurrió” y yo nada puedo hacer para cambiarlo. Lo único que tengo para responder a esto, es mi actitud para que mi vida valga la pena ser vivida

TRANSCRIPCIÓN DE LA EMISIÓN DEL 07 DE NOVIEMBRE DE 2020 – PREGUNTAS 7 Y 8

TRANSCRIPCIÓN DE LA EMISIÓN DEL 07 DE NOVIEMBRE DE 2020 – PREGUNTAS 7 Y 8

Publicado por anibalcaropreso

Colaboración de transcripción: Nidia Ferrero – Silvia Dobler – Pilar “Pipina” Tavarone –

Colaboración Videos: Gustavo Emeri

En esta emisión Número 23, padres con distinto tiempo cada uno en los grupos de trabajo, hacen preguntas que contesta Alicia Schneider Berti (iniciador junto a Gustavo Berti de RENACER)

En esta transmisión, hubo problemas técnicos de audio
GUSTAVO: Ahora tenemos dos preguntas muy importantes que nos llegan desde España. De la mano de Isabel Rivero. Isabel, adelante.

P7 – ISABEL RIVERO (RENACER Córdoba – España): Hola, buenas noches a todos los papis. Un verdadero placer compartir este directo como todos los sábados, y muchísimas gracias por la invitación. Soy Isabel, la mamá de Airan, hace 3 años que partió, y también soy la mamá de Héctor, que sigue aquí conmigo y pertenezco al Grupo RENACER de Córdoba, España. Bueno Alicia mira, me gustaría preguntarte después de esa catarsis, de esa crisis existencial por la que todos los padres que hemos perdido hijos, ¿Qué de positivo has sacado tú de tanto dolor?

ALICIA: Qué pregunta, ¿No?, ¿Qué te parece Isabel?, ¿Qué te parece?, pues oye … ¿Qué de positivo puedo haber sacado yo, a ver? ¡Pregúntate!

ISABEL: dímelo tú… (Risas)

ALICIA: A ver, estamos sentadas frente a frente. A miles de Km. de distancia, cruzando el océano, ¿Por qué?

ISABEL: Pues, por el amor a nuestros hijos.

ALICIA: Y entonces, ¿Cuál sería la respuesta? ¿Qué es lo que hemos aprendido de todo esto que nos ha pasado? Escucha, si la partida de un hijo no conllevara en sí misma un sentido que debemos descubrir, tan valioso como ellos mismos, ¿Valdría la pena vivir?

ISABEL: evidentemente no.

ALICIA: Sacar algo tan valioso ante esta experiencia de vida tremenda que es la partida de un hijo, y saber que podemos continuar viviendo, pero no de cualquier manera, dando amor y dando amor de maneras pequeñas, más grandes, no significa ser la madre Teresa de Calcuta.

Nooo…, significa simplemente tomarnos nuestro tiempo si alguien nos necesita. Una sonrisa cuando vemos a alguien que está mal o cansado, tender la mano a cualquier persona que lo pueda estar necesitando. Decir las palabras necesarias en un momento en que a lo mejor hay un ambiente sombrío y se necesita de alguien que levante el ánimo de las personas, que trabaje por una comunidad mejor. Tantas cosas que podemos aprender de una experiencia tan tremenda como la que hemos pasado. Cada uno de nosotros elige qué va a hacer con esa experiencia, qué enseñanza te trae.

Para mí y para Gustavo, RENACER. Se necesitó de Gustavo y de mí, en algún momento de la vida, para que RENACER comenzase. Y bueno, acá estamos.

P8 – ISABEL: Bien, voy a formularte la segunda pregunta. ¿Cómo crees que debemos actuar para no dañar, cuando un miembro de la comunidad familiar, o no, hace comparativas entre el hijo que partió y sus hermanos o hermanas?

ALICIA: Claro, suele idealizarse a la persona que partió, y eso sin duda que trae una doble tristeza en los hermanos, si los tuviera, y que quedan. Porque dicen: ”Claro, ahora como Airan se fue, entonces nosotros ya no valemos nada. Todo era él, todo es él”. Pasa, suele pasar.

Yo no recomiendo pegarle a la persona, nooo, (Risas). Me gusta hacer un poco de humor porque soy así.

Pero sí les digo, que en algún momento, se converse con la persona a solas y le diga que en realidad no es lindo, no es agradable, no es placentero, escuchar comparaciones entre los hijos, porque no le hace bien a nadie.

Pueden hablar del hijo que ha partido, porque es importante que se hable, porque él sigue siendo parte de la familia. Es lindo que se recuerden anécdotas, algunas cosas, su manera de ser. Así hubiese sido un bebé, un bebé de sonrisas, un bebé juguetón, los planes que se tenían para ese bebé. Hay muchas cosas.

Pero simplemente se llama la atención de la persona cuando se tiene la oportunidad. Y hay otros momentos en que no se va a tener la oportunidad, las comparaciones se van a hacer y trataremos de neutralizarlas en la conversación. Te das cuenta?. Decir: “Bueno, está bien es verdad, Airan era esto y aquello, era así, hacía tal cosa y tal otra, y me hace recordar que…” y hablas de otra cosa para que no se continúe con ese tema que en ese momento puede estar hiriendo los sentimientos de los otros hijos o los tuyos propios, porque están comparando tus hijos. No, no, hay que desalentar de la manera más cariñosa y respetuosa ese tipo de comentarios.

ISABEL: muy bien, mucha gracias Alicia.

ALICIA: pero de nada Isabel

TRANSCRIPCIÓN DE LA EMISIÓN DEL 07 DE NOVIEMBRE DE 2020 – PREGUNTAS 1 Y 2

TRANSCRIPCIÓN DE LA EMISIÓN DEL 07 DE NOVIEMBRE DE 2020 – PREGUNTAS 1 Y 2

Publicado por anibalcaropreso

Colaboración de transcripción: Nidia Ferrero – Silvia Dobler – Pilar “Pipina” Tavarone –

Colaboración Videos: Gustavo Emeri

En esta emisión Número 23, padres con distinto tiempo cada uno en los grupos de trabajo, hacen preguntas que contesta Alicia Schneider Berti (iniciador junto a Gustavo Berti de RENACER)

En esta transmisión, hubo problemas técnicos de audio

PREGUNTAS:

P1 – JUAN VALINOTTI (RENACER Carlos Paz):

Hola, buenas tardes a todos, soy Juan Valinotti, papá de Agustina Belén. Antes que nada muchísimas gracias por la invitación y fundamentalmente por poder compartir la experiencia con mi esposa Zulma. Vamos a la primera pregunta para Alicia: ¿Cómo manejar la culpa de disfrutar sin ellos? Comidas que a ella le gustaban, reuniones familiares, ¿Cómo volver a ser felices sin ellos?

ALICIA SCHNEIDER: ¡Qué pregunta! Es una pregunta importante, necesaria, que todos los papás, en ese primer momento, en esos primeros tiempos, nos hemos hecho.

Todos, todos, nos hemos preguntado si alguna vez íbamos a poder sonreír nuevamente, si íbamos a poder disfrutar de la vida, sobre todo porque esos hijos generalmente han sido, y son, puro amor y alegría.

Seguramente que creo haber leído que a la hija de ustedes le gustaba la música, filmar videos, ese tipo de cosas, ¿Verdad?

Esta pregunta va para ustedes queridísimos papás, pero también para tantos otros que pueden estar escuchando o viendo este programa, que están quizá en los primeros tiempos como ustedes y se están haciendo la misma pregunta. Yo recuerdo un papá de …

(Les aclaro, y les comento, yo no soy de Río Cuarto soy de Córdoba capital, pero mi esposo, su familia es de Río cuarto), y cuando regresamos de afuera, de vivir en el exterior, nos instalamos ahí, y era la ciudad justa para albergar a RENACER por el tamaño. Verdad, no era ni muy grande ni muy pequeña, y finalmente volvimos a Córdoba. Me parece que me he quedado sin imagen…. (problemas técnicos)….)

Quería decirles a estos papás, este papá que yo les comento…, que en las reuniones de Río Cuarto, fue a la primer reunión, estaba muy mal. A la segunda estaba mejor, a la tercera estaba muy bien, y a la cuarta no fue, fue la esposa y el hijo, y él recién a la sexta fue. Le preguntamos: ¿Qué pasó Omar, por qué no venía? “Porque me estaba sintiendo demasiado bien y eso me hacía sentir culpable”.

