Lo que buscamos no está en el pasado

LO QUE BUSCAMOS NO ESTÁ EN EL PASADO

VIERNES 19 JULIO 2019GRUPORENACERDEJA UN COMENTARIO 2 0 CALIFICAR AQUÍ

Por Enrique Conde


      La tragedia no es perder un hijo, la tragedia es perder un hijo y no aprender nada de eso, porque entonces, su muerte habrá sido en vano, una muerte sin sentido, una muerte absurda.

     Como padre tenemos la responsabilidad de que no sea así, pero es solamente cada padre que puede decidir qué es lo que va a aprender de esto,  si va a llorar hasta regar las plantas del jardín, con lo cual, su dolor y su tragedia sea en vano y no tenga sentido.

     Si continuamos con nuestras emociones y nuestros sentimientos, colocados en el pasado, no nos llevarán a ninguna parte, no nos conducirán, absolutamente, a ningún lugar; vamos a pedalear en el barro durante toda la vida.

     La respuesta no está en el pasado, todo lo que ha pasado no se puede modificar.

     La respuesta está adelante nuestro, en lo que todavía  nos falta por vivir.

     No nos detengamos pues, en lo que nos ha pasado; tratemos de canalizar nuestras energías acerca de las posibilidades que se nos abren a partir de la muerte de un hijo, hay caminos nuevos, no explorados, no visualizados antes, pero están allí esperando ser recorridos.

     Esos caminos están ahí, esperando que los transitemos.

     Nosotros, que supuestamente, somos la creación más perfecta que existe en este planeta, preguntémonos; ¿por qué tenemos los ojos puestos hacia delante? ¿por qué no nos hicieron con los ojos puestos hacia atrás?

     Eso tiene que tener un significado, ¿por qué no me pusieron los ojos en la mano?, donde yo podría mirarme la cabeza, mirarme las orejas, poder mirarme la espalda.

     Pero no, me los pusieron ahí donde están y los ojos puestos ahí, podemos intuir, que tiene un significado: primero, no me puedo mirar a mí mismo, y, a su vez, que tenemos los ojos adelante, porque tengo que  mirar y caminar para adelante.

     Tenemos que mirar hacia el futuro.

     Tenemos que ver qué es lo que puedo hacer de valioso por delante, qué es lo que puedo aprender de tanto dolor.

     John Milton, escritor inglés que perdió su vista, nos dice “El verdadero infortunio, es no saber sobrellevar un infortunio.”

     Quien siga mirando hacia atrás, no avanzará, va a quedar cristalizado como la mujer de Lot, hecha un desecho de sal.

     ¿Recuerdan la historia de la mujer de Lot?  Lot le pidió al creador que lo saque de la ciudad de Sodoma y Gomorra y el creador le permite salir con su esposa Edith, con la sola condición que al salir no vuelvan la mirada hacia atrás.

     La mujer de Lot desobedece y se da vuelta y ¿qué pasa?  se convierte en una estatua de sal.

     ¿Cuál es el significado de esta metáfora? 

     Que se cristalizó en lo que quedaba atrás, ese es el peligro de mirar demasiado para atrás.

     El resultado final es que vamos a haber muerto con nuestro hijo y así habremos hecho de nuestro hijo nuestro verdugo.

     Ese mensaje no queremos darlo y el único elemento para no darlo es nuestra vida y la manera en que la vivamos.

     ¿Cómo vivo mi vida?  ¿qué es lo que hago con tanto dolor? ¿para qué sirve este dolor?

     Sirve para una sola cosa, para ser más solidario y en nuestro caso, ayudar a otra persona a que sufra menos, intuirlo así,  es de la esencia de Renacer.

     Si quieres ayudar a otra persona, a que sufra menos, no puedes acercarte a ayudarla y decirle ¿cómo estás? yo también perdí un hijo, ¡Ah! y tengo tantas culpas y todavía no puedo una u otra cosa…

      ¿Qué clase de ayuda es esa?

       Cuando uno está dispuesto a ayudar a otra persona, se tiene que olvidar de su propio dolor, tiene que decir yo también perdí un hijo y sé que se puede salir adelante, porque como dice Víctor Frankl: “El hombre que se levanta por encima de su dolor para ayudar  un hermano que sufre, trasciende como ser humano”.

                                                       Viernes 19 de julio de 2019

     Eiségesis de lo expresado por sus iniciadores, recopilado por Enrique y Ana Doris, con el aura de Ulises y el recuerdo más dulce que pueda existir para nuestra querida dulce Ana junto a Enriquito

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