Reflexión sobre la Esencia de Renacer

PUERTA ABIERTA PARA REFLEXIONAR SOBRE LA ESENCIA DE RENACER

MIÉRCOLES 17 JULIO 2019GRUPORENACERDEJA UN COMENTARIO 1 0 CALIFICAR AQUÍ

Del libro  ,”Páginas sin punto final para un libro sin punto final“, de Enrique Conde, Montevideo, 2010


Nos introducimos hoy por la puerta abierta dejada por Alicia y Gustavo Berti el 27 de febrero de 2009, para reflexionar sobre los aspectos que implica la Esencia de Renacer, con la libertad que hemos descubierto a través del propio Mensaje de Renacer, asumiendo la responsabilidad de incursionar a través de los conceptos vertidos por sus creadores en los veintiún años transcurridos de su historia, tratando, en lo posible, de descubrir y luego describir aquello que está implícito en la Esencia de Renacer.

La primera dificultad que encontramos en esta tarea, es que resulta imposible decir algo sobre la esencia de Renacer que tenga significado para cada uno en su fuero íntimo, lo que da pie a recordar que si bien es cierto que Renacer es para todos, no todos somos para Renacer, pues al ser nosotros únicos e irrepetibles, implica que su esencia tendrá, para cada uno, un sentido individual que puede ir desde la más absoluta indiferencia hasta el más profundo significado para sus vidas, aun referido al particular grupo de los padres que hemos perdido hijos.

Concurren a ese resultado diversos factores a tener en cuenta, el primero de los cuales es el lenguaje que usamos para comunicarnos.
Gustavo Berti en ocasión de hablar sobre paradigmas dice que “Detrás de cada palabra hay siempre algo oculto, que hay que preocuparse por descubrir.”

Ya desde tiempos remotos Platón, 400 años antes de Cristo, citado por Raymond A. Moody en “La vida después de la vida” dice: “El lenguaje humano es inadecuado para expresar directamente las realidades últimas. Las palabras ocultan, más que revelan, de la naturaleza interna de las cosas. En consecuencia, las palabras humanas no podrán hacer otra cosa que indicar -mediante la analogía, el mito y en otras formas indirectas- el carácter verdadero de lo que está más allá de la esfera física.”

A la dificultad implícita en el uso de las palabras, por lo que ellas ocultan, debemos agregar, en segundo término, el concepto señalado por Berti sobre los grados de significación “De acuerdo con
los cuales una cosa dada puede tener diferente significado o grados de importancia, para diferentes personas, dependiendo no sólo del nivel cultural, social o intelectual, sino, también del estado de conciencia a través del cual el acto de percepción se lleva a cabo, que tiene extrema importancia en los grupos Renacer, en los que los padres entran con una crisis existencial tan abrupta y violenta, con estados de conciencia tan alterados y confusos, que dificultan aun el
“simple vivir” en la realidad cotidiana, la que parece tan lejana y ajena como si estuviese siendo observada desde afuera en una perspectiva atemporal.”, sin olvidar las diferencias culturales que implican los paradigmas vigentes.”

Luego, a las dificultades señaladas de forma y de grados de significación se, agrega, en tercer término, la naturaleza misma de la Esencia de Renacer, en donde, como en todo grupo de Ayuda Mutua, emerge la dimensión espiritual como fenómeno específicamente humano.

La espiritualidad juega un papel fundamental en los grupos de ayuda mutua, entendiendo a ésta como la condición de espiritual del ser humano, un estado de conciencia ampliado, un fenómeno que tiene origen en el hombre.

Finalmente, en cuarto término, y es una de las mayores dificultades, como lo señala Víctor Frankl, cuando nos dice que el hombre posee un conocimiento intuitivo de los valores hacia los que se siente arrastrado, valores que pertenecen a la dimensión espiritual, que se expresa de una forma no reflexiva.

¿Cómo hacer para reflexionar sobre aquello que por naturaleza no es pasible de conocimiento por vía de la reflexión?

No se llega a ser compasivo a través de la lectura o la reflexión, sino merced al amor compartido con aquellos con quienes el destino común nos ha hermanado.

No se trata, pues, de comprender, como dijo Einsten: “Es incomprensible que pretendamos comprender.”

En otra ocasión dijo: “La mente intuitiva es un regalo sagrado y la mente racional es su sirviente fiel; sin embargo, hemos creado una sociedad que honra al sirviente y ha olvidado el regalo sagrado de la mente intuitiva.”

El mensaje de Renacer nos dice: “La intuición nos muestra el camino, es la que nos dice que aun en los momentos difíciles, de sufrimiento inevitable -aquéllos donde creemos perder la fe y la esperanza-, existe la posibilidad de cambio, de transformación interior.”

El filósofo Francés Henri Bergson dice que “la intuición es la empatía a través de la cual nos transportamos dentro de lo más íntimo del otro para coincidir con lo que es único y por lo tanto inexpresable.”

A todo esto, no es ajena la historia de Renacer, pues mientras en Río Cuarto se reunían, por primea vez, padres que habían perdido hijos, Víctor Frankl sostenía que “El hombre que se levanta por encima de su dolor para ayudar a un hermano que sufre, trasciende como ser humano”, concepto que es la síntesis de la Esencia de Renacer.

Renacer empieza por la ayuda a un hermano que sufre… se ahonda en la ayuda a un hermano que sufre… sin embargo, no se agota en la ayuda a un hermano que sufre, sino que, en ese transitar, la esencia de Renacer implica un permanente descubrir que no tiene límite.

Entonces, debemos estar alerta como diría R. Tagore: “No lloremos en la noche por la ausencia del sol, ya que las lágrimas nos impedirán ver las estrellas”.