Fíjense qué respuesta daba ese papá, se sentía culpable por sentirse bien.

Ahora yo me pregunto: ¿Si esos hijos son alegría, trajeron a nuestro hogar alegría, amor, vida, trajeron a lo mejor música, trajeron ese abrazo, esa mirada, y trajeron quizá también la oportunidad de retarlos, tantas cosas que pasan con los hijos, no importa la edad que esos hijos tuviesen, qué querrían esos hijos?. ¿Cómo querrían vernos?. ¿Ellos querrían vernos sumidos en una tristeza, porque de esa manera les demostramos cuánto los amamos?

Ése es el gran, el gran dilema que todos los papás tenemos.

Y nosotros, como les propongo a ustedes, a todos ustedes, como otros papás que ya lo han hecho, han decidido tomar el mensaje de esos hijos que es el de alegría, el del amor, el de la vida, que aunque no estén con nosotros de este lado de la vida, aunque no estén físicamente, ellos siempre, siempre, van a estar. Siempre van a estar!!! .

Entonces, en su homenaje, sigamos haciendo las cosas que ellos amaban. Sigamos siendo alegres, sigamos estando bien por ellos. Renunciamos a nuestro dolor por ellos. Vamos a tratar de que ellos sean felices.

Y si así no creyéremos en que hay una dimensión diferente, más allá de la vida, igual…, que su recuerdo y su memoria sean impregnados de amor y de alegría, y no de tristeza.

Así es que, a no sentir culpa y a estar bien, porque eso es lo que ellos merecen, ése es su mensaje.

Después que di un mensaje tan lindo a estos papás por favor ¿Juan y Zulma, me entendieron?

P2 – JUAN: Perfecto, muchas gracias Alicia. Vamos con la segunda pregunta entonces. Bueno, como decía recién Alicia, a nuestra hija le gustaba muchísimo sacarse fotos, filmar videos, tenía buen humor y mucha gracia. La pregunta es: “Desde su experiencia, hoy no podemos ver los videos todavía y escuchar su voz…”

ALICIA: ¿Ésa es la pregunta?

JUAN: ¿Se escuchó la pregunta? (Hay problemas generales de Internet….)

ALICIA: O sea, ¿Cuándo vas a poder hacer eso?

JUAN: Claro, la pregunta es, desde su experiencia, o sea, no podemos ver los videos todavía y escuchar su voz. ¿Cómo podemos trabajarlo para lograrlo cuanto antes?

ALICIA: En realidad esas son opciones muy personales y decisiones personales que dependen de la evolución que cada uno de ustedes vaya haciendo en RENACER.

A medida que más se comprometen en las reuniones, inclusive, que deseen asistir para ayudar a otros papás, aunque sea por comentarios, quizá alguien que esté relacionado con ustedes, o un amigo de un amigo les habla de alguien, ustedes lo llaman por teléfono. Y cuando más se comprometen con la ayuda al otro, uno más rápido sale de ese momento de ostracismo en el que no queremos ver ni escuchar porque nos trae dolor.

Tenemos que rescatar lo que esos hijos son: la imagen. Lo que esos hijos son para nosotros, rescatarlos del dolor y elevarlos al amor. Porque a esa hija maravillosa Ustedes la siguen amando, y la amarán siempre. Y va a llegar el momento, en que van a poder escuchar. Pero dense su tiempo, no fuercen nada. ¿Está?

ELEGIR LA VIDA

ELEGIR LA VIDA

No quise dormir sin sueños:
y elegí la ilusión que me despierta,
el horizonte que me espera,
el proyecto que me llena,
y no la vida vacía de quien no busca nada,
de quien no desea nada más que sobrevivir cada día.

No quise vivir en la angustia:
y elegí la paz y la esperanza,
la luz,
el llanto que desahoga, que libera,
y no el que inspira lástima en vez de soluciones,
la queja que denuncia, la que se grita,
y no la que se murmura y no cambia nada.

No quise vivir cansado:
Y elegí el descanso del amigo y del abrazo,
el camino sin prosas, compartido,
y no parar nunca, no dormir nunca.
Elegí avanzar despacio, durante más tiempo,
y llegar más lejos,
habiendo disfrutado del paisaje.

No quise huir:
y elegí mirar de frente,
levantar la cabeza,
y enfrentarme a los miedos y fantasmas
porque no por darme la vuelta volarían.

No pude olvidar mis fallos:
pero elegí perdonarme, quererme,
llevar con dignidad mis miserias
y descubrir mis dones;
y no vivir lamentándome
por aquello que no pude cambiar,
que me entristece, que me duele,
por el daño que hice y el que me hicieron.
Elegí aceptar el pasado.

No quise vivir solo:
y elegí la alegría de descubrir a otro,
de dar, de compartir,
y no el resentimiento sucio que encadena.
Elegí el amor.

Y hubo mil cosas que no elegí,
que me llegaron de pronto
y me transformaron la vida.
Cosas buenas y malas que no buscaba,
caminos por los que me perdí,
personas que vinieron y se fueron,
una vida que no esperaba.

Y elegí, al menos, cómo vivirla.
Elegí los sueños para decorarla,
la esperanza para sostenerla,
la valentía para afrontarla.

No quise vivir muriendo:
y elegí la vida.
Así podré sonreír cuando llegue la muerte,
aunque no la elija…
…porque moriré viviendo…

Rudyard Kiplig

Imagen: collage con arte del pueblo Ye’kwana de la Amazonia venezolana.

DE LA FUENTE INAGOTABLE DE RENACER

DE LA FUENTE INAGOTABLE DE RENACER

Publicado por anibalcaropreso

Enrique Conde

“¿Por qué es poderoso el mensaje de RENACER?’’

      Hablamos de  una transformación interior que, a través del dolor, tenemos la oportunidad de transformarnos; ¿Por qué me voy a transformar? ¿Por qué tengo la oportunidad de transformarme? ¿Por qué debo hacerlo?

       Cuando lo trágico nos acontece, despierta una conmoción existencial, que significa que toda nuestra existencia está siendo conmocionada de raíz.

       Nos miramos al espejo y no nos reconocemos, estamos en un mano a mano con la conciencia, sabemos lo que hicimos bien y lo que hicimos mal; ¿Por qué? ¿Quién es el juez de qué es lo que está bien y qué es lo que está mal?

       Nosotros, sí, pero es a través del amor incondicional que sentimos por los hijos.

       Es como si estuviéramos de rodillas frente a la vida diciendo: “Solo sé que no sé nada”, “Yo creía que la vida era una cosa, pero resulta que la vida es otra cosa”.

       Los hijos que no están, despiertan en nosotros ese amor incondicional, aquel que no tiene ni reclamos ni expectativas, que no necesita siquiera de la presencia física del ser querido para amar, para expandirse, pues pese a no tenerlo físicamente igual los seguimos amando.

       Y frente al amor incondicional, sabemos que esta vida es vista, por primera vez, con los ojos del espíritu despojado, los ojos al desnudo, “mi yo” frente a mi existencia, desnudo frente a mi existencia.

     Por eso tengo la posibilidad desde allí, desde esa posición de rodillas frente a la vida, levantarme porque elijo hacerlo y porque elijo, por sobre el dolor, elijo el amor.

       El amor por nuestros hijos debe ser el que, lentamente, vaya ganando terreno al dolor, por eso hablamos de que el dolor va cediendo, pero será en la medida en que, como siempre decimos: “debemos ejercer la autorrenuncia”, cuando entramos a un grupo como Renacer que nos muestra el camino.

       ¿Por qué la autorrenuncia?

       Significa un gran desafío, renunciar a muchas cosas, pero significa renunciar, por sobre todo, a mis emociones que son encontradas, violentas, opuestas, renuncio al dolor desesperado. Pero para que haya un acto de renuncia, uno sólo puede renunciar a algo por algo más elevado, algo que de por sí, contenga un sentido a esa renuncia y esto es el amor por los hijos, por los hijos que no están, por los hijos que están que nos reclaman, por la vida y por nosotros mismos. 

       Tenemos que recuperar el sentido de la autovalía;  hay un momento en que pensamos que no servimos para nada, el dolor es tan grande que creemos que ya  no servimos para nada, no hemos podido llevar a buen puerto a nuestros hijos, nos parece que, de alguna manera, hemos fallado.

       En lugar de debatirnos en todas esas emociones y sentimientos que realmente son totalmente pasajeros y contingentes, renunciamos por algo más elevado: por el amor a los hijos.

Salto a la Fe

       Cada uno de nosotros es un ser muy valioso; hay una anécdota que cuenta Elizabeth Lukas que es una discípula de Víctor Frankl, que hay que leerlos mucho porque cada uno de sus libros es una verdadera inspiración.

       En esa anécdota Elizabeth Lukas cuenta que en una casa hay un incendio y toda la familia logra ponerse a salvo, menos un niño muy pequeño que ha quedado atrapado en la casa envuelta en llamas y no hay forma de entrar en ella para rescatar al niño. El chiquito abre una ventana que está en el primer piso y grita: “papá, papá, mamá, mamá” pero ni el padre ni la madre pueden entrar, entonces le dicen “salta,  salta que podemos tomarte en brazos”,  entonces el niño grita “no puedo, no puedo… no te veo papá”. Estaban las llamas cerca y el humo no lo dejaba ver, entonces el padre le dice: “no importa, yo te veo”; el niño salta y el padre lo toma en sus brazos. La historia termina muy bien.

       ¿Cómo se aplica esto a nosotros?

       Cuando perdemos un hijo, estamos envueltos en el humo de las emociones que no nos permiten ver nada, totalmente ciegos, nos parece que todo terminó aquí, ya no podemos ver más allá de este humo denso que son nuestras emociones, la culpa, la bronca, la tristeza prolongada, la desesperación, pero algo más allá una voz nos dice: “Salta!!!”.

       En un acto de confianza anticipada, en un acto de fe. Debemos en algún momento de nuestra vida dar ese salto de fe y lanzarnos.

       Lo podemos tomar desde dos puntos de vista, por un lado, cuando con Gustavo empezamos a recibir lo que pensábamos eran señales de la vida que nos decía “Agrúpense con estos padres que la vida les va poniendo por delante”, nosotros elegimos dar, a pesar del humo de las emociones, a pesar de que no veíamos muy bien a dónde íbamos, decidimos dar ese salto de fe y buscar a los  padres que habían perdido hijos.

       Nos lanzamos, nos lanzamos al sentido y resultó ser el sentido más valioso de nuestra existencia.

       El sentido yace latente en cada situación, en cada conmoción existencial. El sentido de esa conmoción, yace latente para ser descubierto y está en cada uno de nosotros con su elección día a día y como cada uno vive su vida día a día, se encuentre ese sentido que lo haga dar ese salto de fe.

       También los padres que pierden hijos, y se encuentran frente a esta conmoción y a ese dolor tan grande y se dicen: “No veo nada” y comienzan a hablar de sus culpas y comienzan a hablar de su dolor y siguen en el humo y las llamas acá, el peligro está latente, el peligro que significa “me consumen las llamas”, “me consumen la alegría de vivir”, “me consume mi capacidad de amar y sigo dando vueltas a mis emociones”. ¡No!

       Debo tener esa confianza anticipada, confiar en que así como la vida me presenta esta situación tan dolorosa, la vida también tiene un sentido valioso y luminoso para que yo lo descubra y entonces me lance por encima de mis emociones hacia aquello más luminoso: el amor por nuestros hijos, los que no están  y los que están.

       El amor, el amor incondicional, porque la vida tiene un sentido incondicional que espera ser descubierto y realizado día a día.

       Entonces,  “el papá se lanza”  significa que nosotros como Renacer les decimos “Salta que aunque no veas nada, aunque tus emociones en este momento te estén cegando, salta, porque nosotros vamos a poder mostrarte los valores que te llevarán al sentido”. 

       Cada uno hace su elección pero podemos recibirlo en los brazos con ese abrazo con balanceo, amoroso y fraterno, para mostrarle que hay caminos. Pero debes primero saltar, dar de ti, porque no es recibir para dar, es dar para recibir. Porque cuando yo me lanzo a los brazos de otros padres, simboliza que confío, que tengo fe en estos otros padres, estoy dando de mi omnipotencia, dando de ese sentimiento de que yo solo  puedo.

       Me entrego en ese salto de fe.

Renunciar por algo más elevado.

       Renunciemos al dolor desesperado por algo mucho más elevado, por el amor incondicional, porque hoy aquí todos nosotros, cuando nos miramos a los ojos, nos encontramos, nos reencontramos y nos abrazamos. ¿Qué sentimos sino amor?, el amor incondicional, aquel que los hijos nos enseñaron. 

       Cuando nacieron nos enseñaron una forma de amar que no conocíamos porque lo que sentimos por los hijos nunca lo sentimos por nadie.

       Cuando parten, junto a ese nuevo dolor, nos dan otra oportunidad de amar también con una nueva forma con un nuevo amor…

       El decirle sí a la vida, a pesar de todo, implica muchas cosas. El renunciar implica dejo mis sentimientos y mis emociones de lado porque hoy voy a ayudar a otro y cuando yo me encuentro con el otro, mis emociones ya no importan tanto, porque en el abrazo con el otro está la verdad.

       Nuestro hijo es luz, es verdad, nuestros hijos nos esperan de pie, ahí, como nos dijo este hermanito.

       Papás, sí a la vida, a pesar de todo, desde el corazón con la posibilidad de transformarnos en mejores personas, en personas compasivas que significa sentir como el  otro. El otro me importa, el otro es otro ser como yo.  

                                                                       Viernes  19 de  Marzo de 2021 

Eiségesis de lo expresado por sus iniciadores Alicia y Gustavo Berti, recopilado por Enrique y Ana Doris, con el aura de Ulises y el recuerdo más dulce que pueda existir para nuestra querida dulce Ana junto a Enrique y a Enriquito.

Hoy, me toca a mí Ana Doris, en homenaje a mi querido papá, continuar su obra ya escrita de antemano pensando que este momento llegaría algún día y dejándome como trasmisora de su labor de mensajero de Renacer, ya que siempre afirmaba, fervientemente, que el mensaje de Renacer debe trascender a las personas.

De Renacer Congreso – Montevideo, Uruguay

                                          “Por la Esencia de Renacer”

LA TRANSFORMACION DE LOS PADRES ANTE LA MUERTE DE HIJOS, LA CONSTRUCCION DE DOS PUENTES

LA TRANSFORMACION DE LOS PADRES ANTE LA MUERTE DE HIJOS, LA CONSTRUCCION DE DOS PUENTES

Publicado por aliciacristian

Por Victorio Bernardi – Renacer Santa Fe

En los grupos Renacer tenemos en claro que la muerte de hijos merece mucho más que un duelo.

Merece un homenaje, y es nuestra propia transformación, nuestra propia evolución, como seres más concientes, más solidarios, más serviciales.

Entendemos que el paso por esta experiencia debe dejar una fragancia que emana de nuevos valores, como la voluntad al bien, el amor incondicional y la actividad amorosa llamada servicio.

Justamente pensando en la logoterapia y la trascendencia del dolor. es que se me figura que esta tarea es la propia construcción de dos puentes.

En la antigüedad, a los que tenían la sabiduría y la tecnología para la construcción de puentes se los llamaba “pontífices”.

En Renacer hablamos de la expansión de la conciencia y del servicio amoroso que se brinda a los padres más recientes que llegan transidos de dolor a nuestros grupos.

Por analogía, el servicio que se brinda a los padres nuevos, es un “puente horizontal”.

Este puente comunica a los recién llegados con padres que ya tienen la experiencia vivida de despedir a hijos, que han llegado a la aceptación y trascienden su dolor ocupándose de otros.

Ese servicio produce en los padres la expansión de la conciencia, que es justamente una experiencia espiritual, (no religiosa ni científica) capaz de darle un nuevo sentido a nuestras vidas, entendiendo que no solo existe el cuerpo material sino que también existe un espíritu indómito que nos impulsa a salir del sufrimiento primero y luego convertir nuestro dolor en una dulce nostalgia.

Esta tarea espiritual construye un segundo “puente vertical” que une a nuestros hijos que están en el otro plano, es decir este puente une el cielo con la tierra.

Este segundo puente se construye de arriba hacia abajo, es el recuerdo de nuestros hijos el que nos hace descender una escalera que comunica lo sutil con lo denso donde se encuentran nuestros hijos, actúan como un ancla invertida que nos impulsa hacia arriba hacia lo bueno lo bello y lo verdadero.

En esos dos puentes tenemos una cruz de brazos iguales, la tarea horizontal es la tarea de este mundo objetivo es el servicio la ayuda mutua, la tarea vertical es la expansión de la conciencia, la unión de lo de abajo con lo de arriba.

Como dicen todas las enseñanzas que el espíritu es fuego, justamente el elemento fuego tiene ese movimiento vertical, que es transformador, que produce luz y disipa toda oscuridad.

Paz y Bien

LA TAREA DE LOS PADRES EN LAS REUNIONES

LA TAREA DE LOS PADRES EN LAS REUNIONES

Publicado por anibalcaropreso

Son muchas las preguntas que llegan de padres/madres de distintos grupos, con la inquietud de conocer las experiencias respecto a cómo llevar adelante una reunión de grupo.

En la nota que sigue a continuación, se describieron las mejores experiencias llevadas a cabo con éxito y que fueron replicadas en gran cantidad de grupos de trabajo de distintas regiones y países hasta el día de hoy.

De las JORNADAS DE CAPACITACIÓN llevadas a cabo en RÍO CUARTO (Córdoba – Argentina) durante los días 21 y 22 de Mayo de 1994

Son múltiples las tareas que los padres integrantes de los grupos pueden realizar: “llamar a los miembros por teléfono cuando se los extraña en una reunión, contestar correspondencia, visitar padres que lo necesiten, traer el café, tener fotocopias listas con el material necesario para cada reunión etc., entre tantas otras.”

Cada una de ellas, es importante y necesaria para el funcionamiento fluido de un grupo. Por lo tanto, es una responsabilidad que cada uno de estos padres asume para con el grupo y para con ellos mismos.

Hemos comprobado, una y otra vez, la importancia que este tipo de compromiso tiene en la recuperación de los padres miembros. A mayor compromiso con el otro, mayor y más rápida trascendencia de lo propio.

El trabajo de coordinar una reunión, es una de las tareas abiertas para los miembros de RENACER. Nuestra sugerencia es que no coordine solo una persona las reuniones, sino que tengan una participación activa dos o tres personas más, que actuarían como coordinadores asistentes. Si bien una de ellas llevaría el ritmo y el orden de la reunión, ésta se apoyaría en comentarios y respuestas puntuales que los otros padres que coordinan aportarían en diferentes momentos de la reunión, al darle la palabra la persona que guía, o al pedirla ellos cuando lo consideren necesario.

Esto lleva implícito una serie de responsabilidades, que si bien todos los padres deben idealmente cumplimentar, se hace especialmente necesario para la tarea de coordinar/moderar la reunión.

1- Debemos tener en cuenta que el mensaje de RENACER es, por sobretodo un mensaje ÉTICO y este debe reflejarse en nuestra vida toda. No debemos olvidar que cada uno de nosotros es un representante de ese mensaje; de una actitud frente al dolor y sobretodo a la vida, que habla de esperanza y de un crecimiento y de transformación interior. Y es por todo esto, que la sociedad de la que formamos parte nos considera referentes válidos. Esto implica una mayor responsabilidad y debemos asumirla en cada momento de nuestra vida, más allá de las reuniones de RENACER: en nuestro hogar, en una función social, en el trabajo, etc.

2 – Tenemos también el deber de capacitarnos continuamente (a través de la lectura, de escuchar atentamente a cada padre en cada reunión y anotar todo aquello que nos pueda ayudar en este proceso).

3 – Asistir a todas las reuniones posibles, tratando de conocer los miembros más regulares, su nombre y su testimonio o actitud frente a la vida y al dolor, lo que nos servirá para invitarlos a hablar en determinado momento en que justo ese testimonio es necesario en la reunión para ayudar a otro padre/madre.

4 – Los padres/madres que coordinan/moderen una reunión, deben estar preparados para dar algunas respuestas a preguntas puntuales de los padres, siempre y cuando no haya otro padre que desee y pueda hacerlo. Estas respuestas no necesariamente vendrán de la propia experiencia, pueden haberse leído y corroborado una y otra vez con la experiencia de otros padres. O simplemente, algo que se leyó nos provee una respuesta que se puede dar al grupo a considerar. No olvidemos que la información que necesitarnos no vendrá solamente de una fuente, por el contrario éstas pueden ser múltiples y diversas.