¿Pero, cómo describir ese permanente descubrir? si está sujeto a palabras que ocultan más de lo que muestran, si su grado de significación varía según cada individuo, si se trata de la espiritualidad no sujeta a reflexión y finalmente depende de la intuición, si, como dice Einstein, hemos olvidado el regalo sagrado de la mente intuitiva, anteponiéndole la mente racional?

En los grupos sucede lo que un miembro de Renacer Pando de Uruguay, Juan Ramón, nos decía que para él las Reuniones de Renacer le recordaban lo que son las reuniones tipo “lluvia” en la que
cada uno de los concurrentes pone en la mesa a disposición de los presentes lo que para él es lo mejor que puede ofrecer, en tanto que cada uno de los demás, toma para sí lo que más le apetece.

José Divizia, luego de doce años en Renacer, en el Boletín de Tucumán, hizo la siguiente
reflexión:

“¿Qué palabras son las adecuadas para cada persona en cada circunstancia?

No se sabe, uno da lo que tiene, lo que siente que puede servir, pone énfasis en lo que considera central y luego, al tiempo, si tiene suerte, ese papá o mamá dice:

– Me hizo mucho bien, o me ayudó mucho tal cosa…

Y resulta que uno no se acuerda siquiera de haber dicho lo que resultó efectivo o central para esa persona. Todo un misterio que desconcierta primero y divierte luego porque queda cada vez
más claro que no depende sólo de la voluntad de uno, hay un grado de incertidumbre, no sólo de  los resultados, sino de las causas que lo producen. Esto llama a la humildad, a no creer que los méritos son míos, sino más bien que “la acción pasa a través de mí, no se origina en mí”.

Sin duda alguna, el secreto de Renacer es el mejor motor que mueve las acciones de quienes  lo componen, ese motor es el amor. Y como el amor no puede definirse, encasillarse o sistematizarse, el funcionamiento de los grupos tampoco.

El riesgo es creer que uno puede, que uno sabe, que uno tiene razón. Pedir reconocimiento o notoriedad. Dejar que el ego lo invada y empiece a trabajar para sí mismo.

Si se evitan estos riesgos, que siempre están presentes, Renacer funciona solo. LA VIDA HACE SU TRABAJO Y SABE COMO HACERLO.”

Por estas dificultades de comunicación es que la mejor forma de trasmitir el Mensaje de Renacer sea la actitud que se asuma en cada momento de nuestras vidas, confirmando la expresión de Carlos González Pecotche que afirma: “Toda enseñanza moral no avalada por el ejemplo, obra en el alma de quien la recibe en sentido contrario.”

También Víctor Frankl nos acerca un ejemplo, cuando dejó de lamentarse de haber perdido el borrador de sus apuntes y nos dice que tuvo que aceptar: “…el desafío de vivir mis pensamientos  en vez de limitarme a ponerlos en el papel.”

Gustavo Berti nos dice: “Mostramos el camino que nosotros hemos transitado, en el que nosotros creemos, después queda para cada uno tomarlo o no.”

Por lo que, ante todo, debemos de tener el cuidado de tomar lo expresado aquí, en estas “Páginas sin Punto Final… Para un Libro sin Punto Final…”, nada más que como eso, algo que se muestra y, por lo tanto, se puede tomar o dejar.

El punto de partida es la crisis existencial sufrida a raíz de la pérdida de nuestros hijos.

Crisis existencial que se manifiesta, en primera instancia, como un estado desconocido en el que se produce un verdadero aislamiento existencial; desaparece el mundo circundante que rodea al ser sufriente, no desaparece sólo su significado, si no el mundo mismo, y es capaz de hacerle experimentar la nada, en su plenitud; es como una puesta entre paréntesis del mundo que lo rodea.

Se han rotos los puentes de comunicación con los demás.

¿Cómo se explica esa situación a quien no la ha vivido?

No hay manera. Ante la profunda señal de alerta implícita en una crisis, el hombre despierta a su intuición, sabe que la salida existencial está por delante suyo, en lo que aún queda por realizar de ese futuro en el que yacen las posibilidades aún no realizadas; se da cuenta que la única manea de eliminar la oscuridad es dejando entrar la luz.

Según Frankl quien es arrojado a esta nada existencial, se enfrenta a dos posibilidades extremas, o permanece en profundos estados llamados de hiperreflexión o se re-encuentra con la autotrascendencia propia de su ser, es decir, saliendo de sí mismo.

Por eso un día, llegamos a Renacer con una esperanza, pues no queríamos vivir como estábamos viviendo.

La ayuda mutua es el ámbito adecuado para que el hombre doliente despliegue la autotrascendencia y salga de sí mismo.

¿Cuál es el requisito fundamental para la existencia de la ayuda mutua?

La presencia del otro, reconstruyendo los puentes de la comunicación. Ésa es la tarea; descubrir qué es lo que comienza, pues como lo expresa el Mensaje de Renacer “se abren nuevos caminos y la vida tiene tesoros para descubrir y cada uno puede
descubrirlos, pero depende de cada uno.”

Si la vida es un libro que espera ser escrito, aprovechemos esta puerta abierta sobre la Esencia de Renacer, para garabatear los primeros trazos en ese libro que sólo puede ser escrito por cada uno
de nosotros.

Quizá, lo mejor sea leer estas “Páginas sin Punto Final…” de a poco, o leerlas de corrido sólo para tener una idea general para luego, ir viendo una por una de acuerdo a las necesidades de cada  circunstancia personal o a las necesidades del grupo al cual pertenezcamos.

Ojalá se cumpla, también en este caso, lo que un día dijo Gustavo Berti: “Si todo mi dolor ha servido para que una persona sufra menos, entonces, mi vida no habrá pasado en vano

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