5 – Las madres o padres que coordinan, deben trascender lo testimonial para elevarse a lo conceptual (Excepción hecha de determinadas situaciones donde justo su testimonio personal puede ayudar a esclarecer algunas ideas a un padre/madre). El hablar conceptualmente, nos ayuda a trascender el primer nivel de funcionamiento del grupo o Testimonial y a superar la etapa de catarsis, para acomodamos en el nivel Existencial y atravesar la etapa de esclarecimiento, perfilar un plan de Vida, desde donde se hace más fácil llegar al tercer nivel o Trascendental, al volcar lo aprendido al otro que me necesita.

Todo esto, como lo hemos expuesto anteriormente, es posible hacerlo en una sola reunión. Para clarificar este punto diremos que cuando es el momento en que la persona que coordina/modere, considera necesario participar, dejará de lado frases como: “En mi experiencia personal puedo decir, o en mi caso.” etc., para tomar introducciones como: ”La experiencia de estos años nos dice” o “La vida nos pide…”, o “El dolor puede ser.”, o “Como dice Elizabeth Kubler Ross”, o “En las palabras de Viktor Frankl…”etc.

6 – Rescatar lo positivo de los diferentes testimonios, o reflexiones, vertidas en las reuniones por los padres y destacarlo, para comenzar por ejemplo, a partir de allí la tarea de derreflexión; o para mostrar que de un comentario aparentemente negativo, siempre está la fuerza indómita del espíritu pugnando por surgir.

7 – Saber cuando y cómo interrumpir a un padre que se extiende demasiado en su testimonio y encaminarlo para que concrete su mensaje.

8 – De la misma manera no permitir que un padre se detenga en detalles dolorosos y/o hasta morbosos sobre la partida del hijo. Recordemos siempre que esto es parte del pasado, de lo que no podemos cambiar, y que ese hijo no está hoy, todavía, sufriendo la forma de su muerte. Esto quedó atrás, no seamos nosotros los que a través de nuestro pensamiento lo matemos nuevamente cada vez que lo traemos a la memoria.

9 – Tener en cuenta que luego de un testimonio muy doloroso, quién coordina debe tratar de alternar con el testimonio o reflexión de un padre con una actitud positiva. De esta manera se evitará el “efecto dominó” que muchas veces tienen este tipo de testimonios, donde otros se “enganchan“ en la onda negativa comenzada por uno de ellos.

10 – Tratar de mantener un cierto orden dentro de la reunión, no permitiendo el diálogo entre los padres ni entre quienes están hablando en ese momento – Por Ej.: uno da un testimonio, otro le contesta y el primero vuelve a responder- como tampoco el “cuchicheo” de otros padres que no están participando en ese momento.

11 – Enfatizar periódicamente que no debemos juzgar la conducta o actitud de un padre. Que debemos ser tolerantes y respetuosos, lo que no significa que no llamemos la atención de ese padre que puede estar dañándose a sí mismo y a otros, con una determinada conducta o actitud.

12 – Finalizar siempre la reunión con una nota positiva. Haciendo una apreciación global de lo que se aprendió en esa reunión, leyendo algún pensamiento lleno de esperanzas para que los padres queden reflexionando sobre él, o dejando para este momento, el testimonio o escrito creativo y positivo de algún padre que haya manifestado deseos de leerlo frente al grupo – entre tantos otros ejemplos.

13 – Es importante llevar un hilo conductor del o de los temas que surgen espontáneamente en cada reunión, (conectarlos entre sí, tratar de que se profundicen y que el que lo desee pueda vertir su opinión sobre estos temas), de manera de ayudar a “zambullirnos” en la derreflexión muy pronto y dirigir la atención de los padres (aún los nuevos), a estos temas lo los saca de la hiperreflexión en la que generalmente los padres recién ingresados se encuentran, además de dar la posibilidad de enriquecer y profundizar cada reunión

Para aquellos que guardan papeles, puede ser un buen ejercicio releer sus archivos y hacernos llegar lo que vayan descubriendo, los temas que tratamos no pierden vigencia con el tiempo y pueden servir de base para ir profundizándolos.

Alicia Schneider y Gustavo Berti